Jueves, 14 Noviembre, 2019 - 08:08

Creció el número de personas con diabetes y la mitad no está en tratamiento

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Alcanza al 12,8% de la población adulta, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que registró un aumento significativo respecto del 9,8% de 2013.

En Argentina, más del 60% de los adultos están excedidos de peso y son sedentarios, tasa que viene elevándose con prisa y sin pausa desde hace años. Estrechamente relacionada con esos factores, la prevalencia de la diabetes​ registró un “aumento significativo” en el país, ya que pasó de afectar en 2013 al 9,8% de los adultos al 12,7% en 2018, según la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que arrojó otros datos preocupantes: más de un tercio de las personas que viven con la enfermedad lo desconocen y entre las que están diagnosticadas, la mitad no está en tratamiento.
 
Más de 49 mil viviendas de todo el país formaron parte de la muestra. Del total de mayores de 18 años encuestados, el 12,7% contestó que tenía diabetes, porcentaje que supera al 8,5% de prevalencia mundial estimada por la Organización Mundial de la Salud (se duplicó desde 1980 y pronostican que seguirá en ascenso). San Luis fue la provincia que superó en mayor medida la media nacional (17,3%), mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y (8,8%) y Jujuy (8,9%) presentaron los valores más bajos.
 
“El indicador de crecimiento de la prevalencia de diabetes preocupa muchísimo. Y eso no es casualidad, tiene que ver con el aumento de la obesidad, que se viene elevando sostenidamente en todas las encuestas. Después de varios años de desarrollar obesidad, la insulinorresistencia y la diabetes vienen detrás”, señala a Clarín Verónica Schoj, directora Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles.
 
Por primera vez en el marco de la encuesta se elaboró un score de predicción de riesgo de diabetes que arrojó que casi un 20% de la población presenta alto o muy alto riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (DM2) a 10 años. La DM2 es la más frecuente (se da en el 90% de las personas con la enfermedad) y está relacionada con el  aumento del sobrepeso y la obesidad -favorecidos por la alimentación inadecuada y la baja actividad física- y el envejecimiento de la población.
 
Además del autorreporte, también por primera vez esta edición de la ENFR incluyó la realización de mediciones objetivas a una muestra más chica, de 5.300 personas, a las que se les hizo un test de glucemia capilar (con una gota de sangre extraída del dedo). ¿El resultado? entre quienes no habían referido tener la enfermedad, el 5% tenía la glucemia elevada. “Si bien es cierto que viene aumentando el número de personas que se hace medición de glucosa (pasó del 69,3% en 2005 al 79,1% en 2018), todavía hay un porcentaje de la población que desconoce su condición -destaca Schoj-. A su vez, por lo menos 3 de cada 10 de los que sabían que tenían diabetes, tenían la glucemia alta al momento del test, lo que habla de mal control o de insuficiente tratamiento.”
 
“Desconocer la enfermedad implica no realizar tratamiento, razón por la cual la diabetes evoluciona hasta presentar complicaciones agudas como mayor riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular”, explica Carla Musso, coordinadora de Diabetes del Hospital Universitario Fundación Favaloro.
 
La del subtratamiento es otra de las aristas preocupantes de este problema de salud pública. Sólo el 52,6% de las personas con glucemia elevada/diabetes mencionaron estar haciendo algún tratamiento durante las últimas dos semanas, ya sea con medicamentos en forma exclusiva (fármacos antidiabéticos y/o insulina, 24,8%); o bien con dieta, ejercicios y/o reducción de peso (22,5%); o con una combinación de ambos tratamientos (52,7%). El indicador que experimentó una caída de casi 9 puntos porcentuales respecto de la edición de 2013, cuando el 61,3% de las personas con diabetes estaba bajo tratamiento.
 
Schoj no encuentra una causa determinante en el descenso, pero resalta que se da en el contexto de un cambio en la pregunta del cuestionario para hacer más específica la respuesta a la adherencia al tratamiento, acotándola a las últimas dos semanas, que pudo haber tenido influencia en el resultado. 
 
