Jueves, 20 Enero, 2011 - 21:18

Aquino: "La asignación universal por hijo libera del umbral de indigencia a más de 168 mil niños chaqueños"

A pesar del incremento del costo de vida del año 2010, la asignación universal por hijo de $ 220 permite que más de 3,6 millones de niños en todo el país y más de 534 mil del NEA superen el nivel de indigencia, aseguró el vocal de Lotería Chaqueña, investigador y docente Miguel Aquino. A más de un año del lanzamiento del programa se ha conseguido atender a los sectores más vulnerables, pero el proyecto será exitoso si los padres logran insertarse progresivamente en el mercado laboral.

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Aquino, que además de su faceta de funcionario es docente adjunto de Finanzas Públicas de la UNNE e investigador del Instituto de Estudios Fiscales Económicos Regionales, hizo un cuadro de situación para clarificar el alcance de la asignación, que al cumplir un año desde la aprobación del Decreto 1602/09 contaba con 3.684.4416 niños beneficiados para todo el país, que incluían al propio
Nordeste argentino, donde esta cifra fue de 534,830 niños.



“Para el caso particular de la provincia del Chaco, la cantidad de beneficiados por el sistema de asignación universal asciende a 168.827 niños, que involucra a un total de 84.692 titulares del mismo (padres, madres), y de esta manera se protege a los sectores mas vulnerados del país”, puntualizó.



Aquino explicó que el “plan” de asignación universal por hijo para la protección social (AUH), se llevó a cabo considerando cuatro elementos que conforman el universo de indicadores sociales: la pobreza, la indigencia, la desigualdad y la vulnerabilidad relativa. La Encuesta Permanente de Hogares del INDEC aportó los índices de precios para las canastas básicas, y los propios indicadores sociales considerados por el ministerio respectivo.



Recordó además que la asignación “es una prestación no contributiva para niños, niñas y adolescentes residentes en la República Argentina que no tengan otra asignación familiar y que pertenezcan a grupos familiares que se encuentren desocupados o se desempeñen en la economía informal”.



En diciembre de 2010 la línea de indigencia trepó a $ 187,24 por adulto (el cálculo se realiza considerando los requerimientos calóricos de dicho individuo). A partir de ese número se determinó la cantidad que hacía falta para superar el umbral de indigencia por cada niño hasta alcanzar los 17 años: la asignación universal por hijo es de $ 220, mientras que según los cálculos realizados, los requerimientos calóricos se cubrirían, en un adolescente de 17 años, con $ 196,60.



“La prestación no contributiva por cada hijo debe mantenerse en el tiempo”, concluyó Aquino, “para que de esta forma, los
niños que pertenecen a los sectores más vulnerables del país sigan protegidos. Pero la permanencia en el tiempo dependerá obviamente de que los titulares del hogar afectado puedan lograr insertarse en el mercado laboral y contar con los recursos necesarios para escapar de esta situación social de vulnerabilidad”.