Sábado, 17 Marzo, 2018 - 17:21

China se blinda para enfrentar la convulsión económica global
Por Nicolás Tereschuk

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Xi Jinping asumió un nuevo mandato, esta vez sin límites a posibles reelecciones, lo que ya es un dato sobre cómo China piensa seguir navegando en un mundo convulsionado, en particular en el terreno económico.

¿Qué hay entonces detrás del nuevo juramento de Xi para "trabajar para construir un poderoso país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso" en esta nueva etapa de una globalización "patas para arriba" de la mano de Trump?

La prensa más cercana a la mirada de los mercados financieros analizó en los últimos días que más poder para Xi implica más capacidad para hacer reformas en la economía china, aunque no está claro si el líder se decidirá a hacerlas.

El diario Financial Times consideró que hasta el momento "la liberalización económica ha sido lenta" y que Xi prefirió enfocarse en hacer crecer su poder político.

Algunos analistas destacan que China enfrenta un problema de endeudamiento, mientras se termina su "boom" demográfico, lo que le implica una serie de desafíos a futuro.

La agencia internacional Bloomberg comparó la tarea que tiene por delante Xi con la que hace 40 años inició Deng Xiaoping, con la apertura económica.

Las acciones ya comenzaron: el gobierno anunció una serie de fusiones de ministerios y agencias, incluyendo a los estratégicos reguladores bancarios y de seguros.

Se trata de la reforma administrativa más grande en 15 años y apunta a darle más poder al Banco Central.

El principal asesor económico del presidente chino, Liu He, había anunciado en enero pasado en Davos que las reformas que China dará a conocer durante 2018 "sorprenderán" al mundo.

Y ahora, en una nota publicada en el diario oficial, el estratega económico consideró como "revolucionarias" las reformas administrativas encaradas, aumentando la capacidad del Partido Comunista para impulsar las modificaciones económicas requeridas.

"Xi está en el medio de una batalla histórica de tres años contra los riesgos financieros sistémicos que amenazan a la economía china. Ha tomado excesivos préstamos a través de bancos fantasma y reprimido a conglomerados como Dalian Wanda Group y Anbang Insurance Group Co.", subrayó Bloomberg.

Para tener una idea, la deuda del gigante asiático asciende a más dos veces y media su producto bruto, en medio de lo que el establishment mundial considera como regulaciones financieras demasiado laxas.

Cada vez que el sistema financiero chino estornuda, las bolsas del mundo se sacuden.

Hasta el momento, Xi ha atacado la corrupción, la especulación financiera, el exceso de capacidad industrial y la contaminación: pero ahora quizás enfrente su mayor desafío con la necesidad de desactivar la bomba del endeudamiento.

En ese contexto, el intervencionismo político será mayor que el que se venía registrando: el Partido Comunista comienza a meterse aún más en las empresas.

"Células del partido están siendo enviadas a las compañías para controlar la estrategia y las prácticas de contratación.

Incluso las compañías extranjeras son afectadas: alrededor del 70 por ciento de las que operan en el país tienen comités del PC", señaló la agencia.

Un capítulo aparte es el flamante vicepresidente, Wang Quishan: el diario The New York Times señaló que tendrá la dura tarea de lidiar con la administración de Donald Trump en lo que tiene que ver con las disputas comerciales.

El diario consideró que Wang será un "asesor influyente y guardián político para Xi".

Se trata de un hombre con conexiones en Estados unidos: el diario reveló que conoce al expresidente de Goldman Sachs John L. Thornton, quien el año pasado lo conectó con el exasesor de Trump Stephen K. Bannon.

El exsecretario del Tesoro Henry Paulson reveló que Wang "es el hombre al que los líderes chinos recurren para comprender los mercados y la economía global".

El exfuncionario durante la gestión de George W. Bush explicó: "es un patriota chino, pero entiende a los Estados Unidos".

Con la posibilidad de quedarse de por vida en el cargo, el presidente chino, recargado, tendrá el desafío de aportar a la estabilización de una economía global sacudida por las novedades que trae Donald Trump a la globalización.

En medio de ese panorama, deberá hacerlo empezando por casa, poniendo a la segunda economía mundial en orden.

Fuente: 
NA