Martes, 26 Abril, 2011 - 09:30

Correo de nuestros lectores
Vargas Llosa el militante pro mercado

Muchos fuimos los que esperábamos más del renegado peruano acogido español, en temas tan trascendentes como por ejemplo: la literatura latinoamericana, las letras o la deformación del idioma español, pero evidentemente llego a nuestra patria con otras intenciones.

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042




Al definir la actual situación política y económica de nuestro país, para el Argentina aparece como una sociedad fragmentada, enfrentada, injusta, pícara pero sumisa, un malintencionado rompecabezas, mal hecho y estropeado por sus palabras ofendiendo la inteligencia de los argentinos.



Pero no me asombra la tosquedad ideológica del discurso Nóbel de Mario Vargas Llosa ni el hipócrita besito en la mejilla a un Alan García que antes despreciaba, al mejor estilo de la Camorra napolitana. Su grosero llamado a la defensa de la democracia liberal, el pluralismo político, la tolerancia, los derechos humanos, las elecciones libres y toda esa monserga liberal que le ha convertido en portavoz de los malcriados del mundo.



Para don Mario el asunto es de una claridad meridiana: modernidad o atraso, libre mercado o Estado. Lo que olvida convenientemente el novelista arequipeño es que tal dicotomía en épocas de globoidiotización es falaz: el mercado compra estados, los corrompe, los coopta, los prostituye. El mercado en un modelo económico excluyente e injusto como el que defiende Vargas Llosa con sus veinte uñas usurpa las funciones del Estado para beneficio de las multinacionales.



Argentina, un país cuyas tres cuartas partes de habitantes descienden directamente del hambre de Europa (o de los barcos como prefería decirlo Borges con filosa ironía), permitirían esa infeliz provocación al más majadero de sus escritores, entonces es incomprensible porque la sociedad de escritores no tomo el protagonismo necesario a la altura de las circunstancia que tienen las palabras del Nóbel liberal y que necesitan ser rebatidas.



Al decir de don Vicente Saadi... La cháchara de Vargas Llosa, los lugares comunes que ha repetido en su imprudente discurso, el insulto callejonero a pueblos sudamericanos (Cuba, Venezuela y Bolivia) que han elegido un camino diferente al de su utopía fanática, la obcecada defensa del imperio y la democracia liberal, ese “buen camino” que imponen los Yankee a sangre y fuego, resulta a estas alturas intragable y pintan al novelista bipolar, peruano por accidente geográfico como se reputó él mismo, arruinado moralmente desde antes de la eyección su militancia pro-mercado: sus ficciones son supuestamente libertarias, pero en la realidad patrocina un sistema económico basado en la injusticia y el robo.



Si alguna vez Mario Vargas Llosa intentó explicar su itinerario ideológico-político como un tránsito de Sartre a Camus, hoy tamaña impertinencia cae por si sola y por eso hay que combatirlo con la pluma y la palabra.



(*) [email protected]