Domingo, 24 Marzo, 2013 - 13:01

Los detalles del ejercicio físico para la salud y la calidad de vida

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
Entre las cosas que son prácticamente indiscutibles en el mundo de hoy es lo beneficioso que resulta para cualquier organismo la práctica de ejercicios físicos, pero no es menos cierto que hacerlos mal o tratar de hacer lo que no debemos, invierte el resultado.
Control médico y de práctica son esenciales para llegar al
éxito buscado.
El ejercicio físico, para que resulte beneficioso, debe ser el
adecuado a cada caso.
En ese sentido, 60 ó 70 años es aún edad para gozar de los
mismos beneficios de la adaptación del cuerpo al ejercicio, que si se tuviese menos edad.
Los octagenarios pueden duplicar su fuerza si realizan pesas.
En personas con avanzada rigidez, pueden comenzar con
ejercicios de fuerza isométrica, desplegando tensión muscular, sin movimiento alguno, evitando la inflamación.
¿ESTIRADOS?
Los estiramientos devuelven la amplitud de movimiento,
flexibilizan el músculo, desparasitan a los tejidos y restablece
la función neuromuscular.
Son como protectores y amortiguadores.
SON AÑOS, NADA MÁS
La edad avanzada y el no haber realizado ejercicio alguno no es un impedimento para seguir desarrollando e incrementando la fuerza y la capacidad física en adultos en edad madura.
El mito de que a cierta edad no hay que moverse demasiado ni
realizar actividad física, ha quedado desterrado por el aporte de
investigadores del campo de la fisiología.
LOS MAYORES TAMBIÉN PUEDEN
En la edad adulta se comienza a perder fuerza progresivamente
en las manos, provocando que caigan los objetos, dando por tanto
un sentimiento de inseguridad y culpa. Si se abandona toda clase
de estímulo y movimiento en cualquier zona del cuerpo, el
resultado es se debilitará y perderá su función, constituyendo un
verdadero problema que termina por agravarse si no se toman
medidas adecuadas.
Las manos son muy frecuentemente utilizadas en casi todos los
gestos que se hacen en la vida cotidiana. Sin embargo, por
diversos motivos, como artritis, artrosis o debilidad muscular, se dejan de realizar ciertas habilidades, con el resultado que, ante la falta de ejercicio, el músculo termina por disminuir sus
funciones primordiales.
Se puede comenzar con una pelota de goma flexible, a la cual se presiona y se afloja, se hace rodar con la palma de las manos
sobre una mesa o tirarla sobre una pared y luego detenerla.
La edad avanzada y el no haber realizado ejercicio alguno, no
es un impedimento para seguir desarrollando e incrementando la
fuerza y la capacidad física en adultos en edad madura.
El comienzo de actividad física a los 40, 50, 60 e incluso 70
permite gozar de los mismos beneficios de la adaptación del cuerpo al ejercicio, que si se tuviese menos edad.
Las investigaciones demuestran que aún los octogenarios pueden
duplicar su fuerza si realizan un entrenamiento con pesas.
Aún si la persona nunca ha sido activa puede optar por el
bienestar aeróbico, la salud ósea, la agilidad.
Es increíble que esas cosas realmente puedan lograrse, pero con buena predisposición se hace.
Hay evidencias de que las personas con artritis reumatoidea ,
las más fuertes padecen menos dolor y que oponerse en forma
disminuye las posibilidades de tener cáncer.
El comienzo de cualquier clase de ejercicio físico produce
modificaciones positivas y beneficiosas en quien lo practique, sin importar la cantidad de años que se tenga.
Media hora de actividad física al día, dividida en dos tandas
de 15 minutos, no menos, es muy beneficiosa para la salud.
En un mundo donde las enfermedades como la obesidad, la
diabetes, el colesterol o la hipertensión alcanzan dimensiones
epidémicas, la actividad física debería ser prescripta del mismo
modo en que se prescribe el uso de un medicamento.
Nadie debería irse de la consulta con el médico de familia, sin que éste le pregunte que actividad física realiza y sin que le de una recomendación sobre cual debería realizar, con que intensidad, frecuencia y por cuanto tiempo.

Obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol elevado y
enfermedad vascular periférica son las afecciones que , en quienes las padecen , la actividad física es capaz de revertir en parte sus efectos negativos, cuando es se la adiciona al tratamiento médico.
Tener una complicación en la salud, ya no es una barrera para
no hacer gimnasia o algún tipo de deporte.
La actividad física se ha convertido en un gran aliado para el
ser humano, todo depende de la enfermedad que tenga la persona y
que no suponga un riesgo.
Por ejemplo, se pueden enumerar algunas enfermedades y las
actividades físicas que pueden realizar quienes las padezcan:
Diabetes: realizar actividad deportiva regular es muy
importante para el mantenimiento de unos niveles de glucemia
aceptable, ya que el ejercicio físico ayuda a consumir la glucosa
circulante en la sangre y con ello se puede controlar su subida.
Los ejercicios beneficiosos para la diabetes destacan la marcha a ritmo rápido, carrera ligera, bicicleta, patinaje, natación y ejercicios aeróbicos controlados.
Patologías cardíacas: Practicar ejercicios de intensidad
moderada a media. Una recomendación ideal es caminar, la bicicleta es también una buena practica , pero siempre debe ser controlada y si es posible bicicleta fija.
También es posible practicar pilates o yoga.
Sobrepeso: cualquier ejercicio es beneficioso, pues con él se
aumenta el metabolismo y el consumo calórico, es decir, se consume más energía en ello acompañado de una dieta adecuada. El ejercicio aeróbico de intensidad moderada es una buena práctica.. Se recomienda realizarla durante más de 30 minutos. La bicicleta,
natación, trotar, trekking, tenis, andar rápido.
Patologías de espalda: todo depende del diagnóstico que tenga
cada persona. Hay algunos que necesitan ejercicios específicos
para la espalda y otros de acuerdo a la lesión existe. La practica de pilates encaminada a trabajar la espalda es muy adecuada. El yoga es una buena practica.
Osteoporosis: es necesario realizar ejercicio físico para
estimular el metabolismo del calcio del hueso. La marcha y la
carrera suave y ejercicios de tonificación muscular con peso son
muy importantes.
Es recomendable consultar al médico acerca de los aportes
nutricionales convenientes en cada caso, sobre todo las mujeres a
partir de cierta edad cuando comienza a haber alteraciones
hormonales previas a la menopausia.

Fibromialgia, artrosis: conviene hacer ejercicios, ya que es
importante el trabajo de la musculatura. Una actividad Apropiada
es pilates.
La natación es buen ejercicio si tiene buena técnica y
ejercicios de estiramiento y potenciación. En el caso de la
artrosis lo importante es mejorar la zona afectada en cuanto a la
movilidad articular, pero todo depende del grado de esta
enfermedad.
La recomendación son ejercicios de intensidad suave y
sin impacto, por lo que son favorables los ejercicios en el agua,
el taichi y la marcha, pero siempre bajo la supervisión de un
traumatólogo.
Asma y problemas respiratorios: hay que tener en cuenta que no
todas las patologías respiratorias son iguales y que todo depende
del estado de la enfermedad en cada persona. En las asmáticas y
enfermedades obstructivas es importante tener en cuenta medidas de seguridad como; tener a mano sus aerosoles, una buena hidratación y evitar ambientes secos o que puedan resultar irritantes.
Pero es necesario estar bien informados -por el médico- sobre
qué clase de actividad física nos conviene.
Fuente: 
NA