Miércoles, 16 Mayo, 2018 - 20:02

Chau producción e industria en el país de la timba
Por Esteban Branco Capitanich

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Los grandes medios de comunicación, en manos de las corporaciones, y su legión de operadores disfrazados de periodistas, hace más de un mes que impusieron como tema exclusivo y excluyente la timba financiera que se da con las Lebacs y el dólar. Suman como grandes logros los endeudamientos externos que va logrando este nuevo campeón mundial que tenemos llamado Luis Caputo.
 
Ya los argentinos estamos perdiendo la cuenta de lo que nos endeudó este gran campeón. Hoy aparece en los medios que ayer, en plena batalla por que los tenedores de Lebacs las renueven para que no vuelen por los aires las reservas del Banco Central y con ellas este des-gobierno, mostrando eufórico otro cinturón de 100 mil millones de pesos. A este nuevo logro -que cae sobre el lomo de los argentinos más pobres- le pusieron de nombre BOTE.
 
La perversidad es tal que es probable que tenga que ver una alegoría al Titánic y lo que nos espera el día que la fortuna nos desembarace de estos piratas que nos están clavando sus garfios con enorme fruición.
 
La famosa lluvia de inversiones que nos vendieran como inyección al trabajo, la producción y la industria que generen actividad, llegaron para sentarse a las mesas de paño verde de la timba. Pero no en el lugar de puntos, sino como banca. Entonces al endeudamiento externo de más de 250 mil millones de dólares, se suman las Lebacs por más de un billón doscientos mil millones de pesos, se suman los BOTES por otros 100 mil millones de pesos, se concentra en la obtención de utilidades que rondan entre el 25% en dólares y más del 100% en pesos.
 
¿Puede un país progresar con este enorme garito en que lo han convertido? ¡Jamás!
 
Y ellos lo saben. Pero no les interesa, porque no han venido a hacer política sino negocios. Este tipo de negocios, tramposos, con dados cargados que siempre cae suerte para las corporaciones, mientras la peinola les dice a los argentinos "Todos Ponen", con tarifazos, con menos salarios, con trabajo más precario, con pérdida de derechos, con resignación de calidad de vida, con afectación de su salud, educación y libertad.
 
 
En solo dos años y medio voló por los aires el país de los mejores sueldos en dólares de América Latina; el de los más altos ingresos de los jubilados con dos actualizaciones anuales por Ley, siempre por encima de la inflación; el de los más de mil científicos repatriados que estaban desperdigados por el mundo porque estos mismos años atrás los mandaron a "lavar los platos"; el de los Arsat, desarrollados por esos lavaplatos; el de los 6,7 millones de puestos de trabajo; el de un mercado interno fuerte y dinamizador de las Pymes; el de los cacerolazos para comprar dólares con los excedentes salariales; el de los paros generales para no pagar ganancias sobre los altos sueldos; el de las tarifas bajas para que, como servicios esenciales, sean accesibles a todos; el de la distribución de la renta concentrada en las corporaciones; el de records de turismo interno y externo; el de la comida, salud y educación que garantizaba la Asignación Universal por Hijo; el del país más desendeudado del mundo: el del país con mayor crecimiento de la clase media, símbolo de mayor igualdad, entre otros logros históricos.
 
Todo esto constituyó la "pesada herencia" desde la mirada de las corporaciones y sus serviles "chepibes" como Macri y los CEOs que lo rodean. Pesada herencia que internamente argumentan como negativa, y efectivamente desde sus intereses lo es. Pero que en el exterior exhibieron, con el cinismo que los inunda, como una fortaleza para que vengan inversores.
 
Pedían que vengan a invertir a la argentina, mientras todos los más importantes voceros de esta convocatoria tienen sus dineros, contados por millones de dólares, en el extranjero. Resultó lo que debía, los que tienen millones los escuchaban con cara de idiotas, pero nada más que la cara. Vinieron cuando se habilitó el garito.
 
Y como bingo, nos vuelven a atar el Fondo Monetario Internacional (FMI) como si hubieran nacido ayer y no supieran leer, fueran sordos y ciegos. Es decir que no conocen ni nuestra propia historia, ni la de este usurero planetario. Como si nada les dijera Grecia que los está sufriendo y es el espejo en el que nos miraremos.
 
¡Pobre país!, administrado por piratas asociados con piratas. Pobres productores, pobres industriales Pymes, pobres niños, nacidos y por nacer, pobres viejos condenados a muerte.
 
Y finalmente pobres lo pobres, que como los 39 del 2001 quizás multiplicados, entreguen sus vidas para terminar con este atropello y recuperar la república y la democracia para las mayorías. Entonces habrá que activar la memoria por verdad y justicia. Habrá que volver a acuñar el "DONDE VAYAN LOS IREMOS A BUSCAR" para que sepan que como a los genocidas el pueblo y su lucha los sentará en el lugar que les corresponde: el banquillo de los acusados como viles traidores a la patria y su pueblo.