Domingo, 9 Diciembre, 2012 - 12:11

Justicia y poder

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El máximo tribunal, la Corte, es un tribunal político.

El día que finaliza la cautelar, que ahora es lo mismo que decir el día que haya fallo definitivo¿Comienza a correr el año de período de desinversión voluntaria que prevé la Ley de Medios, o caduca?
Si se hace esta pregunta a un abogado, antes de contestar pedirá que primero se le informe quién es su cliente.
Porque, como ambas respuestas son posibles y válidas, su contestación será en beneficio de aquél para quien trabaje. Los jueces no tienen un cliente como los abogados: trabajan para la Nación, algo aun más abarcativo que el pueblo, porque incluye a las generaciones futuras que no votan. Preguntas similares a ésta de la Ley de Medios, que tienen respuestas opuestas igualmente plausibles, no sólo llegan regularmente a la Corte Suprema sino que son casi su exclusividad, por eso el máximo tribunal es un tribunal político.
Si cuando el general Uriburu comenzó con los golpes de Estado la Corte Suprema de entonces ???en su famosa acordada del 10 de septiembre de 1930??? hubiera rechazado un gobierno de facto en lugar de aceptarlo, generando jurisprudencia para medio siglo de gobiernos no democráticos, quizás los jueces habrían terminado presos, pero la Argentina habría tenido una historia diferente. No sucedió. Casi nunca sucede que un tribunal se rebele ante quien pueda cambiarlo.
Otro ejemplo muy mencionado es el del conflicto que el presidente norteamericano Roosevelt tuvo con la Corte Suprema de su país durante la salida de la Gran Depresión, también en los años 30. La Corte tenía una mayoría conservadora conformada por los llamados "cuatro jinetes", que votaban siempre en contra del Ejecutivo. Roosevelt logró aprobar una ley que jubiló a esos jueces por tener más de 70 años y nombró otros nuevos. Se justificó diciendo que "el balance del poder entre las tres grandes ramas del gobierno federal ha sido desbalanceado por las cortes en directa contradicción de los altos propósitos de la Constitución. Mi objetivo es restaurar ese balance".
Casualmente, el conflicto de Roosevelt con la Corte de su país era por medidas intervencionistas del Estado en momentos en que la economía venía de pasar un gran estrés. No es casual que el peronismo en sus orígenes se asumiera como Partido Justicialista, enfatizando la justicia social como diferente de la justicia a secas, asociada a la justicia burguesa. Basta leer los diarios que defienden al Gobierno en los últimos días para percibir cómo aquella Corte Suprema que era orgullo del kirchnerismo pasa progresivamente a ser considerada "la entraña del más conservador de los poderes".
Súper Lorenzetti. El presidente de la Corte Suprema intervino directamente en el fallo de Cámara que prolongó la cautelar a favor de Clarín y le agregó un año más para desinvertir a partir de que la ley entre en vigencia. Algo que parece prenunciar que, en el peor de los casos para Clarín, recién tendrá que desinvertir en 2014 si es que la Corte declara constitucional la ley en sentencia definitiva cuando le termine llegando la causa de fondo. Así, sería un empate: el Gobierno tiene razón, pero recién podrá ejercitar su victoria casi al terminar su mandato.
Si el fallo de la Corte llegara además a disponer que la desinversión es inconstitucional, se abrirían alternativas más radicalizadas: desde la expropiación de bienes de Clarín dispuesta por una diferente y nueva ley promovida por el Gobierno (nacionalización del servicio de conexión de cable) hasta la implosión del kirchnerismo por su descomposición acelerada. Entre quienes especulan con esta última alternativa están los que ven al propio Lorenzetti (cuarto en la línea de sucesión presidencial) como principal candidato a terminar el mandato ante una eventual renuncia de Cristina si junto con ella dimitieran Boudou y los presidentes del Senado y Diputados, que son K. Y también quienes creen que no podría ocupar esa posición alguien que no sea peronista.
Esta perspectiva tiene a la Corte como agente del deterioro del Gobierno, pero una forma diferente de leer la realidad consiste en considerar el fallo del jueves de la Cámara a favor de Clarín, junto con el texto de las asociaciones de jueces demandando públicamente al Gobierno respetar la división de poderes, más como una consecuencia que como una causa de la pérdida de apoyo de la Presidenta. Porque fallos así hace un año hubieran sido imposibles, ya que la Corte Suprema ???como Moyano o De la Sota (en menor medida también Scioli)??? se le anima al Gobierno porque lo ve débil.

El kirchnerismo le hace a la Justicia la misma crítica que al periodismo. Que todo es subjetivo y el conocimiento es una construcción cultural. Que no hay evidencia verdadera o falsa, sino que cada paradigma interpreta como evidencia cosas diferentes. Que nada es independiente de la mente, que todo pensamiento refleja necesidades e intereses contingentes. Que no hay hecho independiente de su descripción, que todo conocimiento es conocimiento situado que refleja la posición del productor de conocimiento. Y que estos jueces (como estos periodistas, hegemónicos) tienen un obstáculo epistemológico que les impide comprender la verdadera justicia.
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