Domingo, 6 Marzo, 2011 - 17:36

Correo de nuestros lectores
Cuando Resistencia no duerme

Un incidente en un boliche de Resistencia levantó las voces de los mismos rotagonistas.
Unos defendiendo al portero o seguridad, otros tratando sutilmente de mostrar una verdad. Algo se dijo, importante, con respecto a las reacciones que desata el alcohol en los concurrentes, en los frecuentes ataques al “portero”, y lo reiterativo que significan las peleas de los grupos, muchos entrenados en artes marciales, otros envalentonados, aunque en el enfrentamiento ganará el más hábil y el más fuerte.

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Por lo que expresan ellos mismos, la noche además de divertimento, es violenta, y lamentablemente alguien pasa a ser víctima ensombreciendo una velada que buscó ser de placer para convertirse en calvario.



Si opinan los adultos, caerán que podrán decir que son frases envejecidas, pero lo cierto es que los padres no duermen.



El inicio en los boliches es a la madrugada, ya no a la noche. Todo el reloj biológico, es decir el del cuerpo, se ve agredido en el esfuerzo de estar despiertos para lo que quiere ser de fiesta. Lamentablemente esto tiene un deterioro en la salud, aunque los jóvenes no lo conozcan y muchos lo nieguen.



También es cierto que empresarios de la noche tienen sus intereses y harán oídos sordos a cuanta crítica surja.. Es probable que exista una reglamentación que admita o quizás tenga reglas claras.



La figura de “seguridad” habrá surgido de circunstancias que habrán demostrado que la noche es insegura.



Para el alcohol, lamentablemente, no se encontró solución tratando de evitar que la ingesta haga estragos fuera y dentro del boliche. Los efectos, los resultados, las secuelas son más que evidentes y están a la vista.



Sería lógico pensar que todos quieren una noche
sin riesgos. Los que quieren divertirse, los adultos que tienen hijos
jóvenes, y los adultos que también disfrutan de la noche. Dieron más de un dato a tener en cuenta.



Dicho por
foristas: “El alcohol los lleva a los jovenes de hoy en dia a hacer lo que quieran y una de las cosas pelearse entre ellos.” , “... ademas hay una alta violencia entre los pibes en la noche siempre, pelean por nada y cuando cobran salen hablando como si fueran todos corderitos de Dios”



Si hay una denuncia, si hay una defensa, si todos tienen algo que decir ante este malestar , es razón suficiente para escuchar y prestar interés.



Ahora les toca a las autoridades, que se
revean o se cumplan las normas y reglas que permitan disfrutar de una noche segura. Pareciera que “don alcohol” es el responsable de todas las penurias.



La discusión no debería centrarse en quien pegó o quien comenzó, sino por qué pasa lo que pasó y con qué frecuencia, a ver si se pueden corregir
las causas, que casi ya son conocidas.



Si no se puede, habrá que seguir lamentándose, mientras sean muchos los que clamen por un orden justo. Esto fue otro toque de atención.



(*) [email protected]