Viernes, 13 Septiembre, 2013 - 19:09

Un proyecto de presupuesto para la polémica

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Representará un desafío mayúsculo teniendo en cuenta algunas de sus variables clave, como inflación y crecimiento.
El proyecto de Presupuesto para el 2014 representará un desafío mayúsculo teniendo en cuenta algunas de sus variables clave, como inflación y crecimiento, mientras en el mercado ya celebran el hecho de que la administración de Cristina Fernández promete pagar intereses del cupón PBI.
El gobierno deberá realizar ingentes esfuerzos para lograr que los precios se reduzcan a esos niveles, porque la realidad devuelve una proyección que más que duplica ese índice.
Es que el año próximo la Casa Rosada prometió tener un índice de precios más realista y respetado a nivel internacional, porque el actual cayó en el descrédito y el país sigue corriendo el riesgo de ser sancionado por su estadísticas deficientes, como le pasó en su momento a Grecia meses antes de caer en una hecatombe.
Si el país tendrá estadísticas confiables, el gobierno deberá adoptar alguna política anti-inflacionaria más aguda e inteligente que los telefonazos a los formadores de precios.
Será un desafío de alto nivel para una administración obsesionada por el control de las estadísticas.

El propio secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, admitió en su momento que al haber subestimado la inflación se le hizo un favor "patriótico" a la Nación, porque el país se ahorró miles de millones de dólares en intereses de los bonos ajustados por coeficiente CER, equivalentes al costo de vida.
Desde la oposición ya cuestionan que el gobierno subestima la inflación para hacerse de recursos extra que luego podrá gastar en forma discrecional.
"Vinieron a presentarnos un cuento, no el presupuesto", disparó el diputado Miguel Giubergia (UCR?Jujuy), tras la exposición del ministro Hernán Lorenzino al presentar el Presupuesto 2014, y consideró que "este proyecto está empachado de subestimación".
"Vuelven a desinflar la recaudación para poder dilapidar más. Este no es el escenario para presentarlo, Lorenzino debería ir a una escuela de arte, porque acaban de dar a conocer un manual del dibujo", ironizó Giubergia.
No son los únicos cuestionamientos que mereció la "ley de leyes": el Presupuesto prevé que los ingresos suban el 27% y que el gasto avance 15,6%.
Para el 2013 se habían hecho estimaciones similares, y sin embargo las cuentas públicas acumulan déficit fiscal.
La disparada del gasto público profundizó el desequilibrio de las cuentas públicas: acumularon un déficit de $ 13.789 millones en el primer semestre del año, 30% más que en el mismo período del 2012.
No es el único tema que promete disparar polémica: el gobierno prevé usar más de 9.850 millones de dólares para afrontar vencimientos de deuda.
Las reservas rondan los 35.000 millones de dólares y, combinando la importación de energía y el escaso ingreso de capitales, se hará muy cuesta arriba para el Central lograr el colchón necesario para ayudar con el pago de deuda y las compras de combustibles.
¿Argentina ya devaluó?
Desde que en octubre de 2011 se decidió lanzar una ofensiva final sobre la fuga de capitales creando un esquema burocrático para la compra de dólares hasta que finalmente se debió oficializar la prohibición de atesorar divisas en la Argentina, la economía se resintió con una magnitud que deberán pagar los gobiernos que hereden a Cristina Fernández a partir del 2015.
Si desarmar el esquema de subsidios ideados para mantener bajas las tarifas y contenidos a los desempleados será una tarea titánica, salir de la trampa cambiaria asoma como una epopeya prácticamente imposible.

El mercado de divisas se convirtió en un rompecabezas incomprensible que termina empobreciendo y restándole oportunidades a los argentinos.
El problema no es que el dólar blue cotice a 9,30 pesos, sino que la mayoría de los costos de la economía se calculen teniendo en cuenta ese nivel y no los 5,75 que reflejan n rojo las carteleras de la city.
"Argentina ya devaluó, solo que a sus ciudadanos el gobierno se los va contando por capítulos, como una novela de suspenso", graficó un cambista que no se puede quejar, porque el cepo terminó siendo un negocio interesante para quienes navegan las aguas turbulentas de la especulación.
Más filoso aún, reflexionó: "Algún día, tal vez cuando este gobierno ya no esté, algún fiscal deberá investigar cuáles fueron los sectores que se quedaron con la diferencia entre el dólar oficial que paga el Banco Central por la liquidación de exportaciones, y el que circula luego por las cuevas".
El escenario refleja que otra vez -como durante todo el modelo kirchnerista- el sector financiero emerge como el más favorecido por la política económica.
Las subas de las acciones de los bancos se disparan a niveles de dos dígitos y mucho más luego de que el gobierno dejó de lado la idea de gravar con Ganancias las acciones que cotizan en bolsa.
Mientras tanto, la fuga de capitales sigue: "Es que los argentinos viajan mucho al exterior", reflexionó Roberto Feletti, titular de la Comisión de Presupuesto de Diputados y ex hombre del desaparecido Frepaso.
(*) Especial de NA
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Fuente: 
NA