Miércoles, 27 Febrero, 2013 - 20:36

Conflicto de poderes

Fernández de Kirchner hablará ante un Congreso claramente
dividido.

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Cristina Fernández afrontará el viernes su discurso ante el Poder Legislativo, que fue escenario de numerosas críticas por el acuerdo con Irán, en medio de un conflicto con el otro poder, el Judicial.



La Presidenta envió al Congreso el memorandum con Teherán, bajó la necesidad -dijo- de conseguir "consenso" en un tema tan delicado como el ataque a la AMIA, que la "excede". No logró el consenso, porque el apoyo a esa iniciativa surgió del voto del kirchnerismo y de los aliados; pero nadie de la oposición.



Mas aún, las principales entidades de la comunidad judía como la AMIA y la DAIA; el gobierno de Israel; e incluso algunas agrupaciones de familiares de víctimas del atentado -otras lo aprobaron- rechazaron, con mayor o menor énfasis, el proyecto.



Fernández de Kirchner hablará ante un Congreso claramente dividido, reflejo del ánimo social. De aquél 54 por ciento obtenido en las elecciones del 2011 a la actualidad, podría haber algunos puntos de diferencia; algunos dirán a favor y otros en contra. Pero como nunca esas dos mitades describen el enfrentamiento en las calles entre los que están a favor y en contra de su gestión. Casi no hay lugar a medias tintas.



A nivel de la división de poderes, podría decirse que el mapa muestra lo mismo. Un poder, el Ejecutivo, enfrentado con otro poder, el Judicial. Y el tercero en discordia, el Legislativo, dividido casi en números iguales.



Nadie desde la Casa Rosada podrá negar esa disputa con el Poder Judicial. Está claro que la Justicia al igual que la Política, son los nombres de dos corporaciones en la Argentina. Pero no menos claro aún es que el enfrentamiento entre ambas, pone al alcance de la mano una crisis, un conflicto.


No hace falta ser muy inteligente para comprender que el gobierno de Cristina Fernández no está contento con algunos fallos judiciales, que no se limitan, ni mucho menos, a la ley de Medios.



La representante del gobierno en el Ministerio Público, la procuradora Alejandra Gils Carbó, habló de lobbies oscuros que mueven los hilos de la Magistratura" y reclamó una "Justicia legítima". Lo mismo pueden reclamar quienes consideran que habría jueces que con sus fallos son claramente funcionales a los intereses de Balcarce 50.



Pero difícilmente se resuelva no asistiendo, por ejemplo, a un acto por los 150 años de la Corte Suprema, el máximo tribunal, ni amenazando a los magistrados con exigirles que den a conocer su afinidad ideológica, como dijo el diputado Carlos Kunkel.


Después del golpe que recibió Cristina Fernández días atrás en la Plaza de Mayo, en boca de los familiares de las víctimas de la tragedia de Once, la Presidenta vuelve a aplicar la misma fórmula: lejos de atemperar los ánimos, retruca.



Lo hace con los familiares cuando el ex subsecretario Juan Pablo Schiavi sale a deslindar las responsabilidades del gobierno en la tragedia; lo hace con la Corte cuando no asiste a una celebración.



Si el viernes la Jefa de Estado vuelve a omitir el flagelo de la inflación y la caída del poder adquisitivo, admitida con un acuerdo -homologado por el gobierno- de aumento del 30 por ciento del salario de los trabajadores de un sindicato oficialista como Luz y Fuerza, la división se ahondará.

Para Agencia DyN.