Miércoles, 12 Febrero, 2020 - 12:01

Cortázar, a 36 años de su muerte

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Julio Cortázar nació en Ixelles, Béligica, en 1914 y murió, un día como hoy pero de 1984, en París, Francia. Murió a los 69 años víctima de una leucemia. Fue uno de los escritores más aclamados de América Latina y uno de los mejores representantes de la literatura argentina en el mundo. Aún hoy sus textos gozan de una vitalidad atrapante y todo indica que seguirá siendo así durante mucho tiempo.
 
Vivió en muchos lugares. Además de breves estadías en Bélgica y Suiza, llegó a la Argentina, de donde sus padres provenían. Vivió en Banfield, luego se mudó a Buenos Aires, al barrio porteño de Agronomía. También en Bolívar y en Chivilcoy, ciudades de la provincia de Buenos Aires donde ejerció la docencia. Finalmente en 1951 llegó a París.
 
Su producción literaria es prolífica. Escribió obras muy famosas que trascendieron el circuito literario como Bestiario (1951), Fin del juego (1953), Rayuela (1963) y Todos los fuegos el fuego (1966). Sus restos descansan junto a los de su primera y tercera esposa en el cementerio de Mortparnasse. 
 
A continuación algunas de sus frases:
 
Sin buscarnos
 
“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.
 
Una figura absurda
 
"Dónde estarás, dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un universo inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que crean una línea, dos puntos que se alejan y se acercan arbitrariamente (...) y sin embargo los dos, Maga, estamos componiendo una figura, vos un punto en alguna parte, yo otro en alguna parte, desplazándonos, y poquito a poco, Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmódicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido".
 
Como si se pudiera elegir en el amor
 
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio".
 
Ausencias
 
"Hay ausencias que representan un verdadero triunfo".
 
Sentir, recordar
 
“Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso”.
 
La vida, el salto
 
“La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos”.
 
Cómo me querés
 
“Para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero”.
 
Por qué te quiero
 
"Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames".
 
Nos miramos de cerca
 
“Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes”.
 
La felicidad tenía que ser otra cosa
 
“La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad”.
Fuente: 
Infobae