Jueves, 19 Mayo, 2011 - 16:59

Altos cruces patrióticos: ahora ligó la Escarapela

Hace dos lunes publicábamos nuestra humilde crítica a los políticos opositores que con o sin buenos motivos para indagar en el entresijo de la gestión oficialista acusaban al gobierno de montar una escenificación con recursos estatales para promocionar la candidatura de Gustavo Martínez. Nos molestó el lugar desde el que cuestionaban algo que ellos mismos habían hecho durante muchos años. Parece que el ensañamiento por pavadas, y lo decimos respetuosamente, no es patrimonio exclusivo de algunos políticos aliancistas. Ahora pasó al PJ.

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El “Caso Escarapela” estalló cuando el titular de la cartera educativa provincial, Francisco Romero, declaró en la radio que había dado “instrucciones precisas” para que los directivos de las escuelas no asistan a las actividades organizadas por el municipio capitalino en las que se hiciera proselitismo flagrante. Si, con todo, se empeñaban en ir, entonces deberían pedir autorización al ministerio, por nota, un rato antes.



¿En qué consistía esa propaganda? En repartir escarapelas con una leyenda que alude a la gestión de Aída Ayala al frente de la Municipalidad de Resistencia.



Igual que el famoso “marketing viral”, el “declaracionismo viral” cunde entre nuestros representantes. Hoy mismo el presidente de la bancada legislativa peronista, Ricardo Sánchez, se refirió en durísimos términos al “Caso Escarapela” y, como es de suponer, apuntó al corazón de esa campaña: la intendenta de Resistencia.



Enfoquémonos por un momento en el cuerpo del delito: dos escarapelas corrientes, una redondita y la otra rectangular. Las redonditas tienen su correspondiente alfiler con una “cabeza” en forma de botón celeste; las otras un alfiler sencillo. Las venden en todas partes pero desde el municipio capitalino decidieron regalarlas. Tienen, y he aquí la trágica revelación, un papelito pegado de 1,2 por 1,1 milímetros que dice “Resistencia, Gobierno Aída Ayala”, y una frase de cortesía sobre la ciudad de las esculturas estampada en una tipografía casi invisible.



Dado que los papelitos fueron impresos en papel común con impresora común, suponemos que distribuyeron estratégicamente unos 600 “loguitos” por hoja tamaño A4, y con cuatro de esas hojas se obtienen 2400 “loguitos” para repartir la misma cantidad de escarapelas.



Ahora nuestra propuesta: ¿No sería formidable rendir homenaje al patriota que se tomó el trabajo de recortar uno por uno los 2.400 “loguitos”, en vez de criticar la terrible mácula que la intendencia estaría haciéndole a la “bandera portátil” creada por los jóvenes adinerados French y Berutti? Y en todo caso, si “el Pueblo quiere saber de qué se trata”, ¿no deberían nuestros representantes y funcionarios investigar verdaderos hechos de corrupción?



PARA EL ESTRIBO


Mientras redactábamos este chisme, aparte de averiguar el precio de las escarapelas redonditas y el de la cinta para escarapelas rectangulares, nos encontramos con declaraciones de la arquitecta Alicia Ogara que manifestaba preocupación por el desorden que habrá en las calles de Resistencia a causa de los festejos del 25 de Mayo. A juzgar por la pertinacia de los hombres y mujeres que hablan por nosotros allá en los foros, creemos que hasta septiembre u octubre tendremos mucho material para llenar el chismógrafo.