Sábado, 23 Marzo, 2013 - 10:01

Almorzarán juntos
Francisco y Benedicto XVI ya están reunidos en Castel Gandolfo en un encuentro histórico

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Primer encuentro entre un Papa y ex-Papa en 720 años. Ratzinger le entregaría hoy el informe clave de los problemas de la Santa Sede.
Por primera vez en la
historia milenaria del catolicismo, el papa reinante Francisco y
el papa emérito Benedicto XVI , mantenían este sábado un
encuentro sin precedentes en la residencia veraniega de
Castelgandolfo, al sur de Roma, una inédita ocasión para examinar
los desafíos que la Iglesia del tercer milenio.
Diez días después de su elección, el papa argentino Francisco
se desplazó en helicóptero a la tranquila localidad a las afueras
de Roma, en medio de colinas y lagos, para visitar a su
predecesor, el primer papa que renuncia en siete siglos.
Francisco fue recibido poco después de mediodía personalmente
en el helipuerto de Castelgandolfo por Benedicto XVI, quien se
retiró en ese lugar a meditar y rezar desde el pasado 28 de
febrero, cuando hizo efectiva su renuncia.
Numerosas personas congregadas en la pequeña plaza central de
Castelgandolfo aplaudieron cuando el helicóptero con el nuevo
Papa sobrevoló la localidad y ritmaban a gritos los nombres
de "Francisco" y "Benedicto".
Pese a la curiosidad que suscita la reunión, los dos
pontífices, con sus sotanas blancas, ya que Joseph Ratzinger
puede seguir vistiendo el traje papal y mantiene el tratamiento
de Su Santidad, conversarán privadamente, protegidos de ojos
indiscretos.
La televisión oficial del Vaticano, que sigue todos los
eventos del Papa, no ha divulgado imágenes,
confirmando el deseo
de discreción de los dos pontífices.
El Vaticano no ha fijado el horario de regreso, señal de que
se han dado todo el tiempo que consideren necesario para
conversar.
Los dos tenían previsto inicialmente una reunión en la
biblioteca del palacio veraniego y posteriormente un almuerzo.
"Se trata del primer empalme de la historia entre dos
pontificados", subrayó este sábado el diario italiano La Stampa.
Entre los asuntos que los dos pontífices examinarán figuran el
deseo de una "nueva evangelización", que revitalice a una Iglesia
sacudida por
los escándalos internos que han minado su
credibilidad.
Son muchos los argumentos que los dos papas que han liderado
una Iglesia con 1.200 millones de creyentes tienen por abordar.
Las persecuciones contra los cristianos, la reforma de la
Curia, las intrigas internas, los escándalos por tráfico de
influencia y hasta de sexo y las oscuras finanzas del banco del
Vaticano, acusado de blanquear dinero, están sobre el tapete.
La fuga de documentos confidenciales del Papa, el llamado
escándalo "Vatileaks", que según algunos vaticanistas aceleró la
renuncia de Benedicto XVI y pesó en los debates de los cardenales
antes de la elección del nuevo pontífice, podría ser abordado
durante el encuentro.
El Papa emérito hizo llegar ya a su sucesor el informe
ultrasecreto que ordenó elaborar a tres ancianos e intachables
cardenales sobre el caso, según informó el portavoz del Vaticano,
padre Federico Lombardi.
El papa argentino advirtió que por el momento todos los
encargados de las congregaciones o "ministerios" internos
permanecerán en sus cargos y que se ha tomado un tiempo
de "reflexión" antes de nombrar a sus nuevos colaboradores en el
criticado gobierno central de la Iglesia.
Otro tema claves es el
problema de los abusos sexuales dentro
de la Iglesia. Los esfuerzos por sacar los casos a la luz,
los
encuentros con las víctimas, las peticiones de perdón y la orden
de denunciarlos ante la justicia ordinaria fue la línea de
conducta de Benedicto XVI que seguramente será respetada por el
nuevo Papa.
Según varios vaticanistas, el Papa argentino, que en varias
ocasiones ha citado a su "venerable predecesor", seguirá "la hoja
de ruta" trazada por Benedicto XVI de recuperar la autoridad
perdida y terminar la limpieza interna.
Si bien son dos hombres con temperamentos muy distintos -uno
es tímido,
el otro extrovertido; uno alemán, el otro argentino;
uno formal y el otro informal-, los dos son inflexibles en
materia de doctrina, en particular sobre asuntos como el
matrimonio homosexual, el aborto y la eutanasia.
"Este pontificado está enraizado con el de Benedicto XVI, que
fue la fuerza intelectual de la Iglesia en los últimos 25 años.
Su herencia queda en el nuevo papado", sostuvo Samuel Gregg, del
instituto de investigaciones americano Aston.
La popularidad adquirida en una semana por el Papa argentino,
gracias a sus gestos espontáneos y a su sencillez, han hecho
olvidar a su predecesor, con el que deberá de todos modos
convivir en unos dos meses cuando se traslade a un monasterio
situado en los jardines del Vaticano.
Fuente: 
NA