Martes, 4 Enero, 2011 - 19:31

Correo de nuestros lectores
¡Reverendos sinvergüenzas!

Cuando uno habla de narcotráfico, más viendo lo que está ocurriendo en tantos lugares del mundo, con México como una referencia del horror y descontrol que trae aparejado, cualquier oportunismo, cualquier complicidad, cualquier silencio, convierte a quienes lo protagonizan en reverendos sinvergüenzas.

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Observo en nuestra Provincia que, en todos los temas, unos intentan echarle las culpas y las responsabilidades al otro.



Todo parece una campaña política permanente donde el pueblo es la única víctima y convidado de piedra.



Nuestros gobernantes y la dirigencia política en general deben abandonar esa burbuja en la que viven. Burbuja que los aleja de la gente y de sus necesidades. No es posible que crean que toda la problemática de la provincia es quien desprestigia más al otro.



Desde el Gobierno no pierden oportunidad de manifestar lo maravillosos que son y lo malos que eran los anteriores. Con el tema de las drogas se auto elogian comparando las cantidades de kilos incautados durante este período y lo contraponen con lo que ocurrió en el período anterior.



¡Los felicito!, incautaron mucho, lamentablemente no sirve para nada, sigue habiendo una especie de supermercado de venta libre, la provincia es una especie de supermercado donde los únicos que no se enteran son las autoridades y los perros de las autoridades.



La oposición aporta poco, cada uno está ocupado con sus candidaturas. Se buscan las mejores palabras para que actúen como chicanas, pero nada se hace en serio y con preocupación.



La política se ha ido degradando cada vez más y los responsables, la misma dirigencia, no se da cuenta. Se sienten orgullosos y como pavos reales andan exhibiendo sus colas sucias.



Creo que es hora de deponer actitudes absurdas y darse cuenta de que la población que los eligió necesita tranquilidad, trabajo, justicia, seguridad.



El tema de la camioneta que está bajo la guarda y responsabilidad del Diputado Egidio García, debería servir como disparador de los cambios que urgentemente se necesitan.



No se trata de restar responsabilidades a nadie, mucho menos a García y a quienes en ese momento estaban en la camioneta. Pero tampoco se trata de hacer lo más simple y decir que todo termina allí, ni hacer pases de facturas. Ese es un hecho horrible por los implicados, pero muy pequeño relativamente.



Por su repercusión debe servir para mucho más, algunos pretenden que quede en una sóla víctima: García. Aquí hay complicidades y ocultamientos que son los que posibilitan que exista esta lamentable situación y el incremento del narcotráfico y la inseguridad.



Las autoridades judiciales deben actuar con energía y dando condenas ejemplares. Pero es a las autoridades políticas a quienes les toca ejercer con plenitud el mandato que les fuera otorgado.



Deben hacerlo generosamente, sin miedos, sin fijarse egoístamente a qué partido o sector pertenecen los delincuentes.



Es indispensable que actúen haciendo cirugía a fondo, le toque a quien le toque. Deben dejar de hacerse los bobos o los desentendidos.



Aquí, aparentemente existirían relaciones e interrelaciones que escapan a un solo color partidario. Esa corrupción y esas coberturas políticas son las que posibilitaron que nos encontremos en el punto en que nos encontramos. Si no se reacciona ya, y de verdad, cada vez será más difícil solucionarlo.



Hace días decidí no mezclar mis enfrentamientos políticos pasados o actuales con este tema. Apoyaré a todo aquel que manifieste su intención o su reclamo de limpieza y de lucha contra esa corrupción y contra el narcotráfico en particular.



Lo haré, sea quien sea el que lo proponga y lo impulse. Pero así como voy a separar mis enfrentamientos con estos dos temas, no toleraré que sean simplemente palabras que intenten seguir engañando con supuestas intenciones que no sean verdaderas.



El narcotráfico no se toma vacaciones, nuestros gobernantes tampoco deberían hacerlo.

Permanentemente declaro mi militancia radical, permanentemente declaro mi repudio a muchas actitudes de este gobierno de la Provincia y de la Nación; permanentemente declaro mi repudio a las actitudes patoteriles, autocráticas de algunos sospechados dirigentes radicales. Pero no me voy a prestar a enfrentamientos que desvíen la atención sobre este tema.



Como no les temo, ni debo nada, ni ando buscando votos, me siento con la libertad de decirles lo que quiero y considero correcto decir. No me preocupa si lo que digo es políticamente correcto o incorrecto. Lo único que me preocupa es que sea útil y que sea ético. Hace mucho que no se recuerda el significado ético de la política.



El único protagonista aquí debe ser el terminar con este flagelo. No importa a quien se afecte, no importa quien aparezca en principio como afectado, no importa su pertenencia partidaria. Aquí no debe cantar victoria nadie porque se capture a uno u a otro que esté relacionado con tal o cual.



Las diferencias políticas no deben hacer el juego ni permitir que se desvíe el foco de atención sobre el tema del narcotráfico, algunos van a intentarlo. Yo no.



Con seguridad hay delincuentes en todos los partidos y hay que extirparlos de raiz. Que no le tiemble el pulso a nadie, que nadie trate de sacar ventajitas, es un tema muy serio.



Recuerden el título, se los recuerdo, los cómplices por acción u omisión, los tibios, los mentirosos, los que intenten sacar réditos personales o partidarios, los oportunistas, pertenezcan al sector que sea, son unos REVERENDOS SINVERGÜENZAS



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