Domingo, 3 Marzo, 2013 - 09:13

Cuidados caseros para mejorar la piel

En verano, la piel necesita cuidados luego de la exposición solar, para poder mantenerla sana y prolongar el bronceado, existen recetas caseras y efectivas para lograrlo.

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Es imprescindible cuidar la piel durante la exposición, y para la utilización de estas lociones o cremas naturales es importante saber que no se es alérgico a alguno de sus ingredientes y, como siempre, consultar al médico especialista para evitar irritaciones.
El mágico aloe vera: pelar y separar la pulpa de tres o cuatro hojas de aloe vera, se colocan en la licuadora o procesadora hasta obtener una crema. Se guarda en la heladera hasta que sea
utilizado.
Un clásico, el tomate: se le quita la piel a varios tomates maduros, se los pisa hasta obtener un puré y luego se aplica sobre la piel. Las abuelas decían que esta crema de tomate era ideal para las pieles enrojecidas por el sol.
Otro clásico, el pepino: el pepino es conocido por su acción refrescante, por lo tanto se puede utilizar tanto en rodajas como haciendo una crema en la procesadora.
Mascarilla: es sabido que la papa contiene almidón; por lo
tanto, colabora para aliviar irritaciones y suavizar la piel.
Una mascarilla realizada con papa cruda rallada es muy buena como post solar.
Para prolongar el bronceado: se mezclan en un recipiente una cucharada de aceite de jojoba, una cucharada de aceite de oliva, media zanahoria rallada y una cucharadita de jugo de limón. Una vez bien integrados los ingredientes, se agita bien y se esparce en el cuerpo luego de la exposición solar.
No está de más aclarar que estas recetas y las que se detallan
a continuación, pueden ser utilizadas para tratar quemaduras muy leves, en caso contrario se debe acudir inmediatamente al médico.
Cuando la piel quedó enrojecida: se pueden colocar compresas de agua bien fría.
Para rehidratar la piel, llenar la bañera con agua fresca y agregar una taza de avena, sumergirse en ella unos quince minutos.
Antes de utilizar los post solares hay que tener en cuenta
algunos detalles:
-Limpiar la piel, quitando el bronceador, el cloro de la pileta o la sal del mar. Para ello es necesario darse una ducha suave, de preferencia con agua tibia ya que esto dilatará los poros y así la piel estará mejor dispuesta para absorber el producto.
Luego aplicar la loción, el gel o la emulsión, si es posible con aloe vera.
En la piel de la cara es ideal una mascarilla, dejándola actuar durante diez minutos, luego enjuagar con agua fría.
Es muy recomendable, mientras se toma sol, mantenerse bien alimentado e hidratado durante las exposiciones solares, se evita de esta manera el resecamiento. Es fundamental también el uso de la protección solar con el factor adecuado para cada tipo de piel, y tener en cuenta la franja horaria peligrosa.
La piel necesita "refrescarse" después de un intenso verano
Los dermatólogos lo han repetido cientos de veces: la
exposición al sol siempre debe hacerse con moderación, en los
horarios aconsejados y utilizando un protector solar adecuado.
Mal uso de protectores.
En ocasiones, por el mal uso de los protectores solares suceden quemaduras que provocan ardor, enrojecimiento y a veces, incluso, ampollas.
Alimentos que pueden ser muy útiles.
La alimentación ayuda para tener un bronceado duradero.
Zanahorias, perejil, tomate, calabaza, brócoli, acelga y espinaca entre otros, son fuentes de betacaroteno, que se transforma en vitamina A, y colabora en el aumento de la producción de melanina, acentuando el bronceado.
Proteger las células.
La lechuga, la espinaca y la acelga poseen luteína, sustancia
que colabora en proteger las células que fueron afectadas por los rayos UV, favoreciendo de manera natural la regeneración de las mismas.
Buen antioxidante.
Los cítricos, el kiwi, el coliflor y los pimientos contienen vitamina C, el gran antioxidante, que además hará que la piel se mantenga joven por más tiempo. El omega 3, en frutos secos y en el germen de trigo, previene la deshidratación de la piel.
Minutos antes de la exposición al sol, debe colocarse el protector solar y debe renovarse cada dos horas aproximadamente, luego de estar en contacto con el agua o de sudoración excesiva.
Perder suavidad.
Al exponerse al sol, la piel pierde nutrientes y se deshidrata. Esto produce que se reseque y pierda suavidad, por eso son importantes los cuidados post solares.
Humectar la piel.
Luego de la exposición solar el cuerpo queda caliente, se recomienda utilizar los post solares fríos, incluso se pueden guardar en la heladera. Así, bajan la temperatura de la piel, nutren y humectan.
Para desinflamar.
Después de tomar sol es indispensable usar geles, cremas,
lociones o emulsiones post solares para desinflamar, nutrir,
reparar, humectar e hidratar la piel.
Para recuperar los nutrientes que se pierden.
Existen muchos productos post solares que le devuelven a la
piel los nutrientes perdidos.
Los componentes más importantes son
los empleados como descongestivos, los regeneradores y los antioxidantes.
Los descongestivos son: aloe vera: humectante, refrescante, regenerador celular, cicatrizante, antiinflamatorio y previene la descamación, prolongando el bronceado. Caléndula: descongestivo e hidratante.
Los regeneradores: vitamina A que estimula la regeneración celular, la vitamina C que es renovador celular, la manteca de cacao que es humectante, reparadora y regeneradora. Los antioxidantes: vitamina E, nutritiva, humectante, hidratante, antiinflamatorio, cicatrizante, ayuda a mantener el bronceado y evita la descamación excesiva, la vitamina C.
Fuente: 
NA