Domingo, 25 Noviembre, 2012 - 09:41

Además del 7D, ahora el 15G

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Basta de mirar el calendario. Es difícil que los días del mundo terminen el 21D.

Buena parte de los medios, a falta de mejores noticias, habían posado su interés en el 21 de diciembre próximo, a la espera, una vez más, de una catástrofe que terminara con el mundo tal como lo conocemos. Se trataba de una interpretación de una supuesta profecía surgida del calendario maya. La Columbia Pictures no perdió la oportunidad de rodar la película 2012 en la cual la Casa Blanca y algunos patriotas norteamericanos ayudan a que algunos especímenes humanos puedan pasar a la nueva era post 21D. Perdido el ímpetu por un día que sea el fin de los días, y a falta de una catástrofe global, esta semana cundió la idea de una petite catastrophe, fechada el 15D, plazo dispuesto por el juez de Nueva York Thomas Griesa para que la Argentina deposite cerca de 1.330 millones de dólares, el total de lo demandado por NML Capital Limited, de Elliott Management, tenedor de títulos que iniciaron la demanda, a lo que deberían sumarse las costas del juicio y las multas que, eventualmente, fije Griesa.
La fecha no está ajustada al calendario maya sino al pago que el Estado argentino tiene previsto para ese 15 de diciembre a los tenedores de los títulos públicos llamados "cupones atados al PBI" y que tienen un buen rendimiento debido al crecimiento sostenido de la producción nacional. Esto significa una erogación de 3.500 millones de dólares que están garantizados por parte del Tesoro argentino. El problema surge con la eventual decisión de Griesa de ordenar que parte de esos fondos sean embargados para pagar a los tenedores de holdouts. Es decir, la ideología del fallo de Griesa no es sólo antiargentina sino también va en contra de los intereses del 92% de los acreedores quienes aceptaron, en 2005 y en 2010, renegociar sus acreencias. Es decir, los grandes jugadores de las finanzas internacionales que renegociaron serían perjudicados por el juez. La famosa "seguridad jurídica" que reclaman los inversores cuando invierten en países periféricos se vería lesionada nada menos que por un juez de la ciudad de Nueva York. Al respecto, este juez que egresó de Harvard en 1952 y que 20 años después era propuesto por el mismísimo Richard Nixon para ocupar un sillón de juez, fue muy claro en los fundamentos de su fallo para contrariar el llamado trato igualitario: "Los tenedores de bonos reestructurados hicieron su elección de no seguir el mismo camino que los demandantes siguieron". Griesa, quien no se jubiló pese a sus 82 años, fundamentó su decisión, entre otros motivos, en que la Presidenta y el ministro de Economía argentinos habrían manifestado su indisposición para pagar.
La tutela colonial podría interpretarse como la intemperancia de un anciano, nacido en Kansas, el rudo Medio Oeste norteamericano. Sin embargo, convendría no perder de vista distintos factores que la Argentina debe evaluar con mucha serenidad. El primero es que el contexto de las finanzas internacionales cambió. Cuando los acreedores aceptaron, en dos tramos, la renegociación de la deuda, América latina transitaba un camino casi inverso al de las décadas de endeudamiento externo. Por el contrario, las abultadas reservas en los bancos centrales más las oportunidades de negocios llevaron a las multinacionales ?desde las mineras y cerealeras hasta los bancos? a mirar esta porción de la Tierra como un área de nuevas oportunidades. Por otra parte, después del canje de 2010, todo indicaba que el gobierno argentino tenía el firme propósito de negociar la deuda con el Club de París y de allanar todos las dificultades que le permitiera aceitar las relaciones con el llamado "mercado voluntario de deuda"; o sea, que la banca internacional otorgue créditos a plazos más largos y a tasas más bajas. Pero hay un factor que hoy pone al fallo de Griesa como el de un castigo ejemplar: Portugal, Grecia, España ?y ahora Francia? están sometidos a situaciones de mucha gravedad respecto de sus deudas soberanas. En el mundo de las finanzas, es conocida esta afirmación: Cuando A le debe diez pesos a B, el problema es de A; en cambio, cuando A le debe un millón a B, el problema es de B.
Los tenedores de holdouts son fondos financieros que compraron, a precio vil, títulos en default. Su negocio, especulativo, consiste en tratar de cobrar 100 por lo que pagaron menos de 10. Son un sector marginal del mundo financiero que hace negocios cuando se producen cataclismos, como el que pasó en la Argentina post cesación de pagos o como los que algunos observadores advierten que puede pasar en algunos países europeos. Entonces, los grandes bancos pueden sentirse aliviados por un castigo ejemplar. Pensando en que lo de Griesa será jurisprudencia para los futuros conflictos europeos en materia de deudas públicas impagables.
