Domingo, 25 Noviembre, 2012 - 08:08

Por Cristian Muriel (*)
Entrevista a Isaac "Yuyo" Rudnik

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La metodología de encubrimiento de los aumentos de precio empezó en 2007, analiza.

Isaac "Yuyo" Rudnik coordinaba equipos técnicos en el Movimiento Barrios de Pie - Libres del Sur cuando en 2007 se sumaron al proyecto de Néstor Kirchner e integraron las listas del Frente para la Victoria y las de las coaliciones provinciales que lo apoyaban. Trabajó en la Cancillería como asesor de la Subsecretaría de Política Latinoamericana (tenía un contrato de Naciones Unidas) y dice que difícilmente pueda haber, en lo que hace al tipo de alianza que integraron, una situación peor que la de esos días: "Éramos una cosa muy chiquitita y lo que podíamos hacer era tener una opinión respecto a lo que iba pasando y a las decisiones que se tomaban".
Pese a la inferioridad numérica y de condiciones, o por esa razón, tuvieron una estrategia propia "desde un nivel de decisión independiente", lo que los llevó a alejarse del gobierno después de apoyar la Resolución 125, cuando Néstor Kirchner, 'entre la sangre y el tiempo', optó por presidir el PJ.
Además de ser una de las autoridades de Libres del Sur, Rudnik encabeza el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), y pasó por Resistencia para presentar los datos de la última medición del Índice Barrial de Precios que relevan en todo el país (ver nota aparte). También estuvo en la Redacción de Diario Chacoy habló del kirchnerismo, de Libres del Sur y del FAP, el espacio del que forman parte desde 2011.
APOGEO Y CAÍDA DE UNA ILUSIÓN
"Si estoy en el gobierno, yo puedo negociar con cualquiera, pero otra cosa es que yo empiece a ser como cualquiera", dirá el dirigente al analizar tanto el "cambio de rumbo" del gobierno, que ubica allá por 2007, como, en una revisión crítica, la realidad del Frente Amplio Progresista de Hermes Binner.
¿Qué era y qué no era el kirchnerismo? O dicho de otra forma, ¿el kirchnerismo era igual que aquellos con los que negociaba y disputaba espacios? Rudnik recuerda que cuando a principios de 2008 se debatía el proyecto de retenciones móviles para el sector sojero, mientras fuerzas como Libres del Sur bancaban activamente la iniciativa oficial, el propio Justicialismo expresado por gobernadores de todo el país era reacio a una campaña que afectaba los intereses económicos de sus jurisdicciones, lo que explica que en la práctica varios senadores peronistas votaran en contra de la Resolución.
Tras el revés parlamentario también vino el balde de agua fría de las elecciones legislativas, en junio de 2009, probablemente el momento de mayor debilidad política del kirchnerismo desde que había asumido en 2003. Si en 2008 Néstor Kirchner recibió el visto bueno de la jueza federal electoral María Servini de Cubría para asumir la presidencia del PJ nacional (Rudnik sostiene que era la cristalización de una política de acuerdos con sectores que a su vez representaban intereses económicos que no eran los de los más humildes) el pálido resultado de los comicios llevó al ex mandatario a presentar su renuncia al partido.
LA MALDITA INFLACIÓN Y EL INDEC
"Todavía estábamos en el gobierno cuando empezó todo el lío este. En alguna medida podíamos absorber algunas explicaciones como una cosa transitoria; no lo podías pensar como una situación permanente". La intervención del Indec refleja, según Rudnik, el momento en el que se define el nuevo pacto del gobierno con una parte del empresariado.
Recuerda que entre los argumentos oficiales se agitaban dos banderas: la errática situación de los bonos ajustados por CER, "que se les iban de las manos", y el hecho de que había en el organismo "gente que estaba enganchada con consultoras privadas, con bonistas, y operaban desde ahí porque obviamente un punto más o menos generaba posibilidades de ganancias importantes". Hubo, quizás, cierta ingenuidad política a la hora de leer con crudeza lo que en adelante sería una metodología de encubrimiento de los aumentos de precio, que siguieron una escalada que no se detuvo, sustenta.
