Domingo, 22 Septiembre, 2013 - 08:45

¿Cuánta dependencia externa tiene la Argentina?

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Las primarias dieron paso a mucho más que algunos virajes pensados por el oficialismo de cara a las legislativas.
Hasta la audiencia convocada por la Corte Suprema por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, los funcionarios y dirigentes kirchneristas no se mostraban en TN ni dialogaban con periodistas del grupo Clarín. Las cosas cambiaron; Ider Peretti, el dirigente empresario vinculado a Guillermo Moreno, va al programa de Marcelo Bonelli y Edgardo Alfano, así como muchos encargados de prensa de funcionarios retoman sus contactos con los comunicadores emblemáticos de Clarín y La Nación.
Eso no significa que el Gobierno abandone su defensa de la ley de medios pero indica un cambio. Es un síntoma de otros cambios que se viven, no sólo de la comunicación del Gobierno sino en la economía, la política y, por qué no, en la vida cotidiana. Se instaló un debate con menos límites, en escenarios donde algunos se sienten locales y otros visitantes.
No se puede pensar el fútbol como espectáculo sin parcialidad visitante, aunque así transcurra ahora, y no se puede pensar la política como el lugar de la representación de intereses sin la existencia de conflictos ni territorios ajenos.La sociedad, en estos últimos cuatro o cinco años, hizo carne que los medios de comunicación tienen intereses.
Pero también la sociedad cumplió un ciclo y sabe que no todo pasa por reinterpretar lo que dicen los medios con altas audiencias o posiciones monopólicas. Quizá sea apenas un momento electoral pero no le viene mal a la Argentina que se termine con que los temas que circulan por los medios estén saturados de línea editorial. Concretamente, mientras algunos sólo hablaban de la inflación, la inseguridad o el dólar blue otros medios hablaban de la reforma judicial y las operaciones del grupo Clarín.
Las caídas en la circulación de medios gráficos o la baja de las audiencias en los programas periodísticos (no los de infoentretenimiento) caen por esta relativa deslegitimación del espacio genuino del rol del periodismo.Sin desconocer el entramado cultural y empresario, no viene mal que los medios sean vistos como el envase y que los contenidos puedan circular con agendas e interlocutores cambiantes. Porque además de la evidente recomposición de alianzas políticas y los escenarios de las figuras que asoman para 2015, la Argentina tiene una cantidad de temas económicos y sociales que llegaron a puntos de saturación, que requieren ser tratados con cierta distancia de los intereses de los medios.
Es preciso oxigenar y debatir sobre algunos asuntos antes de que se produzcan algunos choques que están en los escenarios de análisis tanto de opositores como de oficialistas. Los opositores los usan para asustar y los oficialistas suelen hablar sólo en voz baja.Reservas del Banco Central, cotización del dólar, expectativas de crecimiento económico, valores reales de la inflación, búsqueda de recursos financieros externos no pueden ser temas reservados para alineamientos partidistas. Son problemas reales de la economía. Hasta podría decirse que las medidas que se toman en estos planos tienen una alta carga de carácter instrumental y no sólo de concepción ideológica.
El escenario puede resultar sencillo o dramático de acuerdo con la carga que cada actor ponga. Pero hay una carga extra: no hay acuerdo sobre las mediciones, ya no sólo del crecimiento de los precios sino del PBI. En efecto, se instaló en las últimas semanas con cierta fuerza el argumento de que la ?supuesta? disminución del índice oficial de precios al consumidor incide en la medición de lo que Argentina produce anualmente. Y si se abulta el crecimiento del PBI, afirman muchos economistas, el Estado debe pagar de más a los tenedores de los bonos atados al PBI.Este debate sobre las mediciones está instalado desde enero de 2007, pero la realidad es que fue inflado por los opositores.
Tanto como desdeñado por el oficialismo. Y ahora retoma interés por un factor externo: el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y la directora del Indec, Ana María Edwin, junto a otros funcionarios estuvieron reunidos con funcionarios del FMI. Si bien no se sabe el tenor de las conversaciones, lo cierto es que desde fin de 2012, el FMI hizo reiteradas advertencias sobre las posibles distorsiones estadísticas de la Argentina.El viaje fue previo a la fecha fijada por el FMI para que un equipo técnico de ese organismo eleve al directorio sus impresiones sobre las fortalezas y debilidades del nuevo índice de medición de precios.
