Jueves, 3 Marzo, 2011 - 21:41

La crisis del mundo árabe golpea a Latinoamérica

El intercambio comercial dejó en 2009 un superávit de US$ 8.850 millones a favor de la región. Brasil, Argentina, México y Colombia serán los más perjudicados. El primero en salir a la caza de los "petrodólares" de los líderes árabes fue Brasil. Su ex presidente Lula da Silva fue el gran embajador que dejó de lado los reclamos de libertad y mejoras sociales en sus nuevos socios comerciales, especialmente en el caso de Irán.

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En los últimos años, las exportaciones brasileñas a los países de Medio Oriente y el Norte de África aumentaron 12 veces. En 2010 totalizaron US$ 12.570 millones. El 61% se destinó a cuatro países: Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes y Argelia. Y los cuatro ítems más exportados fueron: carnes, azúcar, minerales y cereales.



Entre las compañías nacionales con bases en la región, la minera Vale do Rio Doce es la más importante que construye un complejo industrial en Omán.



En mayo de 2005 Lula da Silva inauguró en Brasilia la Primera Cumbre América del Sur-Países Árabes, estableciendo ASPA, un mecanismo de cooperación bi-regional y foro de coordinación política, que incluye a 34 países, 22 de ellos de Oriente Medio y el Norte de África.



Para el entonces presidente anfitrión resultaba "imperativo para los países de América del Sur lograr un entendimiento con el mundo árabe, para que podamos establecer una relación no sólo comercial, sino también política y cultural, de manera que podamos ser libres de los lazos y decisiones de los así llamados países ricos".



Para América Latina la perspectiva era inmejorable. Una de las regiones que más produce alimentos abría un nuevo mercado que prácticamente importa casi todo lo que comen sus pueblos. Estados Unidos receló de este acercamiento. Pero el tiempo demostró que los negocios estaban por sobre las ideologías.



A este primer paso le siguieron tratados de libre comercio o convenios ventajas aduaneras que aceleraron el intercambio.



El segundo país más perjudicado por la paralización del comercio con los países árabes es Argentina. Le vende al mundo árabe principalmente harina, aceite y poroto de soja y maíz. Según datos provistos por la consultora Abeceb.com exportó en 2010 por US$ 3.161 millones e importó por US$ 184 millones, lo que arroja un superávit de US$ 2.976 millones.



Ese monto representa un 24,6% del total de U$S 12.057 millones de saldo comercial positivo que obtuvo el país en 2010.



El gobierno argentino ya sintió el impacto. El superávit comercial cayó 52% en febrero y dictó trabas a las importaciones de algunos países para revertir la tendencia.



En 2009 la ecuación comercial fue ampliamente favorable a los países de América Latina. Según Abeceb.com (ver cuadro), un conjunto de 16 países medidos le vendieron a 19 naciones de Medio Oriente y Norte de África un total de US$ 16.967 millones contra importaciones por US$ 8.117 millones. Brasil, Argentina y México fueron los más activos en el intercambio.



En la vereda de las importaciones, Brasil es el que más le compra a la región en ebullición política (US$ 5.889 millones sobre un total de US$ 8.100 millones). Le sigue México (US$ 1.153 millones) y Colombia (US$ 268 millones) que es el segundo socio comercial de Israel, del que le interesa su maquinaria para la agroindustria, su software y la tecnología de punta en seguridad.



Todo este flujo de dinero en beneficio de las empresas y las cuentas fiscales de los gobiernos ahora entra en una zona difusa. El mapa político de Medio Oriente y el norte de África está cambiando radicalmente. En algunos países aún no se sabe quiénes serán las nuevas figuras políticas con las que habrá que negociar.



Lo que garantiza la continuidad comercial es la misma necesidad de alimentos y materias primas latinoamericanas. Pero la caída de las bolsas y la parálisis en las economías árabes disminuirán en el corto plazo las compras. En consecuencia, las cuentas públicas de los países americanos pagarán el costo.
Fuente: 
Infobae