Sábado, 23 Marzo, 2013 - 21:35

Por Luis Tarullo
Scioli, De La Sota, Lavagna, Duhalde y las procesiones a lo de Moyano

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¿Qué tienen en común por estos días los presidenciables Scioli y De la Sota, el ex ministro y posible candidato a legislador Lavagna y el ex presidente Duhalde?
¿Qué tienen en común por estos días los presidenciables Daniel Scioli y José Manuel De la Sota, el ex ministro y posible candidato a legislador Roberto Lavagna y el ex presidente Eduardo Duhalde?
Además de su militancia en el peronismo y su experiencia en la función pública, los cuatro se han encargado de rejerarquizar a Hugo Moyano como interlocutor sindical y eventual socio de sus respectivos espacios, en el marco de una construcción política que tiene al kirchnerismo-cristinismo como el rival a desplazar del poder.

Es que antes, durante y después de que representantes gubernamentales y un puñado de invitados, encabezados por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, asistían a la entronización del cardenal Jorge Bergoglio como el papa Francisco, aquellos referentes del Justicialismo pasaban por los dominios de Moyano con los mayores de los sigilos.

Primero fue el turno de De la Sota y Lavagna, quienes, junto con otros dirigentes anti K fueron agasajados con una cena por Moyano en su propia casa, donde evaluaron la realidad y empezaron a proyectar el futuro, primero con vistas a las próximas elecciones legislativas. Para 2015 falta mucho todavía, argumentan.
Unos días después, en la jornada posterior a la elección del nuevo Papa y en medio del desconcierto del Gobierno y los ecos de la movilización de la CGT de Moyano y la CTA de Pablo Micheli, se produjo otro encuentro que pretendió ser tan secreto como el anterior, aunque finalmente no sea así.
La conferencia de prensa de ambos líderes sindicales posterior a la marcha se anticipó un rato por una razón que Moyano tenía guardada bajo llave: una reunión con Scioli al caer la tarde.
El encuentro, al que el gobernador bonaerense asistió con Alberto Pérez, su jefe de Gabinete y referente del exclusivo círculo que acompaña y aconseja al mandatario provincial, se realizó en las oficinas del sindicato de Camioneros que Moyano tiene en la calle San José de esta capital, según explicaron a DyN fuentes con llegada a ambos sectores.
No hubo entrada, plato principal ni postre sino un refrigerio más frugal, pero la mesa estuvo repleta de temas candentes y pesares que Scioli y Moyano comparten, entre los que obviamente se destaca la inquina que el cristinismo tiene con ellos.
Es innecesario abundar en más comentarios para describir la trascendencia de este encuentro entre el mandatario de la principal provincia del país, con aspiraciones presidenciales, y el jefe de la CGT antigubernamental.
Atrás quedaron los chisporroteos generados cuando Moyano tildó al PJ de cáscara vacía y pegó el portazo en el partido. Pero parece que eso pasó hace un siglo y sin duda, si el Gobierno cristinista continúa dándoles rebencazos, se intensificarán los contactos y los cónclaves entre ambos y sus respectivos operadores.
Scioli y Pérez se retiraron tan silenciosamente como llegaron, sin que casi nadie, ni siquiera muchos íntimos de Moyano, supiera de esta conversación. El dato es que este y los otros encuentros se realizaron en territorio particular de Moyano (su casa y su sindicato), quien de esta manera se cuidó de no involucrar a la CGT.
Seguramente, algunos cuestionamientos de las últimas semanas acerca de que la central gremial pudiera quedar envuelta en sus planes políticos pudieron haber persuadido al dirigente camionero, además, por supuesto, de la conveniencia de no andar desplegando logística e inconfundible custodia a cargo de señores de rigurosos ambos y anteojos oscuros en lugares como la sede de la CGT, que a diario es una romería.
Y apenas unos días después, cuando aún casi no se habían borrado las pisadas de Scioli, las puertas se abrieron nuevamente para recibir al ex presidente Duhalde y a uno de sus más fieles espadachines desde hace largos años, el ex intendente de San Martín, ex ministro y actual diputado nacional Carlos Brown. Ambos fueron los padres de la organización que cobija las acciones de Duhalde, el Movimiento Productivo Argentino (MPA).
La charla también giró en torno a la necesidad del peronismo disidente de seguir sumando adeptos e ir dando forma a un armado para echar a los K/C del poder.
De esta manera, su condición de anfitrión y la aceptación de su convite de parte de quienes tienen historia, aspiraciones y posibilidades para liderar un cambio desde las entrañas mismas del peronismo, refuerzan a Moyano y lo colocan en la grilla de referentes influyentes e inevitables del Justicialismo.
En ese marco, también es un dato determinante que a nadie le conviene tener a Moyano de la vereda de enfrente, sino todo lo contrario.
Pero no todo fue "rosca" política, ya que, después de las reuniones de su jefe, el gremialismo moyanista se reencontró en el cumpleaños del dirigente de los trabajadores ceramistas Domingo Moreyra, donde en derredor de un asado hubo chanzas acordes a los días que se están viviendo.
Según los voceros, el dirigente de los trabajadores rurales Gerónimo Venegas le llevó de regalo a su colega un equipo de mate y comenzó a desenvolverlo describiendo cada uno de los elementos que lo componía, parodiando a la Presidenta cuando le obsequió lo mismo al Papa.
Hablando de Papa, en el moyanismo son cautos cuando se les pregunta si intentarán tener una audiencia especial con Francisco, pero igual deslizan que "seguramente los muchachos estarán pensando en algo".
Por lo pronto, los dirigentes de la CGT anti K siguieron el consejo de Francisco y no viajaron a Europa, pero repartieron alimentos en sectores pobres, entre ellos dos villas por las que tiene especial afecto el cardenal Bergoglio.
Del otro lado, al Vaticano sólo fue un privilegiado trío de sindicalistas oficialistas (Antonio Caló, Omar Viviani y Omar Suárez), aunque las esperanzas del gremialismo progubernamental estaban puestas en otro candidato, el obispo Leonardo Sandri.
Igualmente, en los campamentos de esa dirigencia confían en que no les será muy difícil adecuarse, habida cuenta de que, a diferencia del Gobierno, no tendrán que dar muchas volteretas para congraciarse con Jorge Bergoglio.
De todas maneras, pasado el primer impacto, y a medida que vaya menguando el furor por esta situación que ha dado a luz al sin dudas ahora argentino más importante de la historia nacional, volverán a cobrar protagonismo otro tipo de procesiones, como las que hubo a los aposentos de Moyano.
Fuente: 
Agencia DyN