"Hubo una política de permitir la inflación como forma de recuperación de las ganancias de los empresarios, porque también había habido una recuperación del salario por el proceso de convenciones por el que se había avanzado a una consecuente recuperación del empleo, en poder distributivo y en cantidad (no había pleno empleo pero se habían generado muchos puestos de trabajo o se habían ocupado de la mano de obra ociosa), y a partir de eso, o se profundizaba ese proceso, teniendo en cuenta que los empresarios mantenían ganancias muy altas, o la situación se estancaba. Lo que empezó a suceder, entre otras cosas, es que los empresarios empezaron a trasladar los mayores costos lisa y llanamente a los precios. Tomaron la decisión, y se les permitió, de no perder más puntos en las ganancias que venían teniendo".
El sentido de la intervención del Indec sería, pues, "impedir que se dé a conocer ese traslado que producían los empresarios a los precios, sin solución de continuidad". Dado que la capacidad ociosa del mercado laboral se había ocupado en gran medida, había un treinta por ciento de la población inmersa en la indigencia y la pobreza que debía salir de esa situación. "Había que obligar a los empresarios a contribuir a partir de las ganancias enormes que venían obteniendo; tener políticas que los forzaran a reinvertir y a producir fuentes de trabajo genuinas que permitieran hacer crecer el aparato productivo, que efectivamente hubiera un proceso de reindustrialización que incorporara a esos sectores al proceso productivo. Todo eso quedó ahí". Más aún: "Hubo una decisión de acuerdo con los empresarios que tenía como base respetar esos niveles enormes de ganancias. Como consecuencia, para con ese treinta por ciento de población de ahí en adelante las políticas serían de contención, de asistencia, lo que los mantendría en el círculo de esos niveles de pobreza e indigencia".
¿CAMBIO DE RUMBO?
Cuando Néstor Kirchner se hizo cargo de la presidencia del Justicialismo se ratificó el rumbo que seguiría el gobierno: "Ahí tuvo todas las claudicaciones en política", sintetiza Rudnik, y refiere que a finales de 2008 apareció en un plenario de Carta Abierta; algunos intelectuales de izquierda cuestionaron su decisión de encabezar el partido, y el ex presidente respondió: "Si yo no fuera presidente del PJ, imagínense lo que hubiera pasado".
"Ese acuerdo político con esa estructura es coherente con el acuerdo para con el modelo económico. Profundizar el modelo económico era pasar a afectar mucho más directamente intereses con los que esas estructuras políticas tienen acuerdos históricos", dice.
La 125 fue una lección que Kirchner aprendió malamente, pero el ejemplo de las provincias mineras no dista mucho del de los distritos dominados por el monocultivo. Con esos grupos económicos y sus expresiones políticas no hay medias tintas: o se está con ellos, se los favorece, se los estimula, o se los enfrenta: "Al tomar la decisión respecto al modelo económico que de ahí en más iban a seguir, no podían, en paralelo, ir contra la estructura política que sostenía ese modelo. Y al revés, si hubieran decidido avanzar y confrontar con intereses importantes de esos grupos, inevitablemente tenían que ir contra el PJ porque ya tenían la prueba de lo que les había pasado en el Senado con respecto a la 125".
APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS DIFÍCILES
Rudnik sabe que en lo político Libres del Sur ya no tiene nada que ver con el kirchnerismo, y confía en la posibilidad de gobernar el país con nuevas alianzas. Por ejemplo, con sectores con los que convivieron en hechos comunes, "como todo el espacio que conforma la CTA", del que estuvieron alejados en los noventa "porque ellos acompañaron todo el proceso de la Alianza", pero con el que coincidieron en la Marcha Federal, en la Carpa Blanca, en las luchas sociales y en el 2001. "Con diferencias, con puteadas, con acuerdos, pero siempre hemos compartido procesos de lucha", grafica. Y también con otros sectores con los que ni en lo político ni en lo social compartieron nada, como el socialismo, con quienes se asociaron recién tras la creación del FAP.
"Con el kirchnerismo, la discusión del 2007 al 2009 era si había algo a la izquierda de ellos; cuando empezamos a irnos, le dijimos que sí; ellos dijeron que no. Después apareció el espacio, primero con Pino (Solanas) y (Martín) Sabatella, y después con el FAP, la demostración más palpable de que ese espacio en la sociedad existe, porque en el mejor momento del kirchnerismo, que fue cuando ella sacó el 54%, ese espacio estuvo ahí. Nosotros hacemos una lectura de que existe ese espacio, y una apuesta a llenarlo. Después, nosotros tenemos una política autónoma y un objetivo. Con el kirchnerismo agotamos una etapa; evaluamos que eso ya era imposible. ¿Con el FAP lo vamos a poder hacer? Es otra apuesta. Una apuesta a construir la alternativa desde ahí. Pero el kirchnerismo ya no".
