Sábado, 22 Enero, 2011 - 11:10

Cosquín sigue cantando: Primera Luna del 2011

Días antes de la noche señalada, el corazón del Valle de la Música -tal como los Comechingones, originarios habitantes del lugar, muy afectos al canto, denominaban a lo que hoy conocemos como Valle de Punilla- comenzó a poblarse como no se había visto en ediciones anteriores.

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La ciudad, que en otras ocasiones se había mostrado apática ante la invasión de veraneantes ansiosos por escuchar, ver y hasta tomarse una foto con su artista favorito, parecía sumarse a la alegría colectiva previa al “desentierro de la locura”.



Y la Luna, como despertando de su letargo de cuatro estaciones, y sin ánimo de perderse algo de lo que pudiera suceder en la Plaza Próspero Molina apareció como sugiriendo al Pan de Azúcar que no se perdiera lo que estaba por pasar. Acaso porque intuía que la apertura de un nuevo milagro era algo “muy sumamente serio” que era menester registrar para las memorias futuras.



Y además, porque 50 años no se cumplían todos los días, aunque los 49, por su coincidencia con los festejos por el Bicentenario de la Patria, hubiesen quedado como los inolvidables.



Especulaciones al margen, a la hora anunciada del viernes 21 de enero del año dos mil once la bendición del presbítero Roberto Álvarez inició formalmente el ritual.



Luego, la voz de Atahualpa Yupanqui sobre el fondo musical del Grupo Drako, de Cosquín, revalidó con su poema “Los Indios” el fundamento por el cual el escenario llevaba esa denominación.



Más tarde, el Ballet Camin Cosquín presentó su su coreogfrafía del “Himno a Cosquín”, de Zulema Alcayaga y Waldo Belloso, con la alusión al llamado a la unidad latinoamericana, simbolizada en un erque.



Siguierob las voces del Coro Toba Chela Alápi (Bandada de Zorzales) que emocionó con su versión del Himno Nacional Argentino en lengua Qom.



El grito de “Aquí Cosquín”, a cargo de Fabián Palacios, retumbó como en cada inicio de luna.



Los fuegos artificiales ensordecieron el Valle a la vez que trocaban momentaneamente noche por día. Pero tanto estallido no pudo acallar la Primera Arenga, a cargo de Marcelo Simón, la arenga del reencuentro a la vez que despedida a todos los que hasta ese momento se habían marchado al recuerdo, inclusive quien tendría que haberla pronunciado, de no ser porque el día de la Pachamama de 2010 había decidido presentar en la Peña del Cielo.



Primera foto emotiva de la noche, donde la voz y la imagen del Miguel Ángel Gutiérrez apareció en la pantalla gigante como desde otra dimensión, con un texto que había enriquecido con su impronta. Y casualmente -o no- una foto lo mostraba, paraguas en mano, resguardando de la lluvia a Suma Paz en su última presentación sobre el escenario Atahualpa Yupanqui.



Esta vez, la emoción que caracterizaba al relato sentido del “Negro” hubo de ser aportada por toda una plaza, tanto arriba cuanto abajo de la escena, momento en que el Ballet Camin representó una novedosa y audaz alegoría sobre el agua, justo el día que en la ciudad sehabía declarado la emergencia hídrica y se instaba a los turistas a cuidar el recurso.



Y para que el homenaje cediera su lugar al 51° Milagro del Valle de Punilla, la fuerza y la alegría llegaron desde Salta con Guitarreros, quienes sacaron la chapa de Consagrados y se fueron ovacionados de la plaza tras cantar Negra Linda, Culpable, La revancha, A Monteros, Socavón de Salamanca y, como bis “La Maza”, de Silvio Rodríguez, muy celebrado por la multitud que les ratificó el afecto.



Desde Rosario llegó Franco Luciani, otro de los Consagrados en Cosquín 2010, aconmpañado por Franco Expertier (percusión) y Facundo Peralta (bajo) para interpretar sentidas versiones de “Puente de los suspiros”, Los Ejes de mi Carreta y, en conjunción de rosarinos y “canayas”, junto a JuanCarlos Baglietto, una versión inmejorable de “Tonada del Viejo Amor”, de Falú y Dávalos.



Para tomar nota en la carrera al Premio Revelación, se presentó Bustos-Cisterna, pareja aganadora del Pre Cosquín en el Rubro Pareja de Baile (sede Choele Choel, Río Negro) y Lucas Palacio, ganador en el rubro Malambo Individual sede Malargüe, Mendoza.



Mas, luego fue el turno otra consagrada: la sanjuanina Claudia Pirán que, alejada de los repertorios que se pueden esperar para un festival de folklore, inició su suerte con “Para vivir un gran amor”, de Cacho Castaña, y con “Todos los días un poco”, de León Gieco, a dúo con José Galante. Tras aclarar que se encontraba 0presentando el disco “Con los ojos del amor”, un disco -dijo- para celebrar las diferencias, invitó al especialísimo Ballet Iriel, de Villa Mercedesw, San Luis con el que interpretó lo más logrado de su repertorio: una cueca cuyana que terminó siendo aclamada por la plaza.



