Miércoles, 1 Junio, 2011 - 10:34

Mueren 41 personas en una nueva batalla campal en Yemén

Bombardeos del Ejército y combates nocturnos entre soldados y tribus opositoras dejaron hoy al menos 41 muertos en la capital de Yemen, en medio de señales de creciente desorden en las fuerzas militares del presidente Ali Abdullah Saleh, informaron fuentes médicas.

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El inestable Yemen atraviesa uno de los períodos más convulsos de su historia moderna: una rebelión popular de casi cuatro meses reprimida brutalmente por Saleh y desde la semana pasada agravada por un levantamiento de la mayor confederación tribal y por la defección de militares de alto rango pasados a la oposición.



En este contexto, milicianos islamistas, al parecer vinculados a la red Al Qaeda, conquistaron la semana pasada una ciudad sureña que el Ejército intenta recuperar con una ofensiva en curso, en un hecho que profundizó al sensación de caos en envuelve el país.



Los combates de anoche en la capital, Saná, duraron hasta las 5 de la mañana, y testigos dijeron que la Guardia Presidencial bmbardeó el cuartel de una brigada del Ejército responsable de la protección de instituciones gubernamentales clave.



Oficiales militares que defeccionaron y se pasaron a la oposición dijeron que el gobierno sospechaba que el comandante de la brigada estaba próximo a sumarse al movimiento que exige la renuncia de Saleh, que está en el poder hace 33 años.



Entre los 41 muertos figuraban combatientes de ambos bandos del conflicto, dijeron fuentes médicas que pidieron no ser identificadas por temor a represalias, informó la cadena CNN. Los enfrentamientos, que se reanudaron ayer tras una breve tregua el fin de semana, volvieron a centrarse en el céntrico barrio de Hassaba, donde se ubica la residencia del jefe tribal opositor jeque Sadeq al-Ahmar, dijeron fuentes de seguridad.



También hubo combates al norte de ese barrio, cerca de la ex residencia de Saleh, custodiada por la Guardia Presidencial.



La ofensiva en Hassaba, comandada por uno de los hijos de Saleh, no logró recapturar edificios de gobierno situados en el vecindario que fueron tomados ayer por los combatientes tribales.



También ayer, el presidente impuso un castigo colectivo al barrio al cortarle el suministro de agua y electricidad.



Saleh se niega a renunciar pese a protestas casi cotidianas desde febrero pasado, a las defecciones del Ejército y a las presiones de Estados Unidos y Arabia Saudita, ex aliados del presidente.



Sus fuerzas de seguridad mataron a más de 300 civiles en una brutal represión de manifestaciones mayormente pacíficas que se tornaron violentas recién con el levantamiento tribal.



Washington retiró su respaldo a Saleh pese a los temores de que su caída fortalezca la ya de por sí alarmente presencia de la rama local de la red islamista Al Qaeda, una de las más activas de la organización internacional.



Ayer, islamistas al parecer vinculados a Al Qaeda que tomaron la sureña Zinyibar, 400 kilómetros al este de Saná, mataron a cinco soldados cerca de la ciudad, según informó el Ejército.



Fuentes médicas de Zinyibar dijeron que más de 40 personas murieron desde la caída de la localidad en manos extremistas.
Fuente: 
Telam