SANTA FE, LA POLÍTICA Y LAS POLÉMICAS
Rudnik no tiene problemas en afirmar que "un valor muy importante" del sector referenciado por Hermes Binner es que "a pesar de que han estado mucho tiempo en el gobierno de Santa Fe, no han sido parte de los negocios".
"Binner es un tipo que vive siempre en la misma casa. Son cosas que en esta etapa en la que la estructura política se imbrica con los intereses económicos y empieza a defender los intereses de 'ser parte de', es importante destacar. De acuerdo a todo lo que sabemos y podemos ver, se puede discutir si en Santa Fe se tomaron decisiones fuera de tiempo o si fueron vacilantes, pero no la honestidad de los dirigentes".
"Si ante la situación vinculada al narcotráfico en Santa Fe se deduce que ellos son parte del negocio, entonces no tengo más nada que ver con ellos. Si ellos en realidad cometieron pelotudeces y ahora están intentando hacer otra cosa, es otra historia", puntualiza. "Las explicaciones que ellos dan y lo que nosotros conocemos de Santa Fe, es que ellos 'no son parte de'. Hay un elemento de preservarse como tipos que conservan una honestidad y objetivos determinados. De la experiencia que tengo de haber visto sectores de izquierda, los tengo muy asociados a lo que es el PC histórico: son incorregiblemente reformistas, pero nunca se han enriquecido choreando; o a los que lo han hecho los han echado". Y aporta otro ejemplo: "No están de acuerdo con el monocultivo de la soja, pero conviven con esa realidad. No son tipos enriquecidos que reciben dinero de los sojeros por abajo de la mesa".
NEGOCIAR EN POLÍTICA, EN LENGUAJE "COLOQUIAL"
La experiencia de Isaac "Yuyo" Rudnik con organizaciones sociales de todo el continente y con políticos de toda laya, tanto en función de gobierno como en la oposición, lo convierten en una fuente de experiencias prácticas casi inagotable. Para terminar, se reproduce íntegramente la definición que nos "regaló" sobre el "marco de negociación" al que se enfrenta cualquier político ante los factores de poder económico, y cuál es el límite de ese camino:
"Vos asumís el gobierno y no podés ir a romperles la cabeza a todos: tenés que tener puntos de negociación, que siempre son un 'camino a'; no puede ser un punto de negociación 'para siempre', porque si es para siempre, los otros te van a cagar, entre otras cosas, porque además queremos hacer otras cosas distintas. No es un negocio 'llave en mano': yo te dejo ahí, vos no me rompás las bolas y hacé ahí lo que quieras; puedo hacer eso transitoriamente, si no puedo hoy hacer otra cosa. Él (el negociador que está en frente) sabe que yo estoy haciendo eso, lo detecta a los dos segundos y sabe que en una negociación va a haber hostilidad mutua hasta que él me cague o yo lo cague. Cuando te hacés del gobierno y decís: 'yo voy a negociar con éste transitoriamente, pero yo lo quiero cagar', él sabe. Y él viene y negocia porque hoy por hoy no puede hacer otra cosa con vos, pero así como yo me voy de acá y me pongo a discutir con otro cómo te cago en el siguiente paso, él va a hacer lo mismo. Entonces yo voy a salir a pegarle en las costillas y él va a salir a pegarme en las bolas. Esa es la cuestión de gobernar. Si estoy en el gobierno, yo puedo negociar con cualquiera, pero otra cosa es que yo empiece a ser como cualquiera. Ese es un punto de inflexión: si yo empiezo a ser como el otro, cagó el proyecto. Si me dicen que yo negocié con la Sociedad Rural, puedo hacer la evaluación de que me equivoqué o no; pero si yo soy como la Sociedad Rural, si empiezo a entrar en una zona gris, ahí no: yo sigo siendo el mismo, negocio con vos y me puedo equivocar, y después vos podés venir y me podés cagar porque negocié mal, pero no puedo cambiar".