Viernes, 19 Abril, 2019 - 09:29

Celada recordó a Elvira Rawson, “prócer cumbre feminista americana”

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Una mujer del siglo pasado que revelándose contra el estado de las cosas, fue protagonista decisiva de su época y al hallar su camino, lo abrió para muchas más.

Elvira del Carmen Rawson Guiñazú de Dellepiane nació un 19 de abril de 1865 en la ciudad de Junín, Buenos Aires y desde muy joven comenzó a trabajar por hacer valer sus ideales y cumplir sus anhelos.

La presidente del Bloque de Concejales UCR Vamos Chaco María Teresa Celada repasó la vida de quien fuera considerada Prócer cumbre feminista americana: “Elvira se mudó de niña a Mendoza donde ejerció como una de las primeras maestras normales de la provincia. Posteriormente decidió estudiar medicina y aun teniendo en contra a sus padres y a una sociedad dominada por los hombres, se trasladó a Buenos Aires. Sin embargo, la Facultad le rechazó el ingreso por no contar con el título de bachiller, es entonces cuando decide preparar todas las materias en tiempo récord y logra ingresar a la carrera”.

Su vida como militante estaría marcada en 1890 por el levantamiento de la Unión Cívica contra el corrupto y fraudulento gobierno de Juárez Celman. Por entonces, Elvira tenía 23 años y aún estudiaba medicina. En medio de fuego cruzado atendió a los heridos sin descuidar a los revolucionarios, a pesar de que el gobierno decidió utilizar los recursos y asistir solo a los heridos que les eran leales. “Los hospitales son del pueblo y no de los gobiernos”, diría Elvira.

Esa consagración a los heridos fue advertida como un noble ejemplo. En reconocimiento a sus servicios, Leandro N. Alem le entregó un reloj de oro y un pergamino tras lo cual Elvira pronunció un discurso en el que hizo explícito su adhesión al movimiento político convirtiéndose en la primera dirigente radical de la historia.

Celada destacó además: “A Elvira no le temblaba la voz para discutir la autoridad masculina con la fuerza de sus ideas y objetivos. En 1892 logró convertirse en la segunda médica del país. En el ejercicio su profesión, dictó la cátedra de Higiene y Puericultura en la Universidad y luego fue médica inspectora del Departamento Nacional de Higiene. Asimismo, por su condición de maestra, fue nombrada vocal del Consejo Nacional de Educación, lugar desde el que propondría la copa de leche en las escuelas comunes”.

“Creía que ningún problema social podía ser ajeno a la mujer. Puso su mirada en uno de los grupos más vulnerables de la población, las mujeres que quedaban solas en la crianza de sus hijos. En el marco de esta lucha abrió el primer hogar maternal y fundó la primera institución dedicada a los niños discapacitados en Uspallata”, agregó.

La edil Celada remarcó su rol protagónico como líder feminista: “Elvira sostenía que el mayor problema del movimiento feminista era la falta de conciencia de género en las mujeres. En su actuación política fue una de las fundadoras del Centro Feminista, que bregaba por la igualdad civil y política de la mujer. Participó activamente de la organización del Congreso Internacional Feminista de 1910 donde presentó un proyecto de reforma del Código Civil, revolucionario para la época, que incluía la igualación de la patria potestad, la libre administración de los bienes por parte de las mujeres y el mantenimiento de todos los derechos individuales aún después del matrimonio. Asimismo fue la organizadora del Tercer Congreso Internacional Feminista”.

En 1919 fundó, junto a Alfonsina Storni y Emma Day, la Asociación Pro Derechos de la Mujer, institución que reclamaba igualdad para ambos sexos en códigos y leyes, participación en puestos directivos en el área educativa, leyes protectoras de la maternidad y la posibilidad para las mujeres de elegir a sus gobernantes como de ser elegidas. Esta organización logró la sanción de la ley 11.317 de protección a la mujer trabajadora.

En la lucha por el sufragio femenino, trabajó junto a la Unión Feminista Nacional, de raíz socialista presidida por Alicia Moreau de Justo, para aunar esfuerzos en pos de este derecho para la mujer. Pudo votar a partir de 1951 y siempre buscó que se reconociera la lucha de las sufragistas en el logro del sufragio femenino.

Para Celada, “fueron muchos logros pero también muchos desafíos los que debió enfrentar esta gran mujer junto a tantas otras que muchas veces desde el anonimato han forjado un camino que hoy es de todas. Por eso considero sumamente importante reconocer a esta médica, educadora y militante, que dejó este mundo un 4 de junio de 1954, a los 87 años, tres años después de que las mujeres pudieran votar por primera vez”.

“Avanzó sin pedir permiso en la conquista de Derechos de la mujer en todos los ámbitos, desafiando los prejuicios y revelándose contra el estado de las cosas con sus ideales como única guía”, resaltó.

“Como diría Elvira, ni somos tan pocas, ni estamos tan solas”, finalizó la edil.