Sábado, 2 Marzo, 2013 - 11:55

Elecciones presidenciales en Kenia hacen temer ola de violencia

Kenia se prepara para elecciones presidenciales que se disputarán el lunes el primer ministro Raila Odinga y Uhuru Kenyatta, inculpado de crímenes contra la humanidad por la justicia internacional por su presunto papel en las matanzas registradas tras los anteriores comicios, mientras numerosos habitantes temen un nuevo ciclo de violencia.

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Sin embargo, estas nuevas elecciones crean tantos temores como
esperanzas.
Los candidatos realizaban este sábado sus últimos mitines,
antes de la clausura oficial de la campaña.
Alrededor del mediodía, miles de partidarios de Odinga,
vestidos de naranja y blanco, ocupaban el estadio donde su ídolo
debía pronunciar un discurso.
El viernes, en un mensaje difundido por radio y televisión, el
presidente Kibaki, de 81 años, que no se presenta a la reelección,
pidió solemnemente a los electores que voten pacíficamente y que
los candidatos acepten su eventual derrota.
Este país de más de 41 millones de habitantes donde subsisten
fuertes desigualdades tiene un fuerte crecimiento (4,5% el año
pasado), acaba de encontrar petróleo y la nueva Constitución,
adoptada en 2010, permite esperar más igualdad y menos corrupción.
Kenia, un aliado tradicional de Occidente, es la locomotora
económica de la región y un relativo polo de estabilidad en una
África oriental que durante mucho tiempo estuvo afectada por
guerras civiles, pero asombró al mundo hace cinco años cuando las
anteriores elecciones terminaron en un baño de sangre.
La cuestionada victoria del presidente saliente Mwai Kibaki
contra su rival Raila Odinga, el 27 de diciembre de 2007, hizo que
los partidarios de este último salieran a las calles.
El conflicto político despertó los rencores étnicos sobre la
propiedad de la tierra que existían desde la independencia, en
1963. Los conflictos entre las comunidades y la represión policial
dejaron unos mil muertos y más de 600.000 desplazados.
El gobierno de coalición impuesto entonces por la comunidad
internacional resistió, garantizando una paz relativa -más de 500
muertos en enfrentamientos localizados el año pasado- y
desencadenando ciertas reformas urgentes en la justicia, la
policía y el presupuesto. "Estoy impresionado por la cantidad de
reformas realizadas", reconoció un experto occidental de alto
rango que solicitó el anonimato.
Codo a codo
Cuando faltan pocos días para las elecciones, las encuestas
muestran a dos candidatos codo a codo que se disputarán a los 14,3
millones de electores.
El primer ministro saliente, Odinga, de 68 años, se presenta
por la tercera y sin duda última vez, contra su principal
competidor Uhuru ("libertad" en swahili) Kenyatta, de 51 años,
hijo del "padre" de la independencia del país, que cuenta con una
gigantesca fortuna familiar.
Kenyatta parece en los hechos el sucesor de Kibaki, quien no se
vuelve a presentar.
Como el presidente saliente, al que sostuvo
hace cinco años, pertenece a la comunidad kikuyu, la más
importante del país, cuya élite ocupa las altas funciones
económicas y políticas.
Raila Odinga pertenece a la comunidad luo, tradicionalmente
excluida del poder, y tiene su electorado en las regiones más
desfavorecidas del oeste, de la costa del Océano Índico y en el
árido noreste.
Las tradicionales rivalidades económicas y comunitarias son
incrementadas por la inculpación de Kenyatta y de su compañero de
lista, William Ruto, por la Corte Penal Internacional (CPI), que
los acusa de ser los principales instigadores de la violencia de
2007-2008.
Sus procesos en La Haya deben comenzar a mediados de abril, al
mismo tiempo que una eventual segunda vuelta de la elección
presidencial keniana, si ningún candidato obtiene la mayoría
absoluta el lunes.
Según Richard Dowden, director de la Sociedad Real Africana
Británica, "los inculpados piensan que no tienen nada que perder y
que lo que más les conviene es hacerse elegir por cualquier
estratagema", con la idea de desafiar a la CPI cuando estén en el
poder. "Unos comicios en los cuales un candidato no tiene nada que
perder puede desembocar en una guerra civil", agregó.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó
el viernes que estaba preparando ayuda humanitaria en Kenia, por
temor a nuevos episodios de violencia durante las elecciones del 4
de marzo.
"La OIM trabaja en estrecha colaboración con el gobierno para
elaborar (...) planes de urgencia en previsión de las elecciones",
explicó esta agencia humanitaria en un comunicado.
El jueves, mientras se llevaba a cabo un nuevo concierto a
favor de la paz en Nairobi, un sondeo publicado ese mismo día por
el Instituto Ipsos-Synovate mostraba que los dirigentes económicos
del país tenían más confianza (59,2%) que en septiembre pasado
(53,8%).
Sin embargo, en las regiones del Valle del Rift, las más
afectadas por la violencia postelectorales y donde la rivalidad
por las tierras es más fuerte, algunos ya partieron, mientras
circulan rumores sobre compras masivas de machetes por parte de
las comunidades rivales.
Los kenianos votarán seis veces el lunes: también renovarán la
Asamblea Nacional, incluyendo a una cuota de mujeres, y elegirán
por la primera vez un Senado, 47 gobernadores dotados de amplios
poderes y a los miembros de las asambleas locales.
Fuente: 
NA