Lunes, 11 Febrero, 2013 - 17:32

Por Susana Grassi
El nuevo discurso presidencial: un cambio de estrategia por la baja en la imagen

Pasó de un estilo "frontal" a otro "moderado".

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En sus últimas apariciones públicas, la presidenta Cristina Fernández pareció estrenar una nueva estrategia comunicacional que la muestra con un discurso componedor muy alejado de las frases crispadas y hasta agresivas que marcaron su estilo.
Todo parece indicar que este paso del estilo "frontal" al "moderado" tiene origen en las encuestas que mostraron una baja de la imagen de la mandataria cada vez que hace por televisión comentarios cercanos al popular "escrache".
En forma paralela, el twitter pasó a ser el sistema elegido por Cristina Fernández para comunicar sus opiniones más polémicas. Una manera de decir en forma directa y sin intermediarios lo que necesita transmitir sin exponerse ante las cámaras.
No obstante, lo que la mandataria no midió es que tras cada intervención suya vía twitter recibe, en segundos, una catarata de adhesiones pero también de durísimos cuestionamientos, por parte de particulares.
Así ocurrió en sus exposiciones como el rechazo a las críticas de la comunidad judía por el acuerdo con Irán para el esclarecimiento del atentado a la AMIA; el cuestionamiento a la Justicia ya sea por una foto del represor Jorge Magnacco en un shopping o porque el gobernador cordobés José Manuel de la Sota a instalar antenas del TV digital. Desde que llegó al poder en el 2007, la jefa del Estado usó cada uno de sus mensajes para responder críticas, retar adversarios ya sea nacionales o extranjeros y para quejarse de cuestiones o actitudes que le disgustan.
Sin embargo, en sus últimos discursos no pasó desapercibido, incluso para los más cercanos, que evitó utilizar este recurso y, por lo contrario, formuló una exhortación a la calma general y al respeto mutuo.
En efecto, para sorpresa de sus propios colaboradores, la presidenta no respondió los agravios del cómico y político, Miguel Del Sel, así como tampoco fustigó a quines insultaron al vicepresidente Amado Boudou y al viceministro de Economía, Axel Kicillof.
Habló de "la necesidad que tenemos todos los argentinos de abrir nuestras cabezas" y ser "dignos, humanos, respetuosos para todos los argentinos, aún para los que no piensen igual".
Como toda medida del gobierno, si esta actitud es una nueva estrategia comunicacional fundamentada en los puntos que perdió la imagen de Cristina Fernández, ningún funcionario lo va a admitir.
De todas maneras, la realidad demuestra que la presidenta usó un estilo diferente en sus dos últimos discursos y sólo resta saber si habrá una continuidad o se trató de una simple casualidad.Quizás haya que esperar la próxima encuesta de imagen.