Es interesante, se trata de una medición (que está sujeta a secreto estadístico al igual que el Índice de Precios al Consumidor) de carácter nacional, de modo que no reemplazaría al cuestionado IPC, que abarca el área metropolitana bonaerense. Esto significa que para el Gobierno, la implementación le permitiría una salida elegante y a la oposición le restaría un arma de ataque. Pero, lo más importante, permitiría salir de un pantano. La fecha en cuestión es el 29 de septiembre. Luego, en noviembre ?pasadas las elecciones? el directorio del FMI dirá qué bueno o qué malo le parece el nuevo índice. Y sólo dará una apreciación menor porque recién empezaría a funcionar el primer trimestre de 2014 y recién ahí empezarán a cotejarse estas mediciones con otras apreciaciones.Ese 29 de septiembre es apenas 24 horas antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos anuncie si toma o no el pedido argentino sobre los holdouts.
Se inicia también otro capítulo de la larga pelea de los llamados fondos buitre, que puede tener infinidad de variantes. Si el fallo del juez de Nueva York Thomas Griessa quedara firme, los problemas del frente externo argentino se agravarían. En caso de que lo tomara, habría más plazos y mientras tanto podría funcionar la tercera ?¿y última?? convocatoria a los bonistas en default. En concreto: el juicio en cuestión fue activado por NML Capital y Aurelius, pero hay otros tenedores de títulos que forman parte de ese 7% de los que no entraron en los canjes de 2005 y 2010. Si la Corte norteamericana tomara el caso y el tercer canje tuviera algunas adhesiones, los llamados fondos buitre se debilitarían ante la Corte.
Esto es, sin duda, un gran misterio. Y es difícil saber cuánto influye la negra historia de aprietes financieros a la Argentina por parte de los poderes financieros internacionales.Lorenzino tuvo reuniones donde se abordaron estos temas. Y no sólo eso. También hizo una oferta para llegar a acuerdos de partes con algunas de las empresas que llevan juicios contra la Argentina en el Ciadi, el organismo arbitral del Banco Mundial donde el país soporta demandas de empresas beneficiadas por las privatizaciones de los noventa y cuyas concesiones fueron terminadas por el Gobierno desde 2003. Hay que tomar nota: antes de invertir, aunque sean negocios segurísimos, las multinacionales mandan a sus abogados para garantizarse que los juicios se tramiten en un ámbito favorable para sus privilegios.
Esta pequeña gira de Lorenzino puede parecer de segundo orden para el público argentino ?más bombardeado por los medios con las encuestas o con las brigadas para cazar motochorros promovidas por el ministro bonaerense de Seguridad?, pero es mucho más vital para la marcha de las cosas públicas. La Argentina es un país con grandes recursos pero con una economía primarizada y extremadamente dependiente.
En estos diez años se profundizó el coeficiente de extranjerización de las principales empresas que operan en el país, al tiempo que los cien principales grupos empresarios tienen más peso en el PBI y sin embargo no aumentaron el nivel de inversión genuina en la economía.Además, en los últimos 20 meses vive un nivel preocupante de disminución de reservas junto a las restricciones a las importaciones y la adquisición de dólares. No sólo molesta a sectores de clase media. Además, muestra los límites del modelo, tal como lo denominan, sin adjetivos calificativos, los principales voceros del Gobierno.
Vale la pena recordar que, históricamente, las crisis económicas en la Argentina son del sector externo. La novedad de esta década fue que logró un nivel de ahorro tal que pudo mantener estabilidad y crecimiento junto a pagar la deuda externa. Lo que está en jaque es si eso está en peligro sólo por manejos de política económica o porque la estructura (primaria, dependiente, con poca inversión genuina en sectores industriales más dinámicos) llega a un nuevo ahogo que se muestra más vulnerable en el sector externo (léase reservas, capitales externos y cotización de divisas).La realidad es que los cambios se están dando.
Quedará por verse cómo se sale de los subsidios energéticos o del transporte o si el dólar se irá apreciando a un ritmo lento pero sostenido o habrá cambios más profundos a medida que las reservas del Central disminuyen sin que ingresen inversiones o capitales financieros externos. La gran paradoja es que en esta década tuvieron un protagonismo muy grande los representantes del movimiento obrero organizado, de las organizaciones sociales y de los movimientos juveniles y de derechos humanos. Un protagonismo que permitió soñar con una mejora sostenida no sólo de la distribución del ingreso ?donde se dieron pasos firmes? sino también de lograr una soberanía plena en materia financiera y energética. No se dio. Y no hay caminos sencillos para esas materias dentro del instrumental que alguien pueda defender como nacional y popular.
El Gobierno promete no tomar medidas de ajuste. Pero muchos se preguntan cómo quedarían las cuentas públicas en 2015, cuando llegue otro gobierno. Y también vale preguntarse cómo tomarán las distintas fuerzas políticas las eventuales presiones del FMI o los dolores de cabeza que traen los lobbies financieros y el juicio de los holdouts.Una consideración, quizá voluntarista. Así como los brasileños se unen cada vez que sienten agredidos sus intereses nacionales, los argentinos mantenemos una clara división cada vez que hay agresiones a los intereses del país. Desde ya que podría hacerse una interminable discusión sobre lo parcial y lo nacional, pero basta leer algunos diarios y escuchar a algunos dirigentes opositores para constatar el vacío que le hacen al Gobierno cuando el daño real o eventual trasciende la parcialidad.