Basta de mirar el calendario. Es difícil que los días del mundo terminen el 21D y parece probable que el 15D no sea el fin de la Argentina. El Estado nacional se presentará mañana lunes para apelar el fallo de Griesa y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, advirtió que es muy probable que el litigio no pare hasta llegar a la Corte Suprema de los Estados Unidos. Mientras tanto no conviene dejarse seducir por los derrotistas que aconsejan pagar lo que sea con tal de evitar conflictos. Se puede ser firme, valiente y, al mismo tiempo, prudente. Hay que recordar que Argentina reconoce la jurisdicción de los tribunales de Nueva York como un ámbito para pleitear deuda. La apelación argentina recaerá en un tribunal de apelaciones del Estado de Nueva York que en octubre pasado ratificó un fallo de Griesa. Quizás en esta oportunidad se oponga, pero no parece probable. Quizá pueda establecer que los tenedores de títulos en default deberían recibir un trato similar al de quienes aceptaron la quita. En ambos casos, sería un estímulo a que se presenten otros tenedores de títulos. Desde ya, el Estado apelará y llegará a la Corte. Y si la Corte de Estados Unidos siguiera en esa misma línea, hasta es pensable que el gobierno argentino busque algún tribunal internacional. El gran problema es que, mientras todo eso suceda, sean semanas, meses o años, las dificultades argentinas ante el mundo financiero, lejos de disminuir, aumenten. Esto no es alentar visiones apocalípticas sino pensar en qué estrategias políticas y financieras tiene la Argentina para contrapesar un embate que eventualmente puede crecer. Hay alternativas que deberían explorarse con los países vecinos en orden a buscar una malla de protección política. Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay, Bolivia, por ejemplo, son países con los cuales las alianzas se pueden profundizar sin por ello promover una radicalización feroz. Por caso, si el fondeo pensado para YPF vía la emisión de títulos encontrara aridez, deberían compensarse esas dificultades con las alianzas con las petroleras estatales ?o mixtas, como es el caso de Petrobras?. Respecto de eventuales dificultades para el fondeo de otras áreas, la Argentina todavía tiene posibilidades de gravar la renta minera, la financiera y también al poderoso complejo cerealero extranjero. Esa mayor presión impositiva ayudaría a intentar evitar que sea el pueblo el que sufra las consecuencias de las presiones financieras y de caída de la cotización de los títulos públicos
Hay una gran paradoja en muchos de los análisis políticos que circulan estos días: los mismos que proponen pagar sin patalear ni buscar salidas sensatas pero soberanas, son los mismos que alientan la postura del Grupo Clarín de no respetar la ley en el conocido caso del 7D; es decir, cuando vence el plazo para que, voluntariamente, entregue las licencias que no tiene autorizadas por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Lo más fácil es buscar una conspiración y acusar a los supuestos responsables. Es decir, construir una "sinarquía internacional" modelo siglo XXI a la cual acusar. Más complejo, pero más eficaz, resulta evaluar las fuerzas dentro del país y de la región para compensar las dificultades que trae este nuevo escenario.
Conviene recordar que cuando, a principios de octubre, fue embargada la Fragata Libertad en Ghana, la primera reacción fue buscar las torpezas de quienes decidieron que ese país fuera uno de los destinos del viaje de los egresados de la Escuela Naval. La Justicia de Ghana respondió a una demanda de NML Elliot, el mismo fondo que había logrado un fallo favorable de Griesa en marzo de este año, confirmado a su vez por el tribunal de apelaciones y que ahora acaba de lograr este último fallo. Es muy probable que algunos sectores políticos opositores apuesten a cerrar filas para desgastar al Gobierno, también es cierto que la gravedad de lo que vivió la Argentina en diciembre de 2001 esté presente en la memoria de muchos sectores que no están alineados con el Gobierno. El espacio de diálogo y debate para sumar fuerzas y hacer acuerdos parece un camino necesario. La idea de liderazgo no debería ser contraria a la idea de alianzas. Por el contrario, situaciones nuevas y preocupantes son siempre la invitación a aceptar el desafío de buscar alianzas.

Fuente: Infonews.