Lunes, 24 Junio, 2019 - 20:07

Capo italiano saltó al departamento de una anciana para fugarse de la cárcel en Uruguay

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La noche del domingo, cuando el capo italiano Rocco Morabito se fugó de la cárcel, estaba lluvioso y una densa niebla cubría Montevideo, pero Élida Ituarte, una mujer que vive en un edificio lindero, decidió dejar abierta una de las ventanas de su departamento.
   
Cerca de las 23H30 locales (02H30 GMT), la mujer de unos 70 años, se encontraba sola y acababa de apagar la televisión. Cuando vio que las luces del salón se encendieron, se levantó a ver lo que ocurría.
   
Morabito, que fue uno de los 10 delincuentes más buscados del mundo, y otros tres hombres, estaban a punto de entrar a su cuarto y le exigían que les entregara las llaves de la puerta de entrada de la casa.
   
"¿Qué hacen, quiénes son?", les preguntó. El hombre mayor, que aparentemente era el italiano, le dijo que el consorcio los había llamado "para arreglar un caño que pierde agua", relató la mujer este lunes a la AFP, sentada en un sillón naranja justo al lado de la puerta del balcón que está en la parte trasera de su departamento.
   
Los delincuentes saltaron con facilidad a esa terraza, de unos 10 metros de largo, desde una pequeña pared de la prisión vecina, que en la parte superior tiene un alambre de púas parecido al que se usa en las trincheras de guerra. Entre el alambrado colocado en forma de espiral se puede observar fragmentos de metal cortados.
 
AL LADO DE LA CÁRCEL "ME SENTÍ SEGURA”
 
"Yo bajo la persiana y dejo la ventana abierta, como estoy al lado de la cárcel me sentía segura y de seguridad ¡no tenía nada!", señala ahora agobiada Ituarte, que dijo haber comprado ese departamento hace dos años.
   
Cuando Ituarte encontró las llaves, el hombre mayor trató de abrir la puerta pero no pudo, entonces ella tuvo que abrirles.
  Salieron corriendo por las escaleras hacia abajo.
   
La vivienda está en el quinto de seis pisos. La entrada tiene un amplio vestíbulo y una puerta de vidrio que se abre por dentro y que según ella les permitió salir a la calle, aunque al lado de esa entrada hay una caseta con un guardia que cuida la entrada al estacionamiento de la prisión.
   
El Ministerio del Interior señaló en un comunicado que se fugaron por las azoteas del edificio mediante un boquete.
  
"NADIE SABE CÓMO SE ESCAPÓ" 
 
La imagen de este poderoso narcotraficante, de 52 años, se difundió ampliamente en Uruguay en 2017, cuando fue detenido en un céntrico hotel de Montevideo tras haber vivido desde 2004 con una identidad falsa en el balneario de Punta del Este, a unos 140 km de la capital, donde solía compartir asados y suculentos platillos que al italiano le gustaba preparar para sus amigos.
   
En Uruguay fue acusado de falsificar documentos de identidad para vivir bajo el nombre falso de Francisco Antonio Capeletto Souza. Y en Italia tiene una condena en ausencia a 28 años de cárcel, que más tarde se amplió a 30 años, por asociación para delinquir y tráfico de drogas.
   
Al momento de su fuga se encontraba a la espera de su extradición hacia su país, luego de que la Justicia uruguaya la aprobara.
   
La prisión en la que se encontraba recluido, conocida como la "cárcel central", está ubicada en una transitada zona del centro de Montevideo y rodeada de viviendas, restaurantes y comercios. Al mediodía del lunes no se apreciaba ningún operativo especial.
   
La única diferencia era la molestia de los familiares de los demás presos, a los que les cancelaron la hora de visita y solo les permitieron enviarles paquetes de comida.
   
"Nadie sabe cómo se escapó el italiano porque las celdas tienen unas ventanitas así", dice la madre de un joven preso que pidió el anonimato, simulando con las manos un pequeño rectángulo.
 
Fuente: 
NA