Jueves, 18 Octubre, 2018 - 21:28

#Caixa2doBolsonaro: revelan una gran trama de propaganda ilegal a favor del ultraderechista

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Empresarios brasileños afines al ultraderechista incumplen la ley al pagar la distribución de publicidad a su favor a través de WhatsApp, según el diario 'Folha de S.Paulo'.

Un nuevo escándalo ha sacudido Brasil a diez días de la segunda vuelta de las elecciones brasileñas. Según una investigación del diario Folha de S.Paulo, varias empresas privadas han estado financiando la distribución de propaganda a favor del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro a través de WhatsApp, una herramienta que ya llevaba semanas despertado sospechas por su capacidad de manipulación en estos comicios, generalmente en contra del Partido de los Trabajadores (PT). De confirmarse, los hechos supondrían un delito electoral.

La coletilla durante el tramo final de campaña de las elecciones brasileñas ha sido que WhatsApp ha sustituido a los periódicos como fuente de información de muchos votantes; que los incontables memes, noticias falsas y otras octavillas digitales que se distribuyen a través de la aplicación de mensajería instantánea se han convertido en las nuevas noticias. Y con esta realidad se explicaba, en parte, que en el segundo país del mundo más enganchado a esta aplicación -únicamente tras Filipinas-, los sondeos mostrasen un fervor tan repentino por el ultraderechista Jair Bolsonaro y un odio tan visceral al PT.

Ahora el diario Folha de S.Paulo apunta, tras una investigación, de dónde viene al menos un porcentaje de toda esta propaganda: de las arcas de un puñado de empresas privadas, que, siempre según el diario, habrían sufragado, con contratos de hasta 12 millones de reales (algo más de 2,8 millones de euros), la distribución continua de millones de mensajes favorables a Bolsonaro para manipular al electorado a diez días del fin de los comicios. Esto supondría, como mínimo, una forma de financiación electoral de empresa al candidato, la cual es ilegal, y además oculta a los ojos del Tribunal Electoral.

Estas compañías, algunas tan grandes como la cadena de tiendas Havan, una de las mayores de Brasil, pagaban servicios de agencias de marketing digital como Quickmobile, Yacows, Croc Services y SMS Market, firmas que ofrecen lo que en el mundillo llaman "disparo en masa": envíos del mismo mensaje incontables veces usando diferentes números (WhatsApp limita el número de veces que el mismo número puede mandar el mismo texto).

Las bases de datos usadas serían, en el mejor de los casos, las del propio Bolsonaro o su partido. En el peor, otras vendidas por las agencias, lo que supondría otro delito más: la legislación electoral también prohíbe la compra de bases de datos de terceros. Un dato revelador es que muchas de estas agencias estaban tan ocupadas que ya no podían aceptar pedidos hasta después de la votación final el 28 de octubre. Folha sugiere que es porque tenían previsto hacer una remesa de envíos masivos en los días previos a la segunda y definitiva cita con las urnas.

Después de la publicación del reportaje de Folha de S.Paulo, que denunciaba el caso, varios seguidores movieron las redes sociales comentando el tema. La repercusión fue grande y el hashtag # Caixa2doBolsonaro fue el tema más hablado en Twitter, quedando en primer lugar en los trending topics de la red social. A nivel mundial también llegó a ocupar el podio de los asuntos más interesantes.

 

UNA FÁBRICA DE “FAKE NEWS”

Un ejemplo de cómo funciona la trama: Bolsonaro tiene contratada la agencia AM4, a la cual paga 115.000 reales (27.000 euros), según la declaración en el Tribunal Electoral. AM4 se encarga de crear grupos de WhatsApp, supuestamente "comités de contenido" para "denunciar noticias falsas". Pero asegura que, en realidad, crean grupos de WhatsApp usando números extranjeros generados con ayuda de webs como TextNow: así burlan el límite de 256 miembros por grupo y de 20 veces que se puede reenviar el mismo mensaje.

En estos grupos comienza a rodar la maquinaria, al distribuir contenidos creados por seguidores de Bolsonaro. Un periodista de El País se infiltró en uno de ellos hace unas semanas y contó más de mil mensajes diarios, generalmente con conspiraciones ficticias y acusaciones falsas. En estos grupos también empieza la criba de usuarios: están los que apoyan a Bolsonaro, quienes lo critican y los neutros. Los últimos son el objetivo; los primeros, el altavoz. Y la máquina se refina con cada vuelta, afectando a millones de personas.

Bolsonaro ha negado, a través de unas declaraciones de su abogado al diario Valor, haber participado en irregularidad alguna. Lo mismo ha hecho el dueño de una de las empresas nombradas por el diario, Havan, de Luciano Hang, un defensor acérrimo del ultraderechista que ya tuvo que borrar de su Facebook un vídeo a favor de Bolsonaro, porque había pagado a la red social para que llegase a más usuarios. El Tribunal Electoral lo consideró donativo empresarial, algo ilegal.

El PT de Fernando Haddad, el rival de Bolsonaro en la segunda vuelta electoral, ya ha pedido la apertura de una investigación y ha anunciado que tomará acciones legales. El Tribunal Electoral todavía no se ha pronunciado al respecto, pero cabe recordar que ya avisó no hace tanto de que aún no sabía cómo lidiar con noticias falsas. Estaba estudiando, se dijo entonces desde el órgano de justicia, cómo lidiar con ellas en el futuro. Brasil es el país más proclive del mundo a creerse la información falsa, según un estudio de Ipsos sobre un total de 27 naciones: más de seis de cada 10 personas daba por cierta una información ficticia.

Por Tom C. Avendaño

Fuente: 
El País