Sábado, 30 Marzo, 2013 - 16:28

Por Nicolás Tereschuk (*)
Nueva arquitectura financiera internacional: ¿"Hágalo usted mismo"?

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Esa podría ser una conclusión luego de que los líderes de los BRICS evaluaran crear un nuevo banco de desarrollo.
Tanto abogar por una nueva arquitectura financiera internacional sin que se registraran avances ni señales concretas por parte de Europa y Estados Unidos de cara a tomar en serio el reclamo, los países "emergentes" parecen haber optado por la vía del "hágalo usted mismo".
Esa podría ser una primera conclusión luego de que los líderes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) dieron la orden a sus ministros de Finanzas para examinar la posibilidad de crear un nuevo banco de desarrollo con el objetivo de apuntalar la inversión pública en infraestructura y desarrollo sostenible.
De acuerdo a la declaración de la cumbre de Durban, realizada esta semana, la novedad también debería interesarle a países con la Argentina ya que la intención es movilizar recursos también en "otras economías emergentes y naciones en vías de desarrollo".
"Hemos acordado establecer el nuevo banco de desarrollo. La contribución de capital inicial a este banco debería ser substancial y suficiente para que funcione con eficacia en el financiamiento de infraestructura", señalaron los presidentes de los BRICS.
Habrá que recordar que de ese tipo de acciones se ocupa, por ejemplo, el Banco Mundial, aunque en las últimas tres décadas no fueron pocas las acusaciones de que esa institución se dedicó más que nada a abrirle negocios a las grandes empresas de los países centrales e imponer políticas de ajuste en el hemisferio Sur.
Y también es necesario advertir que la acción va en línea con los reclamos que la Argentina -junto con Brasil- viene haciendo en el G20 para revisar el rol de los organismos multilaterales de crédito, entre ellos el FMI y el Banco Mundial.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, aseguró durante la cumbre de presidentes que esas dos instituciones deben ser "más democráticas" para comenzar a reflejar el peso económico de los países en vías de desarrollo.
Algunos analistas evaluaron que la declaración sobre el nuevo banco de desarrollo fue demasiado tímida y que los BRICS podrían haber lanzado directamente un fondo de 50 mil millones de dólares a tal efecto.
Más allá de esto, el tablero financiero global en algo deberá moverse: por acción de los propios países emergentes o si -por ahora una posibilidad alejada-, las instituciones multilaterales de crédito establecidas encaran algún tipo de reforma profunda, que contemple los reclamos que provienen desde el Sur.
Estas no fueron las únicas novedades de estas semanas entre algunos de los países que ahora llevan el mayor peso del crecimiento mundial, ante la falta de dinamismo de Europa y Estados Unidos.
Así, China y Brasil firmaron el martes un acuerdo para utilizar en el comercio bilateral las respectivas monedas locales por un monto de hasta 30 mil millones de dólares.
El ministro de Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel, estimó que el acuerdo afectará a casi la mitad de los 75.000 millones de dólares de comercio anual entre su país y China.
Otras acciones para seguir de cerca entre los llamados países "emergentes" fueron los primeros pasos del presidente chino, Xi Jinping, en cuanto a política exterior: una visita a Rusia y otra a Africa.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, calificó de "histórico "el viaje de tres días que Xi realizó a ese país.
"Somos buenos amigos, las relaciones entre Rusia y China nunca fueron tan buenas", aseguró Xi, quien repitió así la estrategia de su predecesor, Hu Jintao, de elegir al país más extenso del mundo como primer destino internacional.
Los mandatarios firmaron una treintena de acuerdos bilaterales: uno de ellos apunta a la construcción de una planta de tratamiento de petróleo y una planta petroquímica en la provincia de Tianjin, al noreste de China.
Otro, implica que compañías chinas y rusas también acordaron invertir dos mil millones de dólares en el este de Siberia (al este de Rusia) para el desarrollo de proyectos vinculados a minas de carbón.
La crisis financiera internacional iniciada en 2007, de la que esta semana todavía se vieron coletazos, con Chipre como escenario, en algo parece haber comenzado a cambiar el panorama económico mundial.
Los países del hemisferio Sur ya no dan por sentado que su suerte está atada a "pegarse" al cuadrante Noroeste del mundo, a sus monedas, a sus estrategias, a las instituciones financieras donde las decisiones suelen correr por cuenta de las naciones más poderosas y ensayan nuevas estrategias de cara a sostener el crecimiento de sus economías.
Seguramente, se verán más movimientos en los próximos años para reflejar esa nueva realidad.

(*) Especial de NA
Fuente: 
NA