Lunes, 3 Diciembre, 2012 - 21:23

El 7D y la patria grande

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

La aplicación de la Ley de Medios contribuirá en gran parte a tener mayores herramientas para consolidar nuestro proyecto autónomo.

Los foros de debate por el ante proyecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o Ley de Medios, cuya primera experiencia nacional tuvo lugar en el Chaco, más precisamente en el Centro Cultural Guido Miranda de la ciudad de Resistencia, conformaron un proceso de consenso que, si bien el Congreso Nacional la sancionó legítimamente por abrumadora mayoría, le dio aún mayor legitimidad democrática por la inmensa participación popular de múltiples y diversos sectores académicos, sociales y políticos.
La democratización de los medios de comunicación, es una arista que está permanentemente destacada por quienes mayoritariamente defendemos su plena aplicación, en contraste con las corporaciones o más precisamente "la" corporación del Grupo Clarín, que pretende sostener privilegios y el monopolio de la palabra que le garantizaron hasta el presente grandes negocios y una posición de poder que condicionó la vida democrática, desde Alfonsín en el ?€?83 hasta nuestros días, y que le permitió, con un recurso judicial, suspender la aplicación del art. 161 que exige que se desprenda de casi el 90% de las señales que controla.
El 7 de Diciembre de 2012 o 7D, no es cualquier fecha, porque marca el último día que tendrán los propietarios de los medios para adecuarse a la Ley por determinación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, porque vence el plazo de la suspensión del art. 161.
La nueva Ley de Medios, distribuye la propiedad de los medios, entre las empresas, el Estado y el tercer sector u organizaciones de la sociedad civil, que garantizan la pluralidad de voces y el acceso al derecho de acceso a la información y a la libre expresión de todo el pueblo.
Sin embargo hay otro aspecto que no es menos importante, pero que no ha tenido demasiada difusión: la contribución de esta Ley a la construcción de la Gran Patria Latinoamericana que soñaron próceres como Francisco de Miranda, José Martí, Simón Bolívar, José Artigas, José de San Martín, Ernesto "Che" Guevara, Evita Perón, Juan Perón, entre otros y que cobrara un nuevo impulso en el gobierno de Néstor Kirchner.
El art. 65, en su inciso h, señala: "Los servicios de televisión por suscripción deberán incluir en su grilla de canales un mínimo de señales originadas en países del MERCOSUR y en países latinoamericanos con los que la República Argentina haya suscripto o suscriba a futuro convenios a tal efecto, y que deberán estar inscriptas en el registro de señales previsto en esta ley."
Hasta el momento no existían precedentes que garantizaran la presencia de señales originadas en la región compartida con los países latinoamericanos.
El poder hegemónico de las grandes cadenas de los EEUU, determinaba hasta el presente la abrumadora presencia de estos canales que hacían más común conocer cómo es la bahía de San Francisco o los trenes de Chicago del país del norte, que las calles de Quito, Santiago de Chile o Medellín; o más común saber a través de las pantallas de TV, como desayunan los neoyorquinos con leche y cereales de famosas marcas, que como desayunan los caraqueños arepa de maíz o perico con tomates.
No se trata solamente de instalar "el estilo de vida americano" versus "el estilo de vida latinoamericano". Según el sociólogo Pierre Bourdieu, la cultura es el territorio de lucha por los sentidos de la vida del hombre. La disputa por los contenidos culturales es una pelea central por nuestros modos de vivir, nuestra forma de estar siendo en comunidad y con sentido. Los sistemas simbólicos como las industrias culturales mercantilizan la cultura como un recurso más para maximizar las ganancias de las grandes corporaciones, disimulando, reproduciendo y naturalizando las desigualdades sociales, como si fueran un orden aceptable para la vida en sociedad.
De esta disputa por los contenido culturales depende de que seamos capaces de formar ciudadanos autónomos, que tengamos un desarrollo económico humanizante por decisiones propias con recursos de nuestra cultura, que garanticen que tengamos una vida digna sostenida en el tiempo, con menores desigualdades, dándole sentido a nuestra existencia o, contrariamente, que seamos simples consumidores de pautas culturales codificadas por los países del norte, que nos enseñan que el único camino es ser consumidores, tener éxito económico y acumular de bienes materiales.
Tenemos la inmensa posibilidad de pasar de una cultura del tener, a una cultura del ser, porque todos los recursos del planeta no alcanzarían para garantizar una vida de lujos, ni siquiera a la tercera parte de la población mundial. Latinoamérica tiene las mayores reservas de recursos naturales del planeta y estamos en condiciones estratégicas de tener un futuro de desarrollo humano integral sin precedentes.
La aplicación de esta Ley contribuirá en gran parte a tener mayores herramientas para consolidar nuestro proyecto autónomo, pensado y diseñado por latinoamericanos. De nosotros depende.Argentinos, tenemos Patria. Latinoamericanos, tenemos la Patria Grande.
* Vocal del Instituto de Cultura del Chaco