Domingo, 25 Noviembre, 2012 - 10:45

El factor Massa

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Después del 8N, Daniel Scioli es el protagonista político más mencionado.

Pero cuando, ya sin re-reelección, una parte del kirchnerismo comienza a aceptarlo como un mal menor (la otra prefiere entregarle la banda presidencial a Macri y dividir al peronismo con un candidato de La Cámpora que saque el 20%), les aparece al Gobierno y al propio Scioli una amenaza mucho mayor. Si varias encuestas (Management & Fit, Ipsos/Mora y Araujo) no se equivocaran, la imagen positiva neta de Sergio Massa no sólo supera a la de Cristina Kirchner sino también a la del propio Scioli.
Se podría comprender que el afecto que despierta Massa supere al de Cristina Kirchner por la caída de la Presidenta en los últimos meses, por la controversia que genera su figura y el desgaste que implica el ejercicio del poder. Pero, ¿cómo Massa podría superar a Scioli, que siempre lució impermeable a cualquier avatar?
Si se comprobara que Massa le puede ganar a Scioli en las urnas (en una eventual interna del PJ bonaerense 2013 donde Scioli apoye la lista de candidatos a legisladores del Frente para la Victoria con Alicia Kirchner y Massa oponga su lista), habría que deducir que gobernar también desgasta a Scioli y que, finalmente, paga un precio por la cercanía al kirchnerismo que sus simbólicos actos de separación no alcanzarían a neutralizar.
Si la caída de Scioli en la provincia de Buenos Aires arrastrara a la propia Cristina Kirchner, también la caída de ella a nivel nacional podría arrastrar a Scioli, sumado a que en los momentos buenos la ciudadanía vota siempre continuidad y en los malos (entramos en ese ciclo económico) los votantes piden cambios.
En una escala continuidad-cambio, la re-reelección de Cristina es el máximo de continuidad posible y Macri sería el máximo de cambio. Luego Scioli sería "continuidad con cambio", como él mismo se definió esta última semana y, jugando con idénticas palabras, Massa sería "cambio con continuidad". O sea, grados cada vez más alejados de la continuidad y Massa representando una amenaza tanto para Scioli como para Macri.
Lo mejor para Macri y para Scioli sería que 2013 no existiera y se pasara directamente a las elecciones presidenciales de 2015. La provincia de Buenos Aires decide la elección nacional y aporta la mayor cantidad de diputados que serán fundamentales para gobernar en 2015. Pero ni Macri ni Scioli tienen candidatos propios en la provincia de Buenos Aires para 2013. Sí los tiene el kirchnerismo con Alicia Kirchner y los tiene la liga de intendentes bonaerenses con Massa.
La candidatura de Massa provocaría la misma respuesta en el PRO y el kirchnerismo. Dicen que Oscar Parrilli sostiene que el propio Scioli debería ser el primer candidato a diputado por el Frente para la Victoria si Massa fuera a la interna del PJ bonaerense porque Alicia Kirchner perdería. Y una parte del PRO analiza que Macri sea el primer candidato a diputado de su partido por la provincia de Buenos Aires para demostrar su verdadera vocación presidencial.
¿Pero Massa se animaría a competir contra el kirchnerismo? ¿O dependiendo de qué le ofrezca el Gobierno nacional no lo enfrentaría y trabajaría en conjunto el 2013 construyendo un 2015 con Scioli candidato a presidente y Massa a gobernador? Propuesta que lanzó Alberto Samid, para algunos el Luis D?Elía de Scioli.
Si Massa ?dicen que está 98% decidido? se lanzara a enfrentar al Frente para la Victoria en 2013, sería un gran problema para Scioli. Si le ganase la interna al Frente para la Victoria y a Scioli juntos, habría un terremoto político generacional porque pasaría a retiro la candidatura para 2015 de Scioli (55 años) y se posicionaría el propio Massa (40 años) como candidato presidencial, haciendo también menos competitiva la candidatura de Macri (53 años).
Si Scioli rompiera con el Frente para la Victoria y apoyara a Massa en la interna del PJ bonaerense, aun un triunfo sería un problema: con el kirchnerismo en contra, la gobernabilidad de su provincia los dos años que le restarían hasta 2015 sería compleja.
Ante el kirchnerismo, Scioli justifica su aumento de señales de autonomía del Gobierno nacional y sus acercamientos a Massa con el fin de contenerlo y reducir las posibilidades de que juegue por fuera del Frente para la Victoria. El sueño de Scioli es juntar a todos tras de sí: a Massa, a De Narváez y a los kirchneristas.
Por ahora, Massa juega al misterio, instaló su candidatura con fotos, reuniones y encuestas, y cuenta con el verano para no definirse. El kirchnerismo tiene mucha capacidad de destrucción y, si se decidiera a enfrentarlo, tendría que concentrarse en una pelea corta de pocos meses previos a la interna.
Pase lo que pase, algo nuevo surgió en la política: una liga de intendentes bonaerenses con más votantes que varias provincias, unificados tras un candidato joven.
Quienes trabajaron con los dos dicen que Massa es mejor gestor que Scioli, que sabe más de economía (como jefe de Gabinete quiso resolver el problema de los holdouts) y que, al igual que Menem, acepta trabajar con personas que sepan más que él. Las virtudes de Massa serían las carencias de Scioli, pero a favor del gobernador pesa que se trata de una persona más confiable y estable.
Qué atributos serán prioritarios tanto para la Nación como para la Provincia dependerá de cómo llegue el país a 2015.
Fuente: Perfil.