Miércoles, 13 Junio, 2018 - 20:58

Andrea Charole presentó un proyecto de ley que crea el Registro de Artesanos Indígenas del Chaco

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La diputada provincial Andrea Charole presentó el proyecto de ley N°2290/2018, el cual crea el Registro de Artesanos Indígenas de la Provincia de Chaco, el que será de carácter público, integral, gratuito, voluntario y de libre acceso.
 
La autora del proyecto especificó que el objetivo de esta iniciativa es “brindar una Ley para revalorizar lo nuestro, lo local, lo nacional, lo popular, en consecuencia, la Patria Argentina”.
 
“Desde que llegaron los invasores europeos a nuestro continente, los Pueblos Originarios han debido luchar, no sólo para salvar sus vidas, sus familias, sus territorios, sino también para hacer respetar una forma de vida propia”, expresó y agregó: “Esa forma de vida debió soportar todo tipo de atropellos, hasta que varios siglos después fuera reconocida su existencia física y la de su alma”.
 
LAS CONSIDERACIONES DE LA DIPUTADA
 
Esos derechos, provienen de una forma de vida comunitaria y con una relación armónica con la naturaleza que los rodeó siempre. Reglas tan simples y básicas, como respetar para ser respetado; la solidaridad y ayuda entre los miembros de una comunidad no fue un simple enunciado, el fundamental respeto a las representaciones de la naturaleza: el sol, la luna, el cerro, los ríos, y todo aquello, que sin tener forma humana, convivía y conviven con ellos en su hábitat. Todas esas formas, esas costumbres ancestrales, esa cosmovisión, se plasmaron tácitamente en lo que se ha conocido como derecho consuetudinario o de costumbres. Estas fueron las reglas en las que basaron su convivencia, y que durante muchos siglos ayudaron a una coexistencia equilibrada.
 
En este sentido, un renglón especial lo merece el reconocimiento a la libre determinación de los pueblos, que pone en alto el respeto sobre la decisión de los mismos a decidir sobre su propio destino. Esto se tradujo en el Consentimiento Libre, Previo e Informado que se establece en el Convenio 169.
 
La justicia no se consigue solo con instrumentos jurídicos; la legislación debe ir siempre acompañada en todo momento de la movilización y lucha.
 
Mejorar las condiciones de vida en nuestras comunidades abarca aspectos como regularización de ingresos, alimentación, salud y autoestima, a través de la protección de los recursos naturales comunitarios y de su utilización sustentable, en base a un diálogo intercultural entre  portadores de conocimientos tradicionales y modernos.
 
Actualmente en la Argentina, 69.452 personas se reconocen pertenecientes y / o descendientes del pueblo Toba, comunidad que originariamente se dedicaban a éstas tareas, de los cuales, según la encuesta complementaria de pueblos indígenas (INDEC) del año 2006, 47.591 se encuentran en las provincias de Chaco.
 
Asimismo, es identificada por ser vehículo de múltiples significados culturales, históricos y de pertenencia grupal, que la disparan más allá y más acá de su carácter de mercancía que circula en distintos espacios de comercialización.
 
La referencia recurrente a la artesanía indígena remite al pasado histórico del grupo, que se la asocia con formas de vida propias del nomadismo con anterioridad a la conquista y la colonización, lo que se esgrime es que a pesar de las transformaciones en los modos de vida tradicional, esto no impide que se renueven sus conocimientos, habilidades y prácticas, que en el nuevo contexto están en sintonía con las reivindicaciones actuales; marco desde el cual se comprende los procesos que constituyen la producción de artesanía indígena.
 
La producción artesanal se relaciona, con un contexto sociocultural, económico, político y nace de una realidad cotidiana y de trabajo.
 
Quiero elevar a rango de ley una necesidad que los artesanos indígenas han observado, una serie de problemáticas que afectan sus potencialidades.
 
Por una parte la comercialización de productos industrializados que se venden como artesanía local, pero además señalan que existe un desconocimiento de la artesanía indígena chaqueña, de la pluralidad de expresiones artesanales, del valor que tiene la artesanía y lo que ésta contiene como expresión identitaria. Pero además, les preocupa que  dichas obras o trabajos se estén perdiendo, por las dificultades crecientes de acceso a los materiales derivadas de los obstáculos para acceder y gestionar sus territorios. Afirman también que este proceso de desaparición de productos artesanales tiene como una de sus causas la pérdida de conocimientos ancestrales.
 
En general, los pueblos indígenas y las comunidades locales son conscientes del valor comercial de sus conocimientos, expresiones culturales tradicionales y su capacidad para promover el desarrollo económico.
 
Pero muchos de los productos basados en conocimientos y expresiones culturales tradicionales que aparecen en el mercado, desde diseños de ropa a productos farmacéuticos, están creados por terceros sin el permiso de las comunidades poseedoras de los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales. Muchos de los objetos, imágenes o símbolos comercializados de esta manera tienen gran importancia para las comunidades indígenas, y su uso no autorizado puede causarles daños económicos, espirituales o culturales.
 
Muchas comunidades piensan que sólo ellas tienen el derecho a decidir quién puede explotar y quién no sus conocimientos tradicionales, sus expresiones culturales tradicionales, así como las condiciones para hacerlo.
 
Sostienen que deberían disfrutar de los beneficios derivados de la explotación comercial o de la investigación de sus conocimientos y expresiones culturales tradicionales, e insisten en que estos activos se reconozcan como susceptibles de protección por el Derecho de propiedad intelectual.
 
Tales afirmaciones no han caído en el vacío y están reflejadas en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), que establece que los pueblos indígenas "tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su propiedad intelectual de dicho patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y sus expresiones culturales tradicionales" (artículo 31).
 
Como regla general, los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales no cumplen completamente los requisitos para obtener protección bajo el sistema de propiedad intelectual, tal como existe en la actualidad. El carácter "tradicional" de estos bienes culturales, que por lo general indica que se han transmitido de generación en generación, no concuerda muy bien con los requisitos de "originalidad" o "novedad" que constituyen el fundamento del sistema de propiedad intelectual.
 
Las necesidades y los intereses de los pueblos indígenas son variados y específicos de cada comunidad, pero entender y prever estas necesidades discretas es fundamental para crear soluciones viables.
 
Las artesanías constituyen una parte fundamental y determinante del acervo patrimonial y cultural de una comunidad, una provincia, de un Estado. 
 
Los trabajos realizados por estos artesanos indígenas es la transmisión directa de sus conocimientos, porque a través de ello se perpetúa la relación del hombre con la naturaleza, sus sentimientos, sus vivencias, la vida en sociedad, aspectos tan íntimos manifestados en sus obras.
 
Las poblaciones indígenas y sus producciones artesanales o propias son fundamentales para la promoción y protección de la naturaleza, por este motivo es que se tiene que valorar y proteger su labor, no solo por una cuestión identitaria o cultural sino para proteger el medio ambiente.
 
Otro aspecto importante a tener en cuenta es que las artesanías indígenas aporta un valor agregado al turismo, se transforma en una de las formas fundamentales que adopta el comercio y la exportación de una país con las especificidades que tiene la Argentina.
 
Una política cultural responsable busca la protección y fomento de las artesanías indígenas, procurando elevar las condiciones naturales de vida de los hacedores de las mismas, restituyéndoles el control de su producción cultural, tanto de los elementos como de las decisiones.
 
El Estado Provincial tiene que ser el encargado de velar por el desarrollo y fomento de dicha actividad. Es por esto que debería crearse una oficina especial dentro de este Organismo Comunal para poder entender y velar por llevar un registro de los artesanos indígenas de su comunidad, como así tan bien para coordinar y ejecutar programas, proyectos y planes de desarrollo y promoción de la actividad artesano.
 
Es imprescindible llevar un registro de nuestros artesanos indígenas para de alguna manera intentar proteger, no solo su propiedad intelectual sino también el acervo cultural, patrimonio artístico e histórico de nuestra Provincia.
 
La artesanía es un puente entre pasado y futuro, un puente vivo que ayuda a definir y redefinir permanentemente la memoria de un pueblo, concluyó.
 
Cabe aclarar que el proyecto debe realizar el correspondiente trámite parlamentario y ser analizado por los legisladores en las comisiones correspondientes antes de su sanción.