Lunes, 10 Enero, 2011 - 11:30

Según el Centro Mandela, el 911 es "apresurado, improvisado" y tiene un "alto riesgo de fracasar"

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El titular del Centro de Estudios Sociales “Nelson Mandela”, Orlando Núñez afirma que el servicio de emergencias recientemente implementado “de apuro” por el gobierno es “apresurado e improvisado”, porque “pone en evidencia, aún más, la ineficiencia policial” y con números que “no cierran”. Comparando con otros sistemas de emergencias implementados diferentes países, Núñez realiza un pormenorizado análisis acerca de la ineficacia distributiva, porque está sujeto a “mucha improvisación y errores”.

Según explica en un documento, “el 911, recientemente habilitado por el gobierno chaqueño, no es genuino como sistema integrado de emergencias, por lo menos tal como se lo aplica en la mayoría de los países del mundo. En los Estados Unidos, donde fue creado este sistema, se utiliza el 911 para dar respuestas ante situaciones de emergencias de diversas naturalezas.



El 911 chaqueño tampoco se parece al que se implementó en la provincia de Buenos Aires durante la gestión del ex gobernador Felipe Solá y su ministro de Seguridad Carlos Arslanián, ordenado a través del Decreto 747 de abril de 2005. Allí se lo definió como un servicio exclusivo de atención de emergencias, que esencialmente permitía al usuario acceder a los servicios de seguridad, de salud pre-hospitalaria y de defensa civil.



Sin embargo, el 911 implementado en el Gran Resistencia (GR) es un simple y modesto sistema de emergencia policial, bastante desordenado desde que comenzara a ejecutarse y sujeto a mucha improvisación y errores, que –en definitiva- reemplaza a los anteriores programas de emergencias, que se activaban a través de los números telefónicos 100, 101 y 105. 





LLAME AL 911

• Para reportar algo que requiera que venga un policía;

• Para llamar una ambulancia para que ayude en una emergencia médica;

• Para reportar un incendio y catástrofes;

• Para reportar que está ocurriendo un crimen; y

• Para reportar actividades inusuales o criminales, como por ejemplo: alarmas, tiros de armas, gritos pidiendo ayuda, sonidos de vidrio roto, personas no familiares que carguen objetos sacándolos de una casa.





NO LLAME AL 911

• Para pedir direcciones;

• Para pedir información acerca de temas relacionados con el control de animales;

• Para saber si alguna persona está en la cárcel;

• Para responder a situaciones que no son del tipo que resuelven la policía, los bomberos o los médicos;

• Para reportar una situación médica que no sea una emergencia; y

• Para contactar a alguien acerca de una información comunitaria.





UN NUEVO SISTEMA IMPLEMENTADO DE APURO, CON ALTO RIESGO DE FRACASAR

El titular del ejecutivo chaqueño destacó que la inversión en equipamiento, infraestructura edilicia y tecnología forman parte de la seguridad ciudadana integral, destacando la habilitación del E911. También aseguró que con el nuevo sistema se implementaría “un servicio de prevención territorial del delito, el cual estará dividido en 69 cuadriculas que reemplazarán a las jurisdicciones de las comisarías. Habrá una patrulla permanentemente circulando con agentes calificados y entrenados, de manera que tras el llamado al 911 se suministrará la información al móvil para que el personal intervenga en la emergencia. Sin lugar a dudas, es un salto cualitativo en materia de seguridad”, enfatizó Capitanich.



El subsecretario de Seguridad afirmó que las mejoras tecnológicas que tiene el sistema 911 van a contribuir a mejorar la seguridad y que “con la incorporación de video cámaras vamos a abarcar toda la zona”. Este funcionario destacó que “la rapidez será la característica del servicio de emergencia 911” y que con la georreferencia se podrá enviar a los móviles que más rápido puedan llegar al lugar de la emergencia.



El ministro de Gobierno destacó que el funcionamiento del sistema de prevención policial “nos ubica en la vanguardia en prevención de delitos en el país ya que se cuenta con un moderno sistema de comunicaciones, con una flota de vehículos nuevos y con hombres capacitados para la prestación del servicio. El 911 nos permitirá dar respuestas inmediatas en lo que a prevención de delitos refiere, en una zona complicada como es el Gran Resistencia, donde se concentran la mayoría de los delitos”. Adelantó que la experiencia será replicada en el interior.



En la conferencia de prensa realizada pocos días atrás, en la cual se anunció la implementación del Plan Calles Seguras, el Jefe de Policía Lisboa dijo -respecto al 911- que este plan espera mejorar la cobertura policial ya que las distintas zonas de intervención están divididas por cuadrículas, 69 en total. También dijo que cada cuadrícula “tendrá asignada un oficial de policía, seis agentes y un móvil, motos y caminantes, radios VHF, tetras y teléfonos win, que responderán en forma inmediata a las emergencias. En una primera etapa de implementación, serán 50 las zonas de intervención”. Informó que cada cuadrícula comprendería entre 10 y 14 manzanas.





LOS NÚMEROS DEL 911 NO CIERRAN

En el territorio se definieron un total de 69 cuadrículas, de las cuales se cubrirían 50 en la primera etapa. Suponiendo que se toman 14 manzanas por cuadrícula, con las 69 previstas se cubrirían en total aproximado de 1.000 manzanas. Entonces, la cobertura territorial llegaría -en el mejor de los casos- al 40% de la superficie poblada del GR, con lo cual el servicio 911 carecería de una efectividad mínimamente aceptable en el corto y mediano plazo. Peor aún, las primeras 50 cuadrículas solo darían cobertura al 30% de la superficie poblada. Bajo este punto de vista, el 911 es sumamente modesto y devaluado, aunque fue presentado con bombos y platillos, lo que inevitablemente distorsiona a la opinión pública y genera falsas expectativas, seguidas de reproches y de reclamos, que ya están en marcha.



Si se asignara un oficial de policía y seis hombres por cuadrícula y por turno para el patrullaje asociado al 911, se necesitará un total aproximado de 350 hombres por turno de 12 horas, consideradas las 50 cuadrículas que estarían en vía de implementación. Por lo tanto, para mantener un servicio de 24 horas, con un régimen de 12 x 24 horas, se necesitará alrededor de 1.000 policías. Si se pretendiera dar cobertura a las 69 cuadrículas definidas en el GR, se necesitarían alrededor de 1.450 efectivos. Si consideramos la realidad de los recursos humanos que integran las institución policial, el 911 se presenta como de dificultosa realización o destinado al fracaso, aun cuando sacaran 1.000 policías de las comisarías del GR y de algunas localidades del interior del Chaco, con lo cual vaciarían tales unidades, que quedarán sin el mínimo personal para llevar adelante los procedimientos policiales, las recepciones de denuncias, las diligencias judiciales, los movimiento de detenidos y la atención general al público, resintiéndose su ya deteriorado funcionamiento, lo cual también impactará negativamente en el poder judicial, especialmente en la justicia penal, en la que la policía actúa como auxiliar de la justicia. Vale señalar que algunas comisarías del Gran Resistencia y del interior estarían quedando vacías de personal. Ciertas unidades de nuestra ciudad tendrían solo 5 policías por turno, con lo cual solamente se pueden dedicar a vigilar a los presos, atender el teléfono y la radio policial. Y nada más. El panorama es sumamente negativo, con consecuencias que pueden derivar en mayor inseguridad.





EL 911 PONE EN EVIDENCIA, AÚN MÁS, LA INEFICIENCIA POLICIAL

Conviene saber que el personal civil del servicio de atención telefónica y despacho del 911 trabaja de lunes a viernes, 6 horas por turno, durante el día. No prestan servicio en horarios nocturnos, o sea que trabajan bajo el régimen de los agentes de la administración pública.



Para llevar adelante el servicio de atención telefónica y despacho del 911 se incorporaron aproximadamente 40 empleados como personal de planta permanente del Ministerio de Gobierno, con sueldos promedios superiores a los de los agentes de policía que conviven en el servicio de emergencia.



En el servicio de despacho trabajan 4 policías, en turnos rotativos de 8 horas por 24 de franco, con un curso de capacitación de apenas dos semanas de duración. En tanto que en el servicio de monitoreo de videovigilancia, trabajan 3 policías por turno, con el mismo régimen horario, flexible y de acuerdo a la disponibilidad de los relevos. Esto significa que el personal civil del 911 trabaja menos horas, gana un poco más y no está sometido al régimen policial. Como era de esperar, la situación provoca irritación en los policías. Ya se han producido roces entre el personal civil y los mandos policiales. Por ejemplo, cuando los operadores civiles piden apoyo a las móviles del 911, habrían recibido como respuesta que para tratar la emergencia primeramente tenían que ser autorizados por sus superiores.



Lo paradójico es que los vehículos nuevos asignados al 911, que cubren el micro y macrocentro del GR y algunas zonas de la periferia, no cuentan con equipos de radio transmisión (RT), ni con GPS (sistema de posicionamiento georeferenciado), mientras que algunos integrantes de personal policial que forman parte de las patrullas no tiene uniformes, chalecos antibalas, ni armamentos disuasivos.



Todas estas situaciones derivan de los apresuramientos y de las improvisaciones, convirtiéndose al sistema en inoperante, fundamentalmente debido a la falta de equipos de comunicación debidamente integrados al sistema. Por ello, el despachante del servicio de atención de emergencias no tiene la más minima idea –en tiempo real- de los lugares por donde se desplazan las móviles. Últimamente, cuando el operador civil recibe una llamada de emergencia válida, la registra y la pasa a un operador policía; éste se comunica por vía del radio policial con el comando radioeléctrico, con la comisaría jurisdiccional o con el oficial a cargo de la zona de intervención 911. Luego, este oficial se comunica con el móvil que se reporta como más cercana al evento, a través de celular o por radio portátil. Así de precario funciona el sistema, que se activa bajo mecanismos que frustran el factor positivo más importante que deriva del correcto funcionamiento del sistema, que es la rapidez de la intervención policial en el escenario de emergencia. El software está absolutamente desaprovechado, dado que su utilización es mínima. En definitiva, se demoran los tiempos de respuestas oportunas en beneficio de los usuarios del 911, que holgadamente supera la media ya probada del sistema, que en mejores lugares oscila entre 5 o 10 minutos, que se convierten en el GR en 20, 30 o 40 minutos, hasta que un móvil acierta a llegar al lugar de la emergencia.





LA TECNOLOGÍA Y EL EQUIPAMIENTO NO RESUELVEN LA INSEGURIDAD

El 911 implementado en el GR dista mucho de ser un sistema de emergencias como se lo conoce en el mundo. Se parece mucho más a su antecesor, el viejo y modesto 101, de modo de que se repiten sus aciertos y errores, que fueron parte de la creciente inseguridad pública.



Nuevamente queda en evidencia que el equipamiento y la tecnología, por sí mismos, no alcanzan para lograr el funcionamiento de un servicio policial eficiente. Sin embargo, esta nueva experiencia, bastante negativa, debe servirnos para revisar y corregir cuestiones y aspectos que tienen que ver, específicamente, con el funcionamiento de la institución policial, en cada uno de sus cuadros, con el objetivo de instrumentar una capacitación apropiada y moderna del personal, a través de la elaboración de un plan de restructuración integral de la institución, con la jerarquización de la labor policial, el pago de salarios dignos y el correspondiente control externo de su funcionamiento, terminándose con la larga etapa del autogobierno, que la llevó a tener conducciones burocráticas, incapaces, ineficientes y muchas veces inclinadas a la violencia y a la corrupción, de tal modo que debemos superar la etapa del control político simbólico del aparato policial, hasta llegar al control institucional, con intervención de los tres poderes del estado, en el que se debe destacar el poder político, que debe adquirir una visión moderna y democrática de lo que es el servicio policial, en el seno de una política criminal y de seguridad que se debe definir y perfilar con parámetros compatibles con la vigencia y el respeto de los derechos, de las garantías y de las libertades públicas y privadas de cada chaqueño, que se debe plasmar en una ley que también debe ser moderna y democrática, que es una deuda que dejaron los sucesivos a partir de la restauración del sistema constitucional en 1983.



Paradójicamente, el 911 complica aún más la situación y pone en mayor evidencia la innegable ineficiencia del sistema de seguridad. Si analizamos a la policía desde el punto de vista organizacional, se puede reconocer que apostando solamente a un cambio en la tecnología, sin una adecuada planificación real, que fundamentalmente comprenda al personal, no se resolverá el problema de fondo consistente en la inseguridad creciente en la que vive la inmensa mayoría de los chaqueños.