Viernes, 9 Noviembre, 2018 - 18:51

A Agustina nadie la protegió
Por María Teresa Celada (*)

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Hace pocas horas atrás, el Chaco se conmovió por el triste fallecimiento de Agustina, una niña de solo 13 años, perteneciente a la comunidad wichi que vivía en el Impenetrable.
 
Agustina estaba embarazada, con grandes problemas de salud derivados de ese estado, y con otros más, como la desnutrición, que requerían que el Estado esté de su lado.
 
Hay varias preguntas por hacerse: ¿Dónde estaba la escuela, al notar que Agustina no estaba asistiendo a clases? ¿Dónde estaba la salud pública para contenerle y asistirla, siendo que su propia familia afirmó que fue tres veces al hospital y la mandaban de vuelta a la casa? Y también, ¿Dónde está la aplicación del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, Ley provincial 2086-C (ex Ley 7162)?
 
Agustina, repito, una niña de tan solo 13 años, estaba anémica, desnutrida, con neumonía, y embarazada.
 
Una vez en el Hospital, se le tuvo que hacer una cesárea de urgencia, pero su bebe no pudo sobrevivir. Ella tampoco.
 
Conocer algunos detalles de su historia hace que todo se vuelva aún más triste e indignante. Agustina fue tres veces al Hospital de Castelli, que era el que le quedaba más cerca, a casi 300 km. de donde vivía, el paraje El Sauzal. En ningún momento, nadie noto (o quiso notar) su severo cuadro de desnutrición.
 
Pasaron casi dos meses entre la primera visita al hospital y la tercera, que fue la que terminó con su derivación a Resistencia. Ese tiempo fue fatal, porque su cuadro se agudizó y porque nadie, NADIE, le dio la asistencia que requería un caso tan delicado como esto.
 
Agustina vio vulnerados todos sus derechos: desde el de la alimentación, el acceso a la salud, a la información (su embarazo le implica riesgo de vida pero nadie nunca le dijo eso). Nadie nunca le habló de la posibilidad de la Interrupción Legal del Embarazo, cuando su situación lo hacía posible.
 
Agustina vivía en una provincia, la nuestra, que tiene una de las tasas más altas del país en embarazo adolescente, y que tiene un enorme tasa de madres analfabetas. A Agustina le vulneraron el derecho a la educación, y por eso, no sabía leer ni escribir.
 
Agustina no conoció lo que son los derechos del niño. Nadie se lo contó, nadie le informó. Y nadie los aplicó para con ella. Agustina es una víctima de la desidia, del abandono, del desinterés.
 
En Resistencia estamos cerca de designar al Defensor Municipal de Niñas, Niños y Adolescentes, para que no tengamos en la ciudad ningún caso similar. Para que todas las niñas, niños y adolescentes tengan la protección del Estado tal como merecen.
 
Como autora de la creación del Instituto Municipal de Defensor Municipal de Niñas, Niños y Adolescentes, no puedo quedarme callada ante lo que ocurrió con Agustina. Y eso me lleva a preguntar, ¿Qué pasa con el Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes del Chaco? Ese instituto se creó por Ley en el año 2012, y de estar en funcionamiento, quizás no íbamos a llorar a Agustina.
 
El Estado en responsable. Hay herramientas, falta interés. Hay facultades, sobra desidia. Hay niñas, niños y adolescentes con derechos vulnerados, falta protección estatal. Falta que entendamos, en serio, lo que significa defender sus derechos. Defender su crecimiento, y sobre todo, defender su vida.
 
(*) Concejal de Resistencia