Miércoles, 3 Junio, 2020 - 16:49

250 años y una deuda con Manuel
Por María Noel Ibarra (*)

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Hoy a 250 años del nacimiento del hombre que muchos conocen como el creador de la bandera, recuerdan por ahí también, que ha escrito sobre algún que otro tema, y se sabe que de él hay varios libros escritos. 
 
La verdad es que a Don Manuel no podríamos llegar a conocerlo por completo ni leyendo varios de esos libros, fue tan amplio su aporte a nuestra nación y tan interesante su vida y su entrega a la causa emancipadora que tardaríamos años en llegar a conocer todo lo que nos entregó, nos legó, nos regaló, y todo lo que nosotros olvidamos relegándolo al simple título de creador de nuestra bandera. 
 
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano Peri es uno de los hombres de los cuales más libros se escribió, y no solo por la cantidad y calidad de la información sino por la interpretación de cada una de ellas, siempre con algún tinte, y de acuerdo al libro o nota, o escrito que encontremos de él, será también el color que le ponen a sus sueños. 
 
Manuel es muchas veces de quien uno se agarra para justificar sus ideales, sus discursos, sus ideas, y me parece bien que lo tomemos como ejemplo y que lo hagamos de esa forma parte de nuestras luchas, pero también encuentro en muchas de esas posiciones, decir que si Belgrano viviera hoy sería de un partido político o del otro, es más si se pudiera lo harían de river o de boca de acuerdo a lo que interpreten que el buscaba como objetivo con sus sueños y acciones. 
 
Lo que es más difícil es que en alguno de los distintos bandos, lo encuentren incomodó, o se plantee que no serían aptos sus ideales para una u otra posición. En nuestro país hay muchas grietas, y encontramos en Manuel un lugar en común, porque citarlo, nombrarlo, recordarlo, tomarlo como ejemplo, siempre está bien. 
 
Considero que Manuel Belgrano fue el hombre de nuestra historia que abarcó todos los frentes, desde la economía, la agricultura, la educación popular, el respeto por la mujer, los niños, los derechos de los pueblos originarios, el periodismo, el derecho al trabajo digno, la educación de la mujer en todos los niveles, la necesidad de crear escuelas, la aeronáutica, el comercio, la industria, y podría seguir nombrando tantos otros temas que con su ejemplo, sus escritos, su trabajo desde donde le tocó, desde ser Secretario del Consulado de Comercio, Vocal de la Primera Punta, hasta ser General del Ejército, lo ha hecho teniendo siempre respeto por sus creencias y sus convicciones, su accionar coincidía con sus palabras, sus palabras con sus sueños, y el sueño de muchos. 
 
Manuel nació en una familia adinerada, tuvo la posibilidad de viajar y estudiar en las mejores universidades, volvió y fue nombrado con un buen cargo, donde podía pasar su vida, en una buena y cómoda posición. Pero su idea del bien común y sensibilidad social lo llevó a dejar un escritorio para actuar de manera activa en la búsqueda de la emancipación de nuestros pueblos. No solo esa idea lo inquietaba, sus sueños iban mucho más allá que un gobierno propio, él quería y soñaba la patria unida. En este camino ha perdido y ganado batallas, donó todo lo que ganó, y murió pobre, en soledad. 
 
Quizás Manuel no pudo en vida concretar sus sueños, sueños que todavía están latentes, sueños que tenemos la obligación de cumplir, quienes admiramos a Belgrano, al hombre, al héroe, al diplomático, al General.  Ese Belgrano del que todos hacen eco cuando flamean nuestra bandera, a ese hombre le debemos mucho, es momento que comencemos a devolver un poco todo lo que nos dejó, no solo en palabras, comencemos con acciones. 
 
(*) Por María Noel Ibarra - presidenta del Instituto Belgraniano del Chaco.