Un caso claro fue la Fragata Libertad en Ghana. Así como la oposición especula con sacar ventaja de un eventual desgaste del Gobierno, más allá de que la agresión sea a la Nación, el Gobierno no tomó ninguna iniciativa política para involucrar a otros sectores políticos y sociales en esta agenda.El viaje de Lorenzino y un grupo de funcionarios es un enigma. Nadie supo antes de la partida a qué iban. No tuvo trascendencia. Las reuniones no contaron con académicos respetados o políticos de la oposición que pudieran dar crédito ante quienes hoy desconfían de las cifras del Indec o de quienes están en una vereda distinta al Gobierno.
Por último, una transformación de las estructuras de la dependencia y la injusticia no puede ser concebida como una revolución desde arriba. Un precepto de la democracia es la voluntad popular y nadie, con sensatez y estudios de opinión pública en la mano, puede decir que hoy al interior del peronismo o de otras expresiones políticas haya presiones para radicalizar planes nacionalistas o de mayores márgenes de soberanía. Una conciencia histórica, sin embargo, parece subyacer en el pueblo argentino. La dirigencia política y social lo sabe aunque esté viviendo tiempos electorales.
La agenda de CristinaHoy viaja a Nueva York la presidenta Cristina Kirchner. Como todos los años, participará de la asamblea general de las Naciones Unidas donde tiene agendado exponer el martes 25. Sin duda, el atentado a la sede de la AMIA y el memorándum de entendimiento con Irán estarán presentes en su exposición, aunque esto último es materia de conflicto entre el Gobierno y algunas de las entidades judías, especialmente la AMIA y la DAIA, que además del gobierno de Israel no acompañaron la iniciativa durante su tratamiento en el Congreso.Sí viajarán con Cristina un grupo de familiares de víctimas del atentado pero sin dirigentes de las entidades judías, según la Agencia Judía de Noticias.
El memorándum, que se encuentra estancado, debe conformar una Comisión de la Verdad encargada de nombrar dos juristas internacionales de Irán y Argentina al que se suma un jurista de un quinto país que debería ser aceptado por ambas naciones. Esa comisión sería la encargada de interrogar en Teherán a los acusados por la justicia argentina por su responsabilidad en el atentado contra la mutual judía de 1994.Sin duda, el tema que estará en la agenda de Cristina a la hora de su discurso será el conflicto desatado por el espionaje de la inteligencia de Estados Unidos sobre la propia presidenta de Brasil y sobre Petrobras.
El gobierno brasileño decidió estrechar lazos con Argentina para colaborar en ciberdefensa. Su ministro de Defensa, Celso Amorim, estuvo en Buenos Aires y se reunió con su par argentino, Agustín Rossi, y acordaron un proceso de cooperación en el área de la defensa cibernética. Ambos consideraron que ésa, la cibernética, es el área más importante en este siglo XXI, donde los conflictos son cada vez menos a través de armas convencionales mientras que las cibernéticas pueden ser armas de destrucción masiva.
Rossi y Amorín acordaron una visita de autoridades argentinas para conocer el Centro de Defensa Cibernética del Ejército Brasileño.Durante la reunión de ministros de defensa se analizó cuáles fueron las verdaderas razones del espionaje norteamericano. Desde que el domingo 1º de septiembre la Red Globo aseguró que el agente de la CIA Edward Snowden tenía datos que apuntaban a que Petrobras había sido objeto de espionaje por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y que la intrusión en archivos secretos de la empresa brasileña no es la seguridad o el combate al terrorismo, sino intereses económicos y estratégicos como pretendió la NSA.
Al respecto, O Globo (edición del 9 de septiembre) consultó a Armando Guedes Coelho, presidente de Petrobras entre 1988 y 1989, quien destacó que Petrobras es líder mundial en exploración en aguas profundas y que realiza más perforaciones que Shell, Exxon y BP juntas. El interés para la Casa Blanca sería conocer las reales reservas existentes en las costas de Brasil y de África, porque pueden alterar la actual geopolítica del petróleo, ya que los suministros pasarían a ser generados en áreas sin grandes conflictos políticos.
Por último, se descuenta que la Presidenta argentina estará atenta a lo que una semana después suceda en Washington cuando la Corte Suprema de Justicia, el 30 de septiembre próximo, decida cuáles son los expedientes que tomará y cuáles descartará. En ese sentido, la apelación argentina al fallo del juez Thomas Griessa será uno de esos asuntos, tal como se informa por separado en esta misma página.
Fuente: 
(*) Infonews