Sábado, 8 Diciembre, 2012 - 20:14

Ruegos

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Las noticias del mundo sindical y su publicación destacada
venían en alza.

Pero como era lógico suponer toda la situación planteada en torno a la Ley de Medios mandó a segundo plano la mayoría de los titulares gremiales.
Igualmente, no decayó la intensidad de la actividad de la dirigencia de todos los colores, sobre todo la opositora al Gobierno.
Así, tuvo su espacio la confirmación de la marcha a Plaza de Mayo programada para el 19 de diciembre por el nuevo matrimonio sindical conformado en torno a la "acción", integrado por Hugo Moyano y Pablo Micheli, a los que se sumará, como en el reciente paro general, Luis Barrionuevo.
Los dirigentes antigubernamentales quieren explotar el envión de las manifestaciones populares de septiembre y noviembre y el cese de actividades.
Y justamente, ciertas características de la cita pueden hacer presumir que se busca captar a aquellos sectores medios históricamente reacios a participar de convocatorias y expresiones sindicales.
A saber: se realizará a mitad de semana, será a Plaza de Mayo -zona en la que se mueven a diario miles y miles de personas- y está programada para las 18, hora en que la mayoría de la gente que trabaja en el centro sale de oficinas y comercios para volver a su casa. Además, si no se hacía ahora esta demostración, todo quedaría sin dudas para marzo, lo cual es una eternidad.
Las demandas son las mismas de siempre, idénticas a las que enarbolan hasta las centrales oficialistas, quienes siguen esperando respuestas importantes pero que a la vez están emplazando al Gobierno.
Concretamente, es el caso de la CGT Balcarce, desde la cual dos dirigentes de peso, el petrolero Alberto Roberti y el lucifuercista Oscar Lescano consideran que en el inminente tórrido verano la administración de Cristina Fernández deberá satisfacer sus reclamos, pues de lo contrario no tendrán más alternativa que salir a la calle.
Algunos colegas suyos, adosados al Gobierno, tratan de frenarlos, pero los más disconformes pueden tornarse descontrolados y empezar a presionar con las herramientas clásicas de la acción gremial.
En tanto, a la CTA que conduce el ultraoficialista Hugo Yasky tampoco le va mejor, ya que la quintaesencia de esa coalición, los docentes, también son víctimas del Gobierno, que erosiona sus salarios con el Impuesto a las Ganancias y otras linduras, como recorte y quita de asignaciones familiares.
Hoy los maestros están de punta con la administración bonaerense de Daniel Scioli por la cuestión salarial, abonada por un indudable condimento político infaltable que tiene que ver con la pulseada entre el "cristinismo" y el "sciolismo".
Pero como a millones de trabajadores, en el encogimiento de sus haberes tienen mucho que ver aquellas medidas aplicadas por el Gobierno nacional que, si se mantienen sin variantes, harán que a la dirigencia le resulte cada vez más difícil seguir evitando una condena frontal y concreta.
Por su lado, la CGT oficial que conduce en los papeles el jefe de la UOM, Antonio Caló, analizará estos días el tema de los salarios y seguramente puertas adentro habrá un especial estado deliberativo posiblemente no exento de presiones y hasta pases de factura entre sus integrantes.
En este marco, cada día se suman -o anuncian que darán ese paso- organizaciones dispuestas a salir a reclamar compensaciones salariales para morigerar los efectos nocivos de la carga tributaria y de la inflación.
Pero la noticia que sin dudas empezará a rodar con intensidad especial será la posible visita de la CGT Balcarce al Papa Benedicto XVI.
La audiencia sería el 23 de enero (23-E, para estar a tono con las fechas importantes que, como moda tardía llegada a la Argentina, se están denominando con el día y la inicial del mes).
La Presidenta dijo hace un tiempo que "solo hay que tenerle temor a Dios, y a mí un poquito", pero en los sindicalistas oficialistas -o al menos en muchos de ellos- el orden de ese temor parece estar invertido. Y la jefa de Estado los vapulea a gusto ignorando sus demandas (como las del resto, además).
Por ello quizás los gremialistas balcarcistas consideren que un paso positivo sea ir a ver al representante de Dios en la Tierra para que al menos el Señor escuche sus ruegos, y así conseguir en el Vaticano la confortación que no pueden lograr en la Casa Rosada.
(*) Periodista Agencia DyN
Fuente: Agencia DyN