Sábado, 26 Mayo, 2018 - 18:24

200 mil millones es el ajuste que exige el FMI
Por Branco Capitanich

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Un ajuste de tamaña magnitud, sin tocar los intereses de los ricos, sin lugar a dudas significará la miseria y muerte de miles de argentinos.

No olvidemos que Christine Lagarde, la dama fuerte del FMI dijo tiempo atrás que "Los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía global, hay que hacer algo, yá".

"Hacer algo, yá" es esto que se está aplicando en la argentina: Bajar el haber jubilatorio; quitar medicamentos; aumentar las tarifas a valores impagables; aumentar la comida hasta tornarla inalcanzable y ahora ajustar en 200 mil millones más, lo que significa más pérdida de derechos, de salarios, de salud, de educación, habida cuenta que ya Macri anunció que la rebaja de retenciones a los agroxprtadores y las mineras no se toca. A los ricos no se les toca nada. Al contrario, a ellos se les bajan las cargas, impuesto y retenciones, y se aumentan a valores astronómicos las tarifas de los servicios que brindan las mismas corporaciones que gobiernan. Es el camino de la concentración de la renta que vinieron a hacer.

Sin embargo, mayorías de asalariados, jubilados y hasta pobres, votaron este modelo de destrucción de derechos y calidad de vida llevados por los grandes medios mediante la inoculación de odio, con la incentivación del antiperonismo como símbolo de gente pobre y expresión de falta de capacidad para vivir "como gente como uno". Mientras se los contrata sin registrarlos, sin derechos, con salarios de hambre y se los echa como a perros sarnosos, cuando se les ocurra. Pero cuando el estado evita una mortandad de éstas, sus víctimas, los mismos que los condenan a la miseria se desgañitan criticando que se les dé un plan de contención de $ 1.500.

¿De dónde van a salir los 200 mil millones? De más despidos; más recortes de salarios; de más hambre; de más restricción en los servicios de salud y educación; de más desprotección a los pequeños productores y a la Agricultura Familiar para obligarlos a entregar sus tierras a la oligarquía; de más alimentos transgénicos veneno para la salud humana, para que la mortandad de pobres reduzca la pobreza.

Parece un plan macabro. Bien, es efectivamente un plan macabro al estilo malthusiano de reducción de la población dejando a los más pobres abandonados a su suerte sin ningún auxilio ni social ni estatal. Que nadie crea que esto es producto de la idea de los ejecutores actuales de la desigualdad. Viene de uno de los maestros, Thomas Malthus que sostenía "...el salario de un trabajador basta escasamente para sostener dos hijos, el hombre se casa y tiene cinco o seis; como es natural, se encuentra después en apuros. Acusa a la insuficiencia del salario la imposibilidad de mantener su familia. Acusa a la avaricia de los ricos, que consienten que él carezca de lo que ellos podrían muy bien prescindir. Tacha de parciales e injustas a las instituciones sociales, que le han asignado una participación inadecuada en los productos de la tierra. Llega quizás a acusar a la providencia, que le ha asignado un puesto en la sociedad tan rodeado de inevitable miseria y dependencia." Agregando: "Si bien el casamiento de un pobre es un acto a todas luces inmoral, éste no debe ser castigado por la sociedad, ya que el castigo previsto por las leyes de la naturaleza haría lo propio con mayor severidad. Cuando la naturaleza se encarga del gobierno y del castigo en lugar nuestro, es una ambición bien mísera el querer quitarle de la mano el palo y atraer sobre nosotros el odio que siempre recae sobre el ejecutor de la justicia. Deberá pues, dejársele al castigo impuesto por la naturaleza, a la necesidad, negándosele todo socorro parroquial y debe abandonársele al socorro inseguro de la caridad privada. Debe hacérsele ver que las leyes de la naturaleza, que son las leyes divinas, le han condenado a él y su familia al sufrimiento, por desobedecer sus repetidas advertencias"

Aquí se traduce la indudable influencia de este autor sobre los ideólogos nazis y, en las últimas décadas, sobre el pensamiento neoliberal, del que el gobierno argentino es un exponente incondicional. Y por eso, los 200 mil millones que el FMI exige de ajuste irán a "...negarle todo socorro, para hacerle ver a los pobres que las leyes de la naturaleza, que son la leyes divinas, le han condenado a él y su familia al sufrimiento..."

Con ello queda firme que es la naturaleza, no el modelo ni las corporaciones, ni menos aún la voracidad oligárquica la responsable de la hambruna y mortandad sobreviniente. Es la natualeza, es la ley divina.

Así se lavan las manos, ensangrentadas hasta los hombros.