Sábado, 21 Mayo, 2011 - 10:49

Opinión de nuestros lectores
El mal de Catilina

En el libro "La conjuración de Catilina: Guerra de Jugurta" escrita por Cayo Salustio Crispo, quien era el hombre de confianza de Cesar en el año -46 AC como también, pretor, senador y gobernador romano. Y fue acusado de malversación de fondos del imperio, a pesar que Cesar intervino para liberarlo del juicio y castigo. Sin embargo estos hechos, le destruyó la carrera política pero lo convirtió en escritor.

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En esta obra, un relato del año 63-62 antes de Cristo, Salustio cuenta que al ascender en su trayectoria política, quedó atrapado por la ambición. Y dice "en lugar de reinar la llaneza, la austeridad y la honradez, reinaba la osadía, el soborno y la codicia..." Describe allí como fue la corrupción durante el gobierno de Catilina que fue un hábil militar, cuestor, pretor propretor de África.(dominios del Imperio Romano) y a quien

"...La avaricia corrompió la lealtad, la honradez y las demás virtudes..."



La falsedad, la osadía, el soborno y la codicia son elementos que siempre están latente en los pasillos de la política en todos los siglos de historia. Posesiones que guardan las intenciones de esos personajes que transitan sigilosamente usando el poder en provecho propio enriqueciéndose con esa liviandad de inmunidad que le permite su condición.



Ya que cuando un ciudadano quiere pasearse por esos pasillos, sus pasos deben moverse sobre una senda de estrechos deberes y de amplias obligaciones, donde sus propias aspiraciones deberían ser el reflejo de las aspiraciones de todos. Porque trabaja para el pueblo y por el pueblo. Surgiendo como efectos dos reglas taxativas: "no debo hacerlo para mi" y "si debo hacerlo para los demás".



Saben manejar el discurso oral, endulzando los oídos del pueblo y de los fanáticos que solo escuchan lo que creen o lo que les conviene. Se arropan con una imagen de honestidad pero su maleficiosa y oscura ambición la manejan con manos enfundadas "en guantes de seda".Se acomodan como víctimas de las luchas intestinas del poder que ostentan pero que al mismo tiempo lo contradicen con sus inclinaciones a la codicia e hipocresía que dejan en dudas la honestidad que dicen les avala.



En estos años de democracia y de historia no hemos aprendido a despreciar a estos tipos de personajes que son ensalzados por espíritus mediocres que no buscan el bien común sino el enriquecimiento personal por medio del poder.



Son vendedores de fantasía que solo despliegan carisma pero carecen de honestidad y capacidad, solo cuentan con un arrastre de popularidad y sus pretensiones se mueven invariablemente a "embolsar las ventajas" que les da "poder ser".



No aprendimos a prevenirnos de su disfraz de probidad que sobrevuelan en épocas electorales conquistando los partidos y que solo esconden su propia vanidad. Nos hipnotizan en busca de un consenso mayoritario y no asumen la culpa de su corrupción ni del perjuicio que le ocasiona a las instituciones que representan.



Solo buscan cotizar su rango y su posición funcional tratando de esconder sus habilidades "subterráneas " y que ante cualquier presión exterior amenazan con vengarse obstaculizando las acciones investigativas para demostrar que son más poderoso que el propio poder .Pero ¿que pasa cuando el poder navega triunfante con el apoyo de estos personajes? Es muy difícil la respuesta en víspera de elecciones.



Se presenta una crisis pendular, ya que si se busca despegarse de ellos pierden el apoyo electoral de un sector fuerte y si los confronta directamente recupera la imagen por parte de un sector que siempre mantuvieron una posición critica y opositora.



Muchos pensaran que no es trascendente este cuestionamiento. Que es un tema que al ciudadano común no le importa. Sin embargo las consecuencias a la falta de interés de hoy, genera un efecto a largo plazo cuando se van adicionando elementos similares en todas las áreas del poder y en todas las instituciones, lo que se llamaría "efecto espejo".Esto termina perjudicando al pueblo y a las instituciones que representan, que al multiplicarse perjudica a la Nación y provoca una proyección negativa en imagen publica que como país tenemos a nivel global.



Dice la historia que cuando Cicerón denunció a Catilina de corrupción, extorsión y ambición, ya que quiso pagar sus deudas personales con el dinero del pueblo, ante el Senado romano dijo "¿Hasta cuando abusaran de nuestra paciencia?"



En todos los tiempos ellos han existidos, en distintos cargos, con distintos nombres, en distintos gobiernos, en distintos países .Por eso debemos aprender a saber elegir, para no darles el poder que buscan a costa del perjuicio de todos.





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