Viernes, 8 Marzo, 2013 - 11:29

Desde el Hogar de Nazareth: ayúdennos

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El Hogar de
Nazareth, de avenida Belgrano al 1600, no escapa a las crisis de las obras sociales.

Este Hogar, con modalidad de "residencia", y de atención a ancianos de manera ambulatoria para darles su almuerzo, es el único con esta característica. Ellos continúan con el legado de quien fuera su fundadora para atender hasta a los más humildes.
Por el criterio que se utilizó para el crecimiento de la institución, que estuviera bajo la tutela de Desarrollo Social, alcanzó a mejorar sus instalaciones, siendo el Pami y el Inseep quien los aceptara como prestadores.

Treinta y cinco ancianos se albergan allí.
Ellos son los únicos en dar lugar a quienes tienen la Obra Social del Profe, la más modesta, por ser de trabajadores o que poseen pensiones graciables.


Son una empresa, pero una empresa dedicada a cuidar y mantener a personas ancianas, que demandan todos los cuidados especiales, que tienen un alto costo económico , donde es necesario un equipo de personal que los asista.


Las Obras sociales, no consideran que su atraso en los pagos a estas instituciones son casi "un abandono de persona". El INSSEP adeuda desde 2012, a igual que el Profe.
No es un tema de solamente competencia económica, sino financiera, resultado de criterios en las administraciones. Los treinta abuelos no pueden esperar, porque la vida no les da tregua. El personal y los directivos del Hogar de Nazareth batallan viendo a quienes no pueden abandonar, aunque sean viejos. Quedaría un recurso, que desde el desde el Ejecutivo ordenaran cumplir con los pagos y solidariamente y en defensa de esta "empresa especial", el Ministerio acelere la aprobación de ese Subsidio, ya que no cuentan con ayuda institucional.


No es una condición de privilegio, sería una medida para ampararlos a todos, como a los trabajadores, que viven de su salario y que hacen una entrega con la fuerza que da el corazón.


Ante las crisis económicas o el desfinanciamiento cuando golpea a todos, deben buscarse alternativas. Junto a las mucamas y a los enfermeros, Tito, el rengo, balbuceó, "luchen pero no nos abandonen".
(*) [email protected]