No obstante, destaca que le encuesta también puso de manifiesto la inequidad en el acceso: “El porcentaje de tratados fue significativamente más alto en los quintiles de más altos ingresos. Los más pobres no sólo tienen más obesidad, más diabetes, sino que tienen más barreras para acceder al tratamiento”.
 
“El porcentaje de personas tratadas es muy bajo si se tiene en cuenta que tenemos un programa público que desde hace más de 15 años entrega en forma gratuita medicamentos esenciales en los centros de atención primaria del ámbito público”, dice a Clarín Andrea Beratarrechea, médica investigadora del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) y del Conicet, que trabaja en un estudio que busca mejorar la detección y la atención de personas con diabetes a través de los agentes sanitarios en las provincias de Chaco, La Rioja y Mendoza.
 
Según la investigadora, en el subtratamiento intervienen muchos factores, que involucran desde la prescripción hasta la adherencia, además de diferentes barreras en el acceso (culturales, económicas). “Un trabajo que se hizo cuando se instaló el programa REMEDIAR mostró que al año de seguimiento sólo el 1% de los pacientes continuaba retirando la medicación antidiabética. Como es una enfermedad que no da síntomas, hay personas que dejan de utilizarla”, afirma. Y señala que nuestro sistema de salud no cuenta con un sistema de vigilancia proactivo “que le diga al paciente 'usted no vino a retirar su medicamento'” o que se lo lleve a su domicilio. Hay que trabajar muchísimo”, subraya.
 
“La diabetes puede ser costosa para el individuo y la familia, por lo tanto es urgente mejorar el acceso a medicamentos y cuidados para evitar mayores costos, no sólo para el individuo y la familia, sino también para los sistemas de salud”, dice Musso.
 
Mejorar la adherencia para evitar complicaciones
 
El avance en la prevalencia de la diabetes tipo 2 representa un problema sanitario y socieconómico de gran magnitud en Argentina y en el mundo. En 2017, fue responsable de 8.893 muertes en el país. Con relación a las complicaciones, las personas con DM presentan un riesgo 2 a 3 veces mayor de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. Mientras que la retinopatía diabética es la segunda causa de ceguera a nivel nacional.
 
“Una persona con diabetes tiene que tener una visita oftalmológica, se tiene que hacer un electro, tiene que examinarse los pies cada vez que se baña y con una persona que le pueda hacer un examen del monofilamento, tiene que tomarse la presión en cada consulta, saber qué puede comer, cómo tratar las hipoglucemias, especialmente las personas que utilizan insulina. Necesitan un montón de habilidades y controles. Es muy importante la educación diabetológica y es algo que no se está dando”, señala Beratarrechea.
 
La ENFR mostró que sólo a 3 de cada 10 personas se les había revisado los pies  en la consulta (para detectar y tratar úlceras diabéticas) y 4 de cada 10 se habían hecho un fondo de ojos en el último año. Mientras que apenas un 20% había accedido a una charla o curso de educación diabetológica.
 
En ese sentido, Schoj adelantó que está en trámite administrativo la inclusión en el Programa Médico Obligatorio (PMO) la cobertura de 10 horas de educación diabetológica a cada persona que se le diagnostica diabetes y de 2 horas de refuerzo cada vez que se le cambia la medicación.
 
También destacó otras estrategias sanitarias para el abordaje de la enfermedad: el Plan Nacional de Diabetes (que ya se lanzó en San Juan, mañana en Misiones y que se irá escalando a las diferentes jurisdicciones), la conformación de la Red Nacional de Manejo de Pie Diabético, la actualización de la Guía de Práctica Clínica sobre Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la Diabetes tipo 2 (que se presentará en los próximos días) y la actualización -en diciembre de 2018- del listado de medicamentos esenciales, con la incorporación de la gliclazida.
 
Medidas para prevenir la diabetes tipo 2
 
Modificar hábitos de vida personales
 
Realizar un control de glucemia al menos una vez al año en los grupos de riesgo.
 
Mantener un peso saludable con alimentación adecuada y actividad física regular.
 
No fumar y moderar o evitar el consumo de alcohol.
 
Fuente: 
Télam