Si la presentación hubiera terminado allí, todos conformes. Pero había más. Demostrando por qué es una de las artistas más queridas de Cosquín, recreó una notable versión del Ave María de Schubert, en curiosa versión en castellano mezclada con ritmos folklóricos argentinos. Y como si todo hubiese sido nada, la sanjuanina participó del Festival de la Canción que premiará a la mejor interpretación de clásicos como el que tocó cantar: Tonada del Viejo Amor, de Falú y Dávalos, de impresionante factura.



Sobre el aplauso cariñoso de la Plaza Próspero fue presentado Germán Fratarcangelli, acordeonista y de los buenos, nacido y criado en Berisso, Buenos Aires, que interpretó un repertorio integrado por dos temas, que se cerró con una galopa de Pilín Massei.



Llegó el primer abrazo latinoamerticano de la noche y del Festival con la Delegación Internacional de Paraguay, que prodigó decenas de arpas, música, poesía y danzas, con el cierre haciendo “Galopera” y Pájaro Campana.



Sarkos, el grupo santacruceño de Caleta Olivia, precedió a la “vistosa” quenista salteña de Cafayate, Mariana Cayón (Consagración 2009), que renovó su amor con el público coscoíno y fue la antesala ideal para que Peteco Carabajal, “argentino de Santiago del Estero”, comenzara a desplegar su espectáculo “Viajero”, integrado por temas nuevos como “Aleluya Chacarera”, “Bienvenidos”, “Juan del Monte”, “Como la verdad”, La guitarra, Como arbolito en otoño, la Mataca Ollera, una imponente versión de “Quimey Neuquén (M. Berbel-M. Aguilar), “Amanecer, revolución” con sikus y charango y para cerrar Nuevo saludo latinoamericano llegado detrás de Los Andes, portado por la delegación internacional de Punta Arenas, Chile, junto a Luis Maldonado y Alexis Luengo, acompañados en guitarra por Miguel Luengo, con quien cantaron Te recuerdo Amanda, de V{ictor Jara; El precio de nuestro amor, de Daniel Graglia y A defender la casa, de Julio Azzaroni.



Los Paisanos, una sorpresa de Cosquín 2011, orindos del Chaco de Pancho Figueroa, lograron conmover a la plaza con una limitada versión de los Chalchaleros pero apelando a una seguidilla de lugares comunes que no por trillados dejan de ser efectivos.



Minutos más tarde, la Delegación de la Provincia de Salta rindió un homenaje al poeta Ariel Petrocelli, al cantautor José Botelli, y reivindicó la figura del Coquena, rescatándolo del olvido.



Juan Manuel Figueroa (porteño radicado en Pablo Podestá, Provincia de Buenos Aires) interpretó “Grito changa”, de José Larralde y “Chamarrita de las bailantas”, de Alfredo Zitarrosa.



Muy celebrado fue el “Homenaje a Félix Luna” por Las Voces Blancas y por los Coros de Ramallo y de San Nicolás, quienes dejaron sus versiones de “Manuela la tucumana” , “Rosarito Vera, mestra” y la cueca Juana Azurduy.



Orozco Barrientos vistió nde cuyanidad al escenario Atahualpa Yupanqui, y se despachó con su Clásico Celador de Sueños (que dedicaron a Mercedes Sosa), la cueca de Félix Palorma; “Póngale por las hileras” y el gato de Hilario Cuadros “El Marucho”, para cerrar con otro gato: “La Margarita”



Fue entonces el tiempo de Adriana Tula (Tucumán), de Gabriel Morales (Salta), del grupo Quorum (Formosa), Mejor Dos, Daniel Argañaraz (LaRioja) y el cierre.



El broche de oro, frutilla de la torta o como guste llamarlo, de la Primera Luna se desgranó en canciones de Los Olimareños (Pepe Guerra y Braulio López quienes, a diferencia de 2010, año en que lo hicieron bajo la lluvia, recrearon sus éxitos más recordados con un cielo despejado y una plaza diezmada por la hora: Apenas habían pasado las 5 y media de la mañana y las butacas que se habían mostrado colmadas hasta la actuación de Peteco Carabajal, mostraban sus colores.



A las 6:09 “El Orejano” sono como anunciada despedida pero al terminar y a pedido de los seguidores que se impusieron al frío que había descendido sobre la plaza realizaron sólo un bis.



Eran las 06:13 y el cielo se recortaba en la silueta del cerro Pan de Azúcar, el lucero aparecía sobre el escenario y la Primera Luna, más menguada que cuando comenzó la noche ya se retiraba de su ubicación preferencial enfrente del escenario.



La fiesta se había desatado y quedaban todavía 9 noches.



El valle de Punilla se había vuelto a poblar, los duendes lucían alborotados.



Y una vieja radio había comenzado a sonar.



(*) Periodista/ Fuente: Radio Nacional