Martes, 7 Enero, 2014 - 19:36

Bienes personales, que si, que no: ni a la prensa se le hubiese ocurrido una pulseada con tantas torpezas
Por Hugo E.Grimaldi

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Es todo demasiado loco y tanto lo es que obliga a ser muy cauto en el análisis periodístico para evitar que mañana llegue la acusación fácil de que la prensa "opera en contra" de alguien en el Gobierno. Es que todo lo sucedido en estos dos días de tanto hablar y hablar del Impuesto a los Bienes Personales, tributo que de modo inevitable y dependiendo de la base a utilizar podía terminar en mayor presión impositiva inclusive para los que menos tienen, se ha cruzado tanto que alguien podría llegar a decir que las divergencias han sido inventadas, ya se sabe por quién.
 
Hoy, el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich se curó en salud siguió el habitual libreto oficial y disparó: "del mismo modo en que siempre soy muy respetuoso en el trato con los distintos medios de comunicación y los periodistas, también pido respeto en el sentido de que no se interpreten en forma incorrecta, antojadiza o indebida expresiones que son muy claras y contundentes de mi parte".
 
Por eso, para evitar malos entendidos, lo mejor es dejar que los hechos hablen: a) Capitanich dijo ayer por la mañana que "no está determinado el tema de Bienes Personales incorporado al proceso económico respecto a su definición final y definitiva".
 
b) el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray llamó a los periodistas por la tarde para deslizar que "vamos por el valor de mercado" y añadió que "la AFIP va a determinar quienes van a pagar y cuando se determina a partir de cuánto se va a pagar".
 
c) hoy, el Jefe de Gabinete abundó en el tema y concedió que ante las "supuestas contradicciones" él quería aclarar que "ese proyecto no fue elevado. Va a ser elevado para el tratamiento en sesiones extraordinarias y por lo tanto no hay ninguna contradicción", puntualizó.
 
d) por la tarde, el ministro de Economía, Axel Kicillof se pronunció por radio y dijo que "hoy hablé del tema con la Presidenta y lo descartó y yo también pienso que no hay que hacerlo", para evitar lo que calificó de "distorsión".
 
Es decir, que Capitanich negó un cambio que luego Echegaray confirmó y luego, cuando el Jefe de Gabinete se alineó, el ministro Kicillof los desautorizó a los dos por orden de Cristina Fernández.
 
El análisis más desapasionado indica que estos cortocircuitos a varias bandas pueden ser o mala coordinación en la gestión o parte de una interna desatada para imponer voluntades.
 
Cuando desde afuera del Gobierno se habla de "vacío de poder" no necesariamente se alude al ostracismo presidencial, sino a estas idas y vueltas que dejan al Gobierno en posición off side. Peronistas de otros tiempos lo llamaban "bolsa de gatos".
 
Aunque, desde la ironía, no estaría mal pensar que quizás toda esta gran cortina de humo haya sido parte de un plan perfectamente orquestado, con ejecutores que se han ceñido a un mismo libreto para conseguir que todo quede igual y que, sin hablar de "impuestazo", lo no se vaya a cobrar por el aumento de la valuación se consiga porque no se modifica el tope actual.
 
Y si todo es así y la culpa es del periodismo, entonces no habrá renuncias.
 
Fuente: 
Agencia DyN