Domingo, 29 Mayo, 2011 - 12:17

Correo de nuestros lectores
Cuidemos la vida

Recuerdo que hace poco más de 35 años, estaba un dia intentando convencer a un grupo de legisladores nacionales, de distintas bancadas, sobre la necesidad de sacar una ley que auténticamente cuidara el medio ambiente. Recuerdo que mencionaba entre mis argumentos lo que estaba ocurriendo con la selva chaqueña, especialmente con el quebracho, las tanineras; las plantas de celulosa, etcétera.

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Recuerdo que entonces. la mayoría de los presentes, prefirieron tomar en broma lo que yo planteaba muy seriamente. Uno de ellos, personaje muy importante después, me dijo que los jóvenes éramos verdes por fuera y rojos por dentro, tratándome de inmaduro y comunista por hablar de preservación y sustentabilidad ambiental. Otro me dijo que prefería que haya muchas fábricas, aunque contaminen un poco el aire y los ríos, antes de que haya pobres. Éste legislador no me trataba de comunista, al contrario, trataba de insinuar que yo, desde mi comodidad de no ser pobre, no conocía como él sus necesidades. Recuerdo como si fuera hoy, y hasta me causa la misma sensación de repudio, lo que pensaba mientras él me decía estas cosas: “seguro que me está diciendo que él sabe más porque alguna vez vio a un pobre de lejos”. Todavía hoy lamento el no habérselo dicho.



Indudablemente en esa época, sus intereses y sus urgencias eran otras o, tal vez, como yo tenía 22 ó 23 años, mi sugerencia de entonces no era digna de ser tenida en cuenta. Reconozco como atenuante que en esa época no había mucha gente en Sud América que se ocupara del medio ambiente.



Hoy pasaron 35 años, ya no tengo esa edad, no soy un chico y sigo `preocupado también por ese tema. Como en aquella época, parece que el tiempo pasó para mi, pero, bajo distintas y parecidas palabras y bajo distintas corrupciones, los argumentos de quienes se oponen a establecer normas que garanticen la preservación, la sustentabilidad, , la biodiversidad, el equilibrio ecológico, la no contaminación ambiental, continúan siendo los mismos, pese a la evidencia de la depredación acelerada y casi terminal, ocurrida en todo este tiempo y que empeora cada año.



Ya no se trata solamente de cuidar árboles, vegetales o especies animales en peligro de extinción. Ni hablemos de las que ya se extinguieron, ahora se trata directamente de cuidar la vida humana que está siendo directamente afectada de muy distintas maneras, poniendo en serios riesgos vida y salud de las personas, especialmente de quienes menos tienen, aunque con el avance de la contaminación, estamos todos en riesgo.



La alternativa no es producción o contaminación; producción o preservación. Es falsa esa antinomia, existen alternativas superadoras que posibiliten la generación de riquezas con cuidado ambiental, con cuidado de la salud de las personas.



La Ley de Biocidas debe ser tratada con responsabilidad e interés verdadero, los legisladores y las autoridades en general deben priorizar en sus discusiones el interés general por sobre los intereses sectoriales o partidarios. Deben actuar con responsabilidad extrema, en sus manos está el futuro. Hasta ahora todo fue destrucción.



Del Chaco de hace 35 años sólo quedan despojos y gran cantidad de enfermos graves que merecen obtener respuestas a sus reclamos, muchas muertes que podrían haberse evitado, mientras continúan sin reconocerse las causas de sus muertes, sus familias continúan clamando en el desierto, nadie las escucha y los desiertos son cada vez mayores.



Que nadie diga que éste es un reclamo partidario. Me estoy cuidando de no dar ejemplos concretos, para no generar suspicacias perturbadoras. Es un reclamo a todos los partidos, a todos los legisladores, a todas las autoridades.
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