Jueves, 28 Mayo, 2020 - 12:29

Criollos de Miraflores formaron un grupo para "luchar por derechos avasallados por aborígenes”

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Aunque afirman que quieren “evitar enfrentamientos”, aseguran: “Si nos provocan nos van a encontrar”. Es un conflicto de tierras en la localidad norteña y desde el espacio criollo dicen que los aborígenes de allí “están estrechamente vinculados con la Guardia Comunitaria Whasek”.
 
 
 
Las tierras son de la comunidad Wichí, están inscriptas en el registro de la propiedad inmueble de la provincia como de propiedad de ellos”, dijo esa misma jornada el representante legal de la Whasek Juan Arregín argumentando el accionar, luego de la reunión con el gobernador en la que prometieron entregar las armas y uniformes.
 
 
Esa idea planteada por Arregín es la que también generó disputas en Miraflores entre aborígenes y criollos. Y en esa localidad, “preocupados por la grave situación del conflicto de tierra”, se conformó la organización Fuerza Criolla, “un grupo apolítico e integrado por personas de diferentes razas, creencias religiosas y estratos sociales”, según explicaron a Diario Chaco.
 
El referente del espacio Darío Rojas, contó que "fue creado con el único objetivo de luchar por los derechos de la población criolla, derechos que han sido avasallados por parte de un sector minoritario de aborígenes de Miraflores que mediante insultos, violencia física y superioridad numérica, han usurpado campos y terrenos con título de propiedad aduciendo derechos ancestrales a través de un relato que forma parte de un plan para apoderarse de Miraflores”.
 
Rojas explicó que “ellos -lo aborígenes- dicen que en la década del 30 el gobierno nacional propone a través del gobernador del Territorio Nacional del Chaco, Juan Mac Lean, un acuerdo con los caciques Augusto Soria, Casto Leiva y Juan Alegre, quienes vivían donde se asienta actualmente Castelli. En ese acuerdo el Estado se comprometió a entregar a las comunidades indígenas una fracción de 10.000 hectáreas, situadas entre los lotes 1 al 100 de la Colonia La Florida, a cambio de que abandonen Juan José Castelli. Los caciques aceptaron y se trasladaron. Este acuerdo no habría sido instrumentado por lo que la provincia no tiene instrumentación escrita del acuerdo”.
 
A partir de este relato es que toman todo como válido. El único antecedente que tiene el sector aborigen es una foto del cacique Leiva con Mac Lean”, manifestó Rojas.
 
Según el referente de Fuerza Criolla, es el Consejo de Recuperación Territorial "el que está ocasionando los problemas en Miraflores”. “El objetivo de ellos es recuperar tierras, entonces se meten en terrenos, en campos, siempre en lugares con construcciones, no toman terrenos baldíos”, dijo.
 
 
Fuerza Criolla cuenta con unas 200 personas, “la población criolla y gringa que estamos cansados de este atropello de los aborígenes”.
 
Rojas aseguró que los aborígenes con los que tienen problemas “están estrechamente vinculados a la guardia Whasek”.
 
Además, relató el último suceso ocurrido el pasado miércoles, cuando un grupo de aborígenes llegó hasta el ex Matadero Municipal, hoy propiedad privada de Carlos Martínez, un criollo. Según el parte policial, hubo una asamblea entre intendente municipal Jorge Frank, distintos carniceros de la localidad y un grupo de 15 personas perteneciente a pueblos originarios con fines de llegar a un acuerdo para rehabilitar mencionado matadero. Pero Rojas, que se acercó al lugar con demás integrantes de Fuerza Criolla, asegura que “en realidad el único objetivo es quedarse con las 16 hectáreas de Martínez”.
 
No queremos llegar a que ocurra un hecho de violencia, porque sabemos que es muy difícil volver atrás, pero queremos que el gobierno tome medidas con esta gente para que de una vez por todas dejen de tomar terrenos, campos, dejen de usurpar”, dice el criollo, que pide una resolución “parecida a lo que se hizo con la guardia Whasek”.
 
Constantemente no están provocando, nosotros estamos conteniendo a toda la gente de Fuerza Criolla para que no se genere un hecho de violencia”, agregó Rojas, que aseguró que ellos no están armados, pero no tienen miedo: “Tenemos miedo de que se descontrole la situación, no a los aborígenes en particular, no nos van a amedrentar estando armados. Nosotros si lo tenemos que enfrentar, lo vamos a enfrentar”.
 
Nosotros no estamos armados, pero si nos siguen provocando nos van a encontrar”, aseguró Rojas.