Martes, 17 Mayo, 2011 - 10:14

Correo de nuestros lectores
Al Juez Siri: al árbol se lo conoce por sus frutos

El 16 de abril leí una carta publicada en este diario, en la que el abogado Eduardo Antonio Siri intenta justificar su accionar en la justicia en el caso Conde Olgado y me sorprendieron los conceptos vertidos en ella, ya que pareciera ser la interpretación de una justicia tuerta, que ve solo aquello que quiere transmitir.

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Pareció vergonzoso que un abogado, que se desempeñó tanto tiempo en la Justicia y cuyos orígenes políticos serían los de un socialista, según sus dichos, intente descalificar a un trabajador que fue objeto de violaciones a los derechos humanos y que por donde se mire le asiste el derecho a ser reintegrado a su puesto de trabajo y si sus asesores se equivocaron aunque sea en una coma en el escrito de defensa, ellos tenían la obligación legal de corregir ese yerro.



Porque un ciudadano para defenderse no necesita saber derecho, el derecho lo debe saber el juez "iura curia novit". Surgiría según lo explicado por el "socialista" y la respuesta de Conde Olgado, que una parte de la justicia chaqueña confundiría los derechos y garantías que asisten a los trabajadores del Estado con los del sector privado. Por lo que quiero contribuir a dilucidar un poco el origen y el espíritu del contenido del actual artículo 14 bis.



Era gobierno Juan D. Perón, quien recibió el pensamiento y las necesidades sociales de la época y al dictar una nueva Constitución en 1949, este contenido fue incorporado a la misma. Producida la denominada Revolución Libertadora, esa constitución fue anulada, pero los derechos sociales que involucraban el artículo eran de tal importancia que no podían dejar de ignorarlo, por lo que debió ser incorporado a la Constitución de 1853, que había entrado nuevamente en vigencia. Y la estabilidad absoluta a los empleados del Estado fue incorporado para evitar que los mismos puedan estar sujeto a los vaivenes ideológicos y políticos o a los arbitrios de algunos que se sienten dueños de la cosa pública. Considero el fallo del ex camarista y el de todos los que votaron como él faltos de conocimientos, como que nunca analizaron el espíritu del artículo 14 bis y por lo tanto imperdonables y de una temeridad altamente peligrosa, ya que fallos como éstos permiten que malos funcionarios puedan utilizar la función pública para perjudicar a ciudadanos probos y ejemplares o por el sólo hecho de pensar distinto.



Argentina, país generoso, porque cualquier ciudadano tiene posibilidades de llegar a donde se proponga, como este abogado que llegó a juez camarista y tiene fallos como por ejemplo el de la causa Montenegro Carmen e/Julio César Cristóbal y/o quien resulte responsable s/haberes adeudados, el demandado ante un fallo adverso del ex camarista laboral apela al STJ quien revoca la sentencia declarando la causa abstracta y llama poderosamente la atención el escrito de apelación, que en uno de los párrafos finales, al referirse al juzgador objeto de la nota, dice: "Yo quiero que la sala del STJ me diga si lo he hecho bien o mal, si me aplazan como me aplazó la Cámara de Apelaciones del Trabajo.



Aunque en realidad me bocharon con una interlocutoria de lo más enclenque que se puede decir, pensar o desear. Un fallo de una hoja que no dice nada. No cita doctrina, jurisprudencia, en poca palabras una interlocutoria vacua. Me gustaría saber si todos los fallos de la Cámara son así. La hojita de la Cámara es tan vacía de contenido jurídico, que ni siquiera puedo decir que se trata de una amlitiosa juris interpretado".



Evidentemente, no sería la primera vez que el ex camarista saca fallos como en el caso Conde Olgado, en donde las citas doctrinarias, legales y jurisprudenciales brillan por su ausencia. También sería interesante preguntarle a Siri si es ético que un ciudadano cobre un sueldo y a la vez cobre un porcentaje del 40% de una jubilación de privilegio.



Realmente creo que en la justicia hay de todo, la cizaña y el trigo crecen juntos, y para aclarar un poco el comportamiento de algunos jueces es que próximamente se apresta a salir un libro que intenta explicar en cierto modo las trenzas de la justicia, escrita por Julio César Cristóbal, quien desea contribuir a esclarecer el comportamiento de la justicia, para mejorarla en beneficio de todos y que se titulará En defensa del honor de los argentinos, sería interesante que lo leamos.



Concluyendo, entiendo además que para defender su buen nombre y honor debe hablar por usted mismo y no por lo demás. Jesús dijo que al árbol se lo conoce por sus frutos. Con esta nota intento participar del debate a que nos invita Conde Olgado.



(*) Abogado; MP 2667; Barranqueras