Martes, 12 Febrero, 2013 - 16:12

Tras la renuncia, obispos destacan "valentía" del Papa y modo de conducir la Iglesia

Los prelados nacionales aseguraron que la decisión de Ratzinger "brota de su sabiduría".

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Los obispos argentinos destacaron hoy "la valentía" de Benedicto XVI para reconocer las "debilidades humanas" y renunciar a su pontificado por "falta de fuerzas", y valoraron el modo en que durante ocho años condujo a la Iglesia Católica.

Los prelados nacionales expresaron en sendas reflexiones sus sensaciones sobre la dimisión del Papa a partir del 28 de febrero, una noticia que ayer sorprendió al mundo y abrió un sinnúmero de especulaciones sobre su posible sucesor.

Monseñor José María Arancedo, de Santa Fe y presidente del Episcopado, aseguró que el testimonio que Joseph Ratzinger "ha dado de su vida e incluso en su misma renuncia hablan de una gran seriedad, de responsabilidad", y exhortó a prepararse para "recibir a quien será el próximo sucesor de Pedro, el próximo Papa".

En tanto, monseñor Andrés Stanovnik, de Corrientes, consideró "digno de destacarse, la claridad, profundidad y sentido pastoral de la enseñanza de Benedicto XVI, y su extraordinario sentido de humanidad que se hacía explícito en el amor sincero y universal que transmitía por todos los hombres, sin ninguna distinción".

Su par de San Juan, monseñor Alfonso Delgado, dijo que la renuncia fue "un acto de enorme grandeza y de profunda humildad por parte del Papa. Expresa un gran amor a la Iglesia y una plena confianza en la providencia de Dios".

Monseñor José Luis Mollaghan, de Rosario, sostuvo que la "luz de su pontificado llegaba a todos nosotros como una estrella brillante, con su cercanía de padre y su magisterio luminoso" y expresó confianza en que la decisión de Ratzinger "brota de su sabiduría y de su corazón humilde y valiente".

Mientras que monseñor Carlos Ñáñez, de Córdoba, pidió "pondera bien este gesto" del Papa, porque demuestra que "nadie es eterno" y que "debemos aceptar nuestros límites y hacer un paso al costado", el arzobispado de Mendoza dijo que "recibimos su decisión con respeto y espíritu de fe" y destacó "su humildad evangélica y su grandeza de alma".

Monseñor Santiago Olivera, de Cruz del Eje, expresó su "dolor por su renuncia, un hombre de Dios a quien admiro por su firmeza en la fe, un profundo amor a la Verdad y su entrega total a la Iglesia" y monseñor Antonio Marino, de Mar del Plata, estimó que "de una vida enteramente dedicada a Jesucristo y a su Iglesia, como fue la suya, no podemos esperar sino motivaciones santas".

Monseñor Francisco Polti, de Santiago del Estero, aseguró que "con la misma humildad y sencillez con que enfrentó los momentos difíciles de su pontificado, ha decidido ante Dios que su misión como Papa está cumplida, que Dios necesita de otro instrumento para llevar adelante a su Iglesia. Con este gesto, muestra una vez más que el Papa es el siervo de los siervos de Dios, y que su único afán, lejos de todo protagonismo personal, es que la Iglesia y la humanidad sean bien servidas".

Por su parte, monseñor Miguel Angel D`Annibale, de Río Gallegos, dijo que el hecho de que "el Papa reconozca su debilidad, tanto espiritual como física, que le impide estar a la altura de la nueva evangelización, propuesta por él mismo para toda la Iglesia, nos hace mucho bien. El seguirá prestando su ayuda a la Iglesia por medio de la oración silenciosa y fecunda. Y así deja la 'puerta abierta', para que otro pueda tomar su lugar y continuar con alegría, entusiasmo y cercanía la obra de la evangelización".
Fuente: 
Agencia DyN