Miércoles, 2 Marzo, 2011 - 09:57

Correo de nuestros lectores
¿No será mucho Collazo?

En los últimos días, Raúl Collazo, desde una columna de opinión ha lanzado un "enchastre" contra el sistema educativo estatal. El circense actor responde a la necesidad de demonizar al ministro de Educación, a los docentes trabajadores y a todos los trabajadores de la educación.

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Una y otra vez, sin solución de continuidad, la rancia derecha vernácula denosta cotidianamente a la educación pública, corroborando su visceral odio por la inteligencia y la libertad de derecho, es decir, donde terminan mis derechos empieza el del otro.



Como hace medio siglo, para los voceros del bloque neoliberal conservador la educación pública es un coto de caza de la izquierda más radical. Obviamente, esa actitud es otro resabio subyacente de la hoy descongelada guerra fría.



Fustiga, por ejemplo, que el ministro Romero aplique la ley que da la democracia ejerciendo el legítimo derecho constitucional a defender el Estado que somos todos, al que llama reaccionario o capricho político, más allá de las importantes mejoras obtenidas durante el gobierno de Capitanich; las que para el intelecto de Collazo no son políticas progresistas.



Las reflexiones de Collazo, nos retrotraen a la patética reforma de inspiración economicista digitada por los organismos financieros internacionales y lideradas por Estados Unidos, que reclama liquidar literalmente la formación humanista y las nociones de cultura general que reciben los estudiantes, es decir, que el Estado no regule la actividad del trabajador de la educación.



Evidentemente, quieren que de las aulas egresen analfabetos con destrezas y habilidades, condenados a ser empleados dependientes toda su vida.



Este sindicalista, con muchos títulos por cierto, que reclama profundos cambios desde la oficina, el café y el aire acondicionado, realmente es vocero del statu quo que aspiran a que la educación prepare a los jóvenes para ser meros engranajes del sistema de acumulación reaccionaria de sus demandas y no ciudadanos maduros y críticos, que posean las herramientas necesarias para interpretar la realidad y ejercer plenamente sus derechos democráticos.



Por supuesto, en sus reflexiones no ahorran expresiones despectivas, como decir que el salario docente es solamente alimentario ¿Qué queda entonces para el desocupado?, sin aclarar que también aportan para el confort de algunos gremialistas autodenominados revolucionarios.



Evidentemente, a más de uno le molesta que el gobierno del Frente Chaco Merece Más haya instaurado la enseñanza de la historia reciente, que se imparta educación sexual y que se invierta más en salarios, edificación, equipamiento y material didáctico.



No pasa inadvertido que Collazo tiene memoria selectiva ¿o no?; cuando “Todos Somos Chaco” gobernaba, la educación pública vivía asfixiada y en estado de virtual inanición y los docentes cobraban menos que una empleada doméstica. Hoy, su salario es más digno y debe seguir mejorando.



Sin embargo, insisten en alimentar su odio contra la educación pública, porque saben bien que es la única herramienta que asegura la movilidad social y que forma ciudadanos intelectualmente maduros y críticos, capacitados para reclamar y ejercer sus derechos ciudadanos sin cortapisas.



Evidentemente, siguen pensando con los mismos esquemas mentales osificados de la época de la guerra fría y no se resignan a aceptar que el pueblo chaqueño voto el cambio, le perdió el miedo a los apócrifos fantasmas del pasado y sepultó un anacrónico estilo de hacer política.



Ayer golpeaban las puertas de los cuarteles para el golpe cívico militar, después fueron Todos Somos Chaco, hoy, las columnas de opinión ¿Mañana que? Afortunadamente, ya casi nadie les cree.



(*) DNI 17689630. San Luis 4600. Barranqueras