Lunes, 12 Noviembre, 2018 - 19:45

¿Alguien lo puede explicar seriamente?
Por Esteban Branco Capitanich

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Llegamos a diciembre de 2015 sin grandes sobresaltos. Llegamos como uno de los cinco países más desendeudados del mundo; con los salarios en dólares más altos de América Latina; habiendo pasado de un 66% de mayores en edad de jubilarse a un 97% de jubilados.
 
Llegamos habiendo repatriado más de mil científicos lo que permitió que pusiéramos en órbita el Arsat I pasando a ser uno de los ocho países en el mundo con esa tecnología y dejando el Arsat II casi listo; creamos más de 6,5 millones de puestos de trabajo, especialmente Pymes; llegamos con salarios que permitían que un empleado medio, con un salario medio pudiera comprarse celular, plasma, cambiar de moto o auto y tomarse vacaciones sin sobresaltos económicos; borramos de nuestro vocabulario diario dos palabras con las que generaciones de argentinos se habían criado: "FMI" y "ajuste"; llegamos con las amas de casa y las empleadas domésticas con derechos; llegamos con Aerolíneas e YPF recuperadas para todos los argentinos; llegamos con una distribución de la renta con el 47% para los trabajadores, solo superada por el primer peronismo; llegamos con decenas de represores condenados en juicios justos y bajamos sus cuadros de inmerecidos lugares; llegamos con una presidenta que en los foros internacionales nadie se levantaba cuando llegaba el turno para su discurso; llegamos con un aumento del presupuesto para educación del 1,2% al 6%; entre otras decenas de logros.
 
Esto es lo que dieron en llamar "la pesada herencia" aquí, para los cabeza hueca, mientras en el extranjero, buscando inversores, lo mostraban como lo que son: grandes logros de un país que progresa.
 
 
Ahora pasaron tres años de esta calamidad que algunos todavía se atreven a llamar gobierno de las corporaciones. Repasemos todos y cada uno de los puntos mencionados en el primer párrafo y veamos que se sostuvo. Que no se desmoronó. Y tendremos un panorama patético de la gran estafa, del fenomenal fraude del que hemos sido víctimas.
 
Este gobierno de tahúres, de canallas, de estafadores, de evasores y lavadores no tiene la mínima legitimidad para continuar. Si tuviésemos representantes dignos en el Congreso, en cantidad suficiente, ya debieran haber sido sometidos a juicio político y destituidos para retomar la senda de un gobierno para todos.
 
Todos lo que todavía hablan de gobernabilidad, y que el gobierno tiene que llegar a diciembre de 2019 se olvidan de los argentinos que diariamente dejan de comer. Y aquí cabe nos preguntemos, los que tanto nos aferramos al cumplimiento de los períodos así destruyan todo, ¿si hubiese sido razonable que De la Rúa concluya su mandato, o fue mejor que se fuera cuando se fue para que argentina comience su recuperación cuanto antes?
 
Sin duda que todos coincidiremos que los 40 muertos fueron suficiente y a pesar de los cinco presidentes en una semana, fue un acierto de la presión social para que aquel inútil manipulado por los mismos que están ahora, se fuera.
 
Sin embargo hoy la prensa mercantilizada, cómplice de este crimen contra el pueblo, sigue hablando de una posible reelección de esta banda. Es que confían en que el brutal engaño que propiciaron para el 2015 y el odio irracional con el que regaron las mentes de millones se puede seguir sosteniendo a pesar de la evidencia de la descomunal estafa y fraude.
 
Los periodistas que vendieron su honra a la mafia, en complicidad con parte de un Poder Judicial Federal prostituido, y una Corte Suprema libre de la más mínima excelencia siguen sosteniendo lo que puede llamarse sin equívocos lo más pornográfico políticamente hablando que recuerde nuestra historia. Y lo saben, por eso no pocos ya anticipan que si esta banda se va del gobierno ellos se tendrían que ir del país.
 
Esperemos que no sea eso lo que ocurra, que como a los genocidas, las luchas populares los sienten en el banquillo y sean juzgados por esta traición a la patria apoyando a la oligarquía cipaya que destruyó la calidad de vida de millones de argentinos y llevó a la muerte de miles por la quita de elementales derechos.