Miércoles, 27 Abril, 2011 - 09:51

Branco Capitanich y Don Quijote

Leí azorado en los medios las arteras y calumniosas acusaciones de este oscuro personaje que serpentea en el poder, y en realidad la primera impresión fue que estábamos en presencia de un caso curioso que solo podía ameritar interés desde el punto de vista clínico.

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Pero después del estupor, vino a la memoria el personaje que inmortalizara Miguel de Cervantes en 1605 “El Quijote de la mancha”, por el parecido paralelismo de las aventuras narradas con las aventuras mediáticas de este personaje.



El Quijote se creía revolucionario, contando aventuras que siempre terminaban en fracaso, buscando en su locura y alineación tan solo regodearse por creer que con las mismas adquiría notoriedad y renombre, una locura que impedía tener un pensamiento racional que pudiera caber en su cráneo senil;



Don Alonso – el Quijote- leía libros de caballería día y noche, y se decía que de tanto leer se le había secado el cerebro, y se creyó lo que no era: un caballero, cuyo propósito era enderezar entuertos y proteger a los débiles, misión que le había asignado el destino, aunque turbado en su pensamiento porque sabia que aun le faltaba alguien que lo ungiera;



Así, confundía un molino de viento con cuatro aspas con un castillo con cuatro torres, las prostitutas eran damas, los campesinos caballeros, los molinos eran gigantes, en fin, sus ojos veían lo que su cerebro quería ver;



La primera reacción ante tamaño desatino, era una burlona impresión, luego causaba gracia, ante el hecho que la locura se anteponía a la cordura, y la realidad opacada por la necesidad que la misma coincida con su equivocada creencia



Pero es dable recordar que Don Alonso en un momento determinado recobra la cordura, y no puede dar explicación el haber estado tan necio, tan ciego, tan sordo, tan vil;



Y la misma pretensión tenemos aquellos que fuimos victimas de sus aventuras quijotescas, persiguiendo a terribles facinerosos, creer que la Cámara todos son maleantes a los que había que derrotar como Don Quijote, que donde hay hombres decentes crea que son los mas viles, y esperamos que despierte de su alienación, para poder enfrentar juicios por calumnias y que no se escude;



Y que ante el sacrosanto estrado de la Justicia, pueda confesar su necedad, su ceguera, su conducta vil, sus arteras acusaciones, sus desleales propósitos;



Conforme lo dijera el Presidente del Instituto de Colonización, nada tiene que ver con el negocio de la tierra pública ni Martín Nievas, ni Ricardo Sánchez, ni Bergia, y a los que enfrentaron en la peor época al rozismo en su manifestación mas cruel, hoy cause el dolor político de un inmerecido destrato y para colmo de males, pretender enlodar y quitarles el merito de la militancia activa cuando muchos estaban sentados en los bares.-



Aspiramos que mediante la justicia este émulo, pueda pronunciar aquellas palabras de su alter ego que pronunciara cuando ya se sentía curado “…Ya no soy don Quijote…ya conozco mi verdad y por misericordia de Dios escarmentado en cabeza propia, las abomino…”. 



(*) Vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados del Chaco.