Lunes, 10 Enero, 2011 - 11:22

Correo de nuestros lectores
Te doy pero... te saco

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

“Se atendieron 140 casos de jugadores compulsivos”, es parte de una noticia en los medios locales. Lotería Chaqueña se adjudica el mérito de implementar un programa de contención a las personas y familiares afectados por el juego compulsivo, “en una acción de responsabilidad empresaria que Lotería Chaqueña implementó por primera vez en la historia de la institución”.



Tratemos de interpretar lo que quizás quiere decir, podría ser algo así: necesitamos del juego a través de los casinos para poder hacer obras. Es con tu aporte, con tu dinero, si ganás, vos te llevás más dinero, pero si perdés y volvés a intentar otra vez y otra vez, te brindamos atención por ser un jugador compulsivo.



Los casinos se valen de la pobreza, la ignorancia, la impotencia, la ambición irracional , provoca la avidez de querer tener el toque mágico de suerte que el trabajo digno puede no alcanzar

Sembrar casinos, sería como poner francotiradores, las víctimas son los más vulnerables del sistema, aquellos que tienen pocas armas para enfrentar la vida, o los que se ven envueltos en una tentación difícil de controlar.



El programa de atención a los ludópatas es correcto y necesario. Pero generarlos no es humano. Es como inyectar el virus que luego ellos mismos tratarán de curarlo. Casi un negocio.

Se pretende justificar un gran negocio: el juego con sus modernas casas de ruletas, que sólo provoca el deterioro y lleva a la ruina. ¿Queremos una provincia arruinada, y que unos pocos empresarios del juego se lleven el producto de una derrota?.Duele



No debiera nunca ser parte del objetivo de un plan de gobierno que ocurra ésto. Convengamos que aquí los intereses son de terceros, entonces ante la declaración de las consultas efectuadas el año pasado al programa “juego responsable”, debiera haber un momento de reflexión, y hasta podríase plantearse si este es el perfil de provincia que se quiere, un Las Vegas chaqueño, no condice con el agro, ni el algodón ni el trabajo.



Sino la ambición de un dinero fácil , el ocio y porque no, elegir este camino a la satisfacción de conseguir bienestar con trabajo y constancia.

Pero si el replanteo se desviara hacia el concepto de trabajo o empleo y su realidad, podrían caer en justificar aún más esta conducta de obsesión por conseguir dinero. Entonces el eje tendría que girar alrededor en cómo generar fuentes de trabajo. Cuiden a nuestros comprovincianos, que no tengan que recurrir al Programa .



(*) [email protected]