Martes, 10 Mayo, 2011 - 12:16

Correo de nuestros lectores
Alfonsín, tras los pasos de su padre

Raúl Alfonsín, no solo carga el peso de ser homónimo de su padre, sino diría que lo imita. Tiene bigotes igual que el ex presidente, camina con la misma cadencia, su voz es de la misma entonación. Y viste con las mismas corbatas y trajes, aunque le queden un poco holgados.

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Tiene la bonhomía en la mirada de los que no tienen contaminada el alma. Ya que cuenta con la riqueza que tienen las personas arropadas en la bondad innata. Diría afectuosamente ingenua en los modales, como buen trato y porte de costumbres llanas. Si algunos le critican que es demasiado conservador. 



Posee esa integridad que solo se contempla en las personas educadas con los valores morales y espirituales, lo que se dicen "un hombre de honor".Marco Tulio Cicerón decía "La honradez es siempre digno de elogio aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa ni provecho" 



Carece de la soberbia de los que llevan la prosapia encima a costa de pisotear al otro por el solo hecho de ser "hijo de ".Es sencillo, franco y se nota que a pesar de caminar por los pasillos del poder no se ha contaminado de su corrupción ni de su bohemia ambición.

Ya que "no hay nada más funesto que el poder mal adquirido" dice Ciceron. 



Recordemos que fue convencional de la UCR, diputado por la Provincia de Buenos Aires, candidato a gobernador por Buenos Aires, y actualmente es diputado nacional por Buenos Aires y vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados.



Sueña con ser Presidente del país, entrar en la Rosada como su padre lo hizo en 1983, pero hay algo que lo diferencia de este .Hoy la UCR no es la misma que llevó a su progenitor a la primera magistratura. Está debilitada, muchos correligionarios fueron seducidos por otros partidos, por el Pro, por la Coalición Cívica de Carrió, inclusive por el peronismo y el kirchnerismo, aunque parezca una antinomia. 



Además el propio partido hace implosión desde adentro, lo que trae como efecto un flaco favor a las aspiraciones de Alfonsín. La Argentina no es la misma de la década del 80, ha pasado mucha agua bajo el puente desde aquella argentina democrática a la de ahora. La visión del ciudadano ha cambiado, es otro país.



Aunque sus objetivos de gobierno son las aspiraciones de todo ciudadano que se precie de tal. Pero el tema central se puntualiza en quienes van a ser sus aliados para conformar un frente de coalición opositora que enfrente a Cristina Fernández, auto- entronizada vencedora y fortalecida por el claque de las tribunas. Será David contra Goliat. 



Pero la fuerza estará en la piedra y el empujón que dé la honda que la lance y pegue justo en el blanco de la frente de Goliat y lo derribe. ¿Quienes serán la piedra y la honda? , esa es la cuestión.



Creo que lo que padece la oposición es una impersonalidad partidaria, más allá de contar con identidad propia. La falta de fe en si mismo los enroscan en demasiadas cavilaciones, demostrando que dudan de sus propios objetivos. 



Giran entorno de negociaciones que nunca terminan, en vez de tomar decisiones ya, para comenzar a trabajar y armar una propuesta superadora que sea una alternativa sólida frente a lo ya conocido. Y no expeler en la tribuna conceptos vanos y críticas repetidas.



Esto es parte de la fuerza de empuje que será el peñón impulsor para derribar a Goliat. Deben contrarrestar el contrapeso que brinda Cristina en imagen positiva y nivelar la balanza hacia la otra alternativa. Como dice el filosofo alemán Hermann Keyserling "la verdadera democracia no es aquella que nivela todo en la tierra ".



Se requiere lograr un desarrollo concreto de objetivo claros como plan de gobierno, como opción de cambio aunque pareciera que es un paradigma difícil de entretejer por la oposición. Mecanizar una estrategia adecuada es el camino idóneo, donde las piezas se ajusten a cubrir todas las áreas de ejecución. 



Ya que por más sutil que sea su aplicación en el momento justo. Todo adversario se debilita en la inseguridad de sus propias respuestas. Entonces la inteligencia y el poder no sirven de apoyo. Gonzáles Moore dice "La estrategia es la herramienta que permite intervenir en el futuro para amoldarlo a nuestras necesidades y aspiraciones".

Pero ese contrapeso de fuerza no lo logrará Alfonsín solo, necesita una alianza mayoritaria y fuerte. Este es el punto clave de todo teorema singular. 



Desde el interior de país un grupo de partidos provinciales llamados UPP que se alinean en la centroderecha, ya lo han decidido. Pero solo esperan que Alfonsín resuelva o con Duhalde o con el Pro o con el Peronismo Federal. Entretanto Macri quiere negociar con Alfonsín, pero dicen que se siente más alineado a Duhalde .Aunque todo dependerá de si Alfonsín acuerda con DeNarvaez que acercaría a Michetti con aspiraciones a vice, ambos aliados de Mauricio.

Y también están los que se "cuelgan de su saco", que no suman sino restan. 



Desde la perspectiva de una confrontación ordenada que lleve a dos frentes contrarios para las próximas elecciones, Alfonsín debería unirse a Macri y DeNarvaez junto a los llamados UPP. Duhalde podría calzar en esta coalición ya que dijo no ser de derecha ni de izquierda.

Sin embargo tiene una imagen devaluada desde su ruptura con el Peronismo Federal.

De esta manera formarían un frente amplio de centroderecha que enfrente al Kirchnerismo. 



No podemos negarle a Alfonsín que "es un hombre honesto", y eso es un valor difícil de encontrar hoy en día, sobre todo en política. Dice Ciceron "sopesen con severa imparcialidad sus buenas y malas cualidades". Es el único que entre todos los candidatos tiene fuerte convicciones, sabe lo que quiere y como lo quiere y tiene exacerbadas aspiraciones de poder llegar. Mientras los demás candidatos amagan, dudan, toman posiciones y retroceden .El va, tras los pasos de su padre.¿Lo logrará?



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