Miércoles, 11 Mayo, 2011 - 09:01

Opinión de nuestros lectores
Cuando la única oferta es la multa o el facturazo

Se profundiza la recaudación, la única de reciclado permanente por parte de la Municipalidad de Resistencia: la famosa multa por “mal estacionamiento” y el cobro de estacionamiento medido. El último ilegal a mi criterio porque uno paga junto con la patente su derecho a estacionar libremente en la ciudad.

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Esta gestión es contradictoria, habla del tema Metropolitano como una razón de organización del sistema urbano, pero a la hora de los bifes presiona al ciudadano con la única realidad que tiene para ofrecer que es el boletazo.



Permanentemente la actual Intendencia ha esquilmado al ciudadano con el tema del estacionamiento medido y la multa, dos alternativas muy lejanas a dar la solución al conflicto que explota en la trama de la city generada por su propia política de errado diseño. Crear una peatonal sin prever el impacto que ello ocasiona por escasez de espacios para estacionar fue y será el gran despropósito del gobierno Ayala. Aumentaron los accidentes y la fricción vehicular en determinadas calles del centro de la ciudad.



¿Que tendríamos que hacer entonces los ciudadanos con los funcionarios que promueven intervenciones equivocadas o incompletas en el marco de situaciones lamentables que hoy debemos absorber con mayor gasto a nuestros flacos bolsillos por culpa del vacío de capacidad en la conducción eficiente de un gobierno de ciudad?



Esta Municipalidad que supuestamente tendría un estudio de asesores abogados en Paraguay trabajando en la posible “recaudación compulsiva” motorizando juicios tras juicios contra el contribuyente, con intención de acoso económico no es la solución al problema urbano.



El vacío de proyectos de recursos autosustentables para consolidar actividades que se distribuyen en la planta urbana trae mayor pobreza, marginalidad y falta de contención en los sistemas de servicios de Resistencia. Es imposible cubrir las inmediatas necesidades del urbanismo mandando inspectores a multar y gente a juntar basura o a barrer calles entre las cuatro avenidas principales, porque el deterioro que causa la falta de coordinación de políticas reales y coherentes es el problema principal.



Últimamente ha comenzado el seguimiento a quienes denuncian su insatisfacción con metodologías desacertadas del Municipio. El modo es poniendo un inspector o inspectora con un policía encubierto a su lado que opere sobre el registro de patentes para castigar y perseguir con facturero en mano a “los rebeldes” que advertimos que el camino elegido hasta ahora en materia de programas urbanos no alcanza para solucionar el drama que emerge de la trama y que impacta directamente en la convivencia de la gente. Los modelos de persecución no sirven, no es cierto que el exceso de poder de policía sustituye las carencias políticas. 



La descompensación urbana va mas allá de los deseos de poder que tenga un funcionario cuya única herramienta de equilibrio pensado sea la recaudación. ¿Habrá pensado alguna vez la cúpula gobernante en que la inversión es parte de la generación proyectual orientada al ciudadano?



¿Habrán interpretado las palabras del arquitecto catalán Josep María Llop Tourné quien viniera invitado por la Cámara de Diputados cuando vertía a través de claros ejemplos de gestión arquitectónica la teoría sobre una posible integración de actividades entre Chaco –Corrientes en trabajos de capacitación brindados por el castizo respecto de la transformación urbana en favor de potenciar sectores postergados de la ciudad? Estoy segura que las profesionales que acudieron a la convocatoria planificaron la cuestión, sin embargo al parecer la prioridad se redujo al dinero recaudado, y la creación proyectual quedó tras las bambalinas de algunos ruidillos publicitarios porque de existir evolución proyectual hoy veríamos sus efectos, y lo único que advertimos finalmente es el famoso boletazo.



Personalmente considero a esta una de las mejores gestiones represivas que ha tenido el Municipio. Ha mantenido el “orden” interno en una órbita de extrema fricción pudiendo solucionar los problemas de otra manera porque sé de muy buenos profesionales municipales cuyos trabajos quizás quedaron en segundo plano. Pero es como pienso, si después de tantos años el único avance que se registra es la recaudación por multas, estacionamiento o juicios, la municipalidad no es mas que una gran ventanilla de injusticias que convierte al contribuyente en el último orejón del tarro.



Si Aída quiere ganar las elecciones debe dejar de lado este estilo de políticas vetustas.



(*) Arquitecta

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