Martes, 18 Enero, 2011 - 20:29

Aporte al debate necesario
Primero te Matan y después te Roban

No importa si uno simpatiza o no con Maradona. Lo cierto es que en pocas palabras sintetizó lo que ya es un hecho irrefutable en el obrar delictivo: ya no le basta tus bienes. También te arrancan la vida...

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Por lo reciente, hoy puede ser una noticia trágica (y de hecho lo es), la muerte de un padre frente a su hijo de 11 años, en manos de tres menores, uno de ellos vecino de la víctima, que le quisieron robar el auto de su casa en el barrio de Tolosa, en las afueras de La Plata.



En realidad, pareciera, ya existe una larga lista y de vieja data, que -en más o en menos- contabiliza un sin número de casos similares, no sólo en Buenos Aires sino en todo el país.



Recuerdo -sólo por ejemplo- el caso de una pareja de ancianos de Barranqueras, hace unos cuatro o cinco años. Tenían un kiosko: los asaltaron y, cuando ya se iban, los mataron a los dos.



Noticias de este tipo podrán durar mediáticamente, tal vez, sólo algunas horas o unos pocos días. Sin embargo, la “monstruosidad de robar y además matar”, parece ser una “tendencia” que se va afianzando. Y esto, a mi juicio, representa un peligro cuyas dimensiones difícilmente podamos delimitar.



Me explico.



Cuando hace algunos años atrás se comenzaron a dar los primeros casos de “secuestros virtuales”, los familiares de la presunta víctima recibían la llamada telefónica de los delincuentes y daban por hecho el supuesto secuestro, y procedían a llevar el dinero al lugar requerido para el rescate.



Tiempo después, cuando distintos organismos oficiales y algunas otras instituciones hicieron campañas de alerta a la población, la gente –frente a un posible secuestro- comenzó a asumir una conducta distinta: primero trataba de contactarse con la presunta víctima, con sus amigos, con el colegio, con cualquiera que pudiera aportar datos. ¿El resultado?: Infinidades de secuestros virtuales fallaron, al comprobarse que nada había ocurrido. Es decir, la sociedad “aprendió” una especie de táctica preventiva.

Salvando las distancias, algo similar podría llegar a ocurrir si en la conciencia social penetrara la idea de que ahora la moda es “el que te roba también te mata”.



Es como decir: “Si ahora el que me quiere robar, lo consiga o no, también va a terminar con mi vida o con la de algún ser querido ¿Qué puedo perder al tratar de anticiparme y terminar yo con la vida de él?”.



Por eso es grave. Por eso es alarmante. Frente a horrendas modalidades delictivas como esta, todo un pueblo puede hacer un curso acelerado en el ejercicio de la “justicia por manos propias, sin ley ni límite”, toda vez que ya se convenció de que el que roba, no viene sólo pensando en quitarle sus bienes sino también su vida, aunque sólo sea por diversión...



(*